Con el clima aún latente por la final del Mundial 2026, las Madres de Plaza de Mayo, Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore, realizaron la Marcha de los Jueves N° 2519 acompañadas por la militancia, Demetrio Iramain y el director de Deporte Social bonaerense, Marcos Cianni, en una tarde donde la militancia renovó el abrazo al pañuelo blanco como símbolo de lucha colectiva de los 30 mil.
En primer término tomó la palabra Demetrio y se refirió a la final del Mundial que la Argentina perdió y llamó a poner las cosas en su lugar respecto a la narrativa oficial. Explicó que «la primera vez que se habló de una campaña antiargentina fue en la dictadura» y que fue ese régimen el que decía que quienes denunciaban en el extranjero «estaban orquestando una campaña antiargentina», por lo que remarcó que «son términos que inventó la dictadura y no los podemos reproducir así tan acríticamente». Asimismo, agregó que «no hace falta que nosotros digamos aquí que no somos racistas», sino entender que el mundo está «tentado a creer que todos los argentinos somos como el atorrante de presidente que tenemos», para luego concluir categóricamente que «el primer antiargentino es el presidente de la nación». En esa línea, sostuvo que para que el mundo nos vuelva a querer «como nos quiere por Diego Maradona, por Messi, por las Madres de Plaza de Mayo, por el Che Guevara, lo primero que tenemos que hacer es sacarnos de encima a este antiargentino que nos está gobernando», al que definió como «antihumano» y «un enemigo declarado de la humanidad».
Continuando con su discurso, Demetrio abordó la disputa ideológica con el oficialismo sobre la llamada batalla cultural. Sostuvo que el mandatario afirma que «más importante que sus medidas económicas son todos los discursos que le acompañan, la justificación, el sentido común que intenta crear», pero afirmó con seguridad que «la batalla cultural, compañeros y compañeras, la está perdiendo, porque parte de lo que se vio en la celebración popular durante el campeonato de fútbol fue que hay valores de nuestra cultura que este gobierno libertario, este experimento antihumano y criminal no ha podido desalojar de nuestra cultura». Destacó entre esos valores «el sentimiento por las Islas Malvinas», remarcando que se trata de «esa demanda de soberanía histórica que nos constituye como nación» y recordando que «Patricia Bullrich en el gobierno anterior proponía canjear las Malvinas por dosis de la vacuna Pfizer» porque «no quería cualquier vacuna, quería solo la del laboratorio norteamericano». Frente a esto, enfatizó que «este pueblo salió a la calle durante el mundial para recordarnos a todos y a todas que las Malvinas son argentinas y que forman parte de nuestra identidad esa demanda».
En el mismo sentido, Demetrio resaltó la actitud colectiva tras la derrota en la final deportiva, valorando el gesto de salir a la calle «a celebrar a pesar de haber perdido la final y agradecer algo tan humano como dar gracias a una selección que a veces disminuida en lo futbolístico daba todo para poder pasar el partido». Resaltó especialmente la valentía del plantel que «se arriesgó abriendo esa bandera» a pesar de las «sanciones que le pedía Clarín y La Nación», demostrando que para nuestro pueblo «a veces es más importante la entrega que el resultado, algo que no va con el ideario este libertario que nos quieren trasplantar en nuestra cultura». A partir de esto, advirtió que aunque ellos estén perdiendo la batalla cultural, debemos cuidarnos de no cometer errores políticos, señalando que «nos puede pasar de ganar la batalla cultural nosotros o que ellos no la ganen y perder nosotros las elecciones, como pasó en 2023 y pasó parcialmente en 2025».
Al analizar en detalle los recientes procesos electorales, cuestionó el relato oficialista sobre los comicios de 2025 y recordó que en la provincia de Buenos Aires, que «concentra el 40% del padrón nacional», el 7 de septiembre el gobierno sufrió su mayor derrota política «y por paliza», demostrando que el pueblo bonaerense «está dispuesto a la pelea». Respecto a las elecciones de octubre, explicó que si bien se perdió por muy pocos votos en lo que fue «casi un empate», hay que entender que «enfrente ya no estaba solamente Milei, estaba Trump, estaba la extorsión de Estados Unidos que decía que si perdía las elecciones el gobierno le soltaba la mano a Argentina y este país explotaba por los aires». Pese a ese escenario de presión internacional, destacó que «el peronismo hizo la mejor elección en más de 20 años en la provincia de Buenos Aires». De cara al futuro, planteó que «el mundial verdadero para nuestro pueblo empieza ahora, empieza y se termina el año que viene en 2027» y que la verdadera reconstrucción vendrá el 11 de diciembre cuando haya que hacerse cargo de un país dejado como «un campo minado», instando a la unidad sin rodeos: «nos tenemos que unir con el que nosotros creemos que es el mejor de todos… está ganando Axel Kicillof, compañeros y compañeras, entonces dejémonos de joder de una buena vez y vamos a empezar a construir desde ya esa victoria».
En otro tramo de su alocución, Demetrio enumeró las profundas deudas que el sistema político y económico mantiene con la sociedad, afirmando que «nos deben la soberanía, se la están llevando, nos deben el alimento, nos deben la salud, nos deben los medicamentos, nos deben un sistema judicial saneado». Exigió con vehemencia la libertad de los dirigentes perseguidos señalando que «necesitamos a Milagro Sala y a Cristina Fernández de Kirchner libres con nosotros, compañeros, y Julio De Vido también», subrayando que «no nos alcanza con la domiciliaria» ni tampoco alcanzará del todo «cuando tengamos jueces probos, honestos, comprometidos con la justicia de verdad y no con el que tenga la billetera, no con los poderes económicos», afirmando que la patria necesita «una justicia que mire de frente a los ojos a nuestro pueblo y no que mire solamente a los poderosos».
Finalmente, marcó la hoja de ruta de la lucha popular señalando que «la primera parada es el 6 de agosto en el Senado de la Nación» para impedir que se le dé media sanción al proyecto que «enajena el territorio nacional» y crea las bases para que la patria «literalmente sea vendida al mejor postor». Recordó que la suspensión anterior de la sesión se logró por la presión social ligada al impacto simbólico de aquel partido con Inglaterra, pero advirtió que la nueva fecha busca el olvido: «quieren que de hoy al 6 de agosto nos olvidemos, nosotros nos tenemos que recordar todos los días esa bandera que colgaron los muchachos». Para cerrar, celebró el acompañamiento de las centrales obreras a los jubilados el día anterior, calificando como «muy bien que la CGT y los movimientos sociales y todas las centrales sindicales salieron a acompañar a los jubilados», e instó a que las movilizaciones no sean meramente testimoniales sino de cientos de miles de personas, concluyendo que «tenemos una sola ventanita todavía que no está cerrada, que son esas elecciones del año que viene, hacia allí tenemos que marchar organizados y movilizados, nada de dejar la calle».
A continuación tomó la palabra el director de Deporte Social bonaerense, Marcos Cianni, quien comenzó agradeciendo a las Madres la posibilidad de participar de la marcha y le rindió un homenaje a la selección mayor de fútbol, expresando que «para nosotros son y siguen siendo campeones», al tiempo que remarcó que la cuna de ese logro son los clubes de barrio porque «no hay campeones del mundo si no hay clubes de barrio». Explicó que allí los pibes se van formando gracias al sacrificio de trabajadoras y vecinos que van después de laburar a enseñarles «cómo hay que entrenar, cómo hay que jugar» y a garantizarles la ropa, los botines y la pelota sin cobrar un solo peso.
Al referirse a la realidad del sector, Cianni contrapuso la situación actual con las gestiones anteriores al señalar que hoy los clubes «están pasando en todo el país por una mala situación» debido a que «este delincuente que está acá a pocos metros en la Casa Rosada», junto con las autoridades del área, ha recortado «todos los programas que la nación tenía para los clubes de barrio», desde subsidios hasta programas como «Clubes a la Obra» y «Hay Equipo». En contraste, destacó que en la provincia de Buenos Aires, por decisión del gobernador Axel Kicillof y del ministro Andrés Larroque, se decidió no recortar en materia deportiva, lo que permitió alcanzar un récord histórico de «más de 500.000 bonaerenses» inscriptos en los Juegos Bonaerenses para competir en más de 100 disciplinas que abarcan deportes y cultura para jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad.
Profundizando en el sentido social del deporte, Cianni citó la premisa de nuestra eterna compañera Hebe, que siempre nos decía «hacer la revolución es despertarse a la mañana y ver qué se puede hacer por el otro», asegurando que eso es exactamente lo que representan las instituciones de barrio. Frente al impacto de las políticas nacionales en salud, educación y deporte, llamó a no bajar los brazos tomando como ejemplo la actuación del equipo nacional: «si alguien nos demostró la selección con Inglaterra fueron varias cosas, entre ellos que el partido no termina hasta que termina; íbamos perdiendo 1 a 0 en el minuto 86 se empata y después en el 92 se hizo el gol de la victoria». Bajo esa premisa futbolera, enfatizó que «este partido todavía no terminó» y que hay que seguir peleando.
En otro tramo de su intervención, recordó la figura de Diego Armando Maradona y su profunda defensa de la argentinidad y de Latinoamérica. Asimismo, respondió a las acusaciones de racismo o de la supuesta campaña antiargentina recordando la historia nacional: «nosotros tuvimos libertad de vientre en 1813 y en 1853 se abolió la esclavitud en la Argentina, nunca colonizamos a otras naciones», marcando una clara diferencia con potencias europeas como Francia o Inglaterra, país que «de las 194 naciones… ha invadido 171 a lo largo de la historia», incluyendo las Islas Malvinas. Por ello, agradeció a los hinchas y a los jugadores que desplegaron la bandera en el mundial al cantar por Malvinas, logrando «que miles de personas en el mundo sepan que esa isla no se llama la Falkland… son nuestras Islas Malvinas y son, fueron y serán argentinas».
Sobre el final de sus palabras, compartió una anécdota personal con Hebe de Bonafini sobre un corredor de carreras de Turismo Carretera que compartía su apellido, recordando el gusto de la dirigente por el automovilismo los domingos por la mañana. Concluyó llamando a defender de manera integral todo el territorio nacional frente a los intentos de «balcanizar la Argentina», alertando sobre la presencia de enclaves extranjeros en la Patagonia como el de Joe Lewis en Lago Escondido y las bases angloamericanas. Para cerrar, instó a mantener la resistencia activa de cara al futuro político del país: «la patria es nuestro pueblo» y lo que falta es «sacar a este presidente de la Rosada y poner un presidente peronista como Axel Kicillof», para así «construir esa Argentina enorme con un presidente como Axel, con un pueblo maravilloso y defender todo el territorio de nuestro país a muerte».
Luego fue el turno de la Madre Carmen Arias, quien antes de dar paso a la lectura expresó: «hoy voy a volver a leer algo escrito por Hebe que me cautiva continuamente y así dejamos un poco de hablar de esta basura que tenemos en el gobierno». A continuación, compartió de manera íntegra el histórico texto escrito por Hebe de Bonafini el 30 de abril de 1992, titulado «El pañuelo es el único instrumento que reclama la justicia con amor y con fuerza»:
«En estos 15 días, durante todos los actos y actividades que hemos programado, cuánto amor hemos recibido. Estos 15 años marcaron un camino difícil en este país. Las Madres nos animamos a enfrentar a la más feroz dictadura. Casi con inocencia y con un puñadito pequeño se sintió grande, muy grande, como eran grandes nuestros hijos. Y vinimos a la Plaza. Cuando empezamos a usar el pañuelo, ni imaginábamos lo que iba a pasar con él. Y la verdad es que ellos le tienen miedo al pañuelo. Cuando llegamos a un lugar donde hay milicos y políticos corruptos, ese pañuelo los pone mal, muy mal, porque el pañuelo es la única condena y el único instrumento que reclama la justicia con amor y con fuerza. Este pañuelo que en primer momento solo llevaba el nombre de nuestros hijos, hoy se alza en el mundo como un símbolo que exige y lucha por esa justicia.
Nosotros luchamos por ellos, por nuestros hijos, porque ellos nos dieron amor y nos dieron felicidad y nos dieron una vida digna y hermosa. Nuestros hijos se jugaron hasta lo último por su pueblo. Nos enseñaron a luchar contentos y felices, riendo. Venían a casa sonriendo porque eran revolucionarios felices. Cada uno que se siente revolucionario sonríe y disfruta de la acción, del trabajo, del camino que elige. Y ellos llegaban a la casa con ese ‘hola mamá’, nos inundaban con ese amor de revolucionarios que hoy podemos repetir y compartir. Toda nuestra vida estuvo rodeada de amor. Primero para parir el amor de nuestra pareja, después el amor de parir un hijo, abrirse como en la canción para poder seguir pariendo en este país donde este pueblo tanto necesita esclarecerse para no votar por sus verdugos. Estos hijos son los que primero parimos a ellos y después nos parieron ellos a nosotros a través de la lucha. No tenemos que cansarnos de repetirlo porque es un acto de amor hermoso y profundo esto de sonreír y vivir cantando.
Tal cual lo hacían nuestros hijos y tal cual ellos lo enseñaron, no debemos estar tristes, sino muy orgullosos de pertenecer al tercer mundo explotado y marginado. Compañeros, somos nosotros los que vamos a terminar con esta brutal expoliación. Estamos orgullosos de la tierra en que vivimos, esta tierra ensangrentada, esta tierra latinoamericana que tiene que llorar a tantos hombres que siguieron dando la vida. Y hoy aquí los vemos a ellos, los que nos parieron a través de sus caras sin nombre, porque todos representan a los 30.000 y desde aquí los imaginamos firmes como cuando decían: ‘No nos vamos del país, mamá, porque preferimos vivir 23 años de pie que 50 de rodillas’.
Y los veo aquí a todos dando la vida por otros y viviendo y luchando a través de los otros. Ellos, compañeros, están presentes aquí a través de todos los que pelean contra este régimen corrupto e injusto. Ellos efectivamente nos enseñaron que sin sueños no hay juventud y sin amor no es posible un país, pero también a través de ellos hemos aprendido a odiar al enemigo. Al enemigo hay que tenerlo identificado. Y el odio también es un sentimiento de hombres que no hay que ocultar. El corazón debe estar lleno de amor y la cabeza fría y pensante para identificar a todas las fuerzas oscuras que siguen siendo nuestros enemigos. Estos 15 años de lucha son el primer escalón de los que vamos a vivir. Es el primer paso para seguir luchando. Es el primer peldaño de esta nueva manera de hacer la política no partidista.
Los convocamos a todos a que sigamos la lucha de los detenidos desaparecidos. Vamos, vengan, levántense. Están entre nosotros Azucena (Villaflor de De Vincenti), Mari (Ponce de Bianco), Esther (Ballestrino de Careaga) y los 30.000 guiándonos para continuar la lucha. Por la lucha de los pobres, estamos aquí por la lucha de los explotados, estamos aquí por la lucha de los marginados. Estamos aquí para vivir, para amar, para dar, para parir, para sembrar. Sobre todo, compañeros, para mostrar que la utopía es posible.»
Tras dar lectura a la pieza de Hebe de Bonafini, Carmen cerró la jornada en la plaza con la tradicional consigna que enmarcó toda la marcha: «¡Fuera Milei, Cristina libre, Axel presidente de la Nación!». Por último, Pina tomó la palabra para saludar, con la ternura de todos los jueves, a toda la militancia. «Ya me conocen, hace mucho que estoy acá, los amo a todos», afirmó la Madre de Plaza de Mayo cerrando una nueva marcha de lucha.