
En otro jueves cálido de julio y en una semana marcada por la victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026, las Madres de Plaza de Mayo Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore realizaron la Marcha de los Jueves N° 2518 en la Plaza de Mayo. Lo hicieron junto a Demetrio Iramain y Magdalena Sierra, militante y actual intendenta de Avellaneda, en una jornada cargada de fuerte contenido político, emotividad y reivindicación soberana. La tarde en la Plaza comenzó con el saludo de Demetrio a los estudiantes de la escuela «Patricias Argentinas», el Comercial N°8 de Almagro, que se habían sumado a la marcha de las Madres.
Con el micrófono en la mano, Demetrio sostuvo que el pueblo, al sentirse motivado por los propios jugadores, se volvía soberano para dedicar esa victoria a quienes representan la antítesis de la soberanía nacional: «Nos sentimos acreedores de ese triunfo y, por lo tanto, estamos en condiciones y somos soberanos de poder dedicárselo a algunas personas en particular». En su discurso, las dedicatorias cargadas de ironía y denuncia apuntaron en primer lugar contra Javier Milei por su conocida admiración hacia Margaret Thatcher y su postura de defender el territorio únicamente por vías diplomáticas. Frente a esto, el orador contrapuso la valentía popular: «La soberanía se defiende con decisión política, que es lo que él no tiene. Se defiende con valentía, con coraje, con épica… contra este gobierno hambreador».
Demetrio dedicó también el triunfo a la Ministra de Seguridad Nacional de la Nación Argentina Alejandra Monteoliva, acusándola de reprimir duramente a los jubilados y al padre Paco el mismo día del partido: «Nos da vergüenza ajena y mucha bronca también… para volver el miércoles que viene con más fuerza todavía». Además, criticó que la ministra celebrara la directiva de la FIFA que prohibió el ingreso de banderas con la silueta de las Islas Malvinas bajo la excusa de evitar mensajes políticos, tildando la medida de «decisión ridícula».

Las críticas se extendieron de inmediato a la actual senadora Patricia Bullrich, de quien recordó sus viejas declaraciones cuando fue parte del PRO, sobre la posibilidad de entregar las islas a cambio de la vacuna Pfizer, tildándola de «falsa» tras mostrarse en redes con un termo alusivo a Malvinas. Asimismo, sumó al canciller Pablo Quirno a la lista de dedicatorias, acusándolo de «atorrante y vendepatria» por su inacción ante el ingreso de buques ingleses en aguas argentinas en Tierra del Fuego, señalando que la Cancillería recién emitió una protesta formal cuando vio el sentimiento patriótico en las calles.
El discurso apuntó además contra los diarios Clarín y La Nación por sugerir supuestas sanciones a los futbolistas que lucieron símbolos patrios, acusándolos de «escribir notas para hacerle la cabeza a la FIFA». Demetrio contrapuso esta actitud con el orgullo popular y afirmó que no se debe sentir culpa por estar felices: «No hay nada más revolucionario que un pueblo contento. No tenemos que sentir culpa porque nos están cagando de hambre… Estamos felices por mucho más que un partido de fútbol». En ese sentido, destacó el valor de haber desplegado la bandera «en el corazón del Imperio norteamericano ante los ojos de Trump y ante los medios de todo el mundo».
En ese punto, el dirigente reivindicó las figuras de Diego Armando Maradona —»que estaba con nosotros ayer en la cancha»—, rindió homenaje a los caídos en Malvinas por culpa de la junta militar y puso a nuestra eterna compañera Hebe de Bonafini como guía espiritual. Recordó especialmente los recitales de rock que las Madres organizaron en el estadio de Ferro en 1997, donde Hebe supo hablarle a la juventud en su propio idioma junto a bandas como Los Piojos, La Renga, Las Pelotas, León Gieco y Divididos, entre otras grandes bandas. Evocó las palabras exactas de Hebe hacia los jóvenes de la época: «Nos encanta la rebeldía del rock, pero guárdense un poquito de esa rebeldía para la política».

Con esa anécdota histórica, Demetrio instó a los presentes a canalizar la alegría futbolera en organización política de cara a los comicios: «La más grande, la más fuerte, la más dura se juega el año que viene, pero se empieza a jugar desde ahora… para poder volver a gobernar la patria a más tardar el 10 de diciembre del 27».
A su turno, Magdalena Sierra tomó la palabra para reflexionar sobre su propia generación militante, aquella que en el año 1983 soñaba con dejar atrás la dictadura. Explicó que en ese camino aprendieron que «las democracias reales se trabajan y se construyen, que con la palabra democracia solamente no hacemos nada», y reconoció a las Madres como el faro que les enseñó que «luchar se lucha siempre, aunque las circunstancias sean adversas».
La intendenta de Avellaneda destacó el proceso de reparación histórica iniciado durante la presidencia de Néstor Kirchner en materia de memoria, verdad y justicia. Advirtió sobre los peligros de los actuales discursos negacionistas de los «giernos fascistas y asesinos» y remarcó la importancia de seguir exigiendo juicios efectivos contra los genocidas de la dictadura: «No podemos tener una democracia donde todavía le seguimos dando vueltas a los juicios de lesa humanidad».

Sierra también reivindicó la coherencia de la gestión de su compañero Jorge Ferraresi, señalando que convirtió a su municipio en un bastión independiente de los derechos humanos sin especulaciones electorales: «Él dice: ‘Yo soy esto. Si querés votame y si no, no'». Al finalizar su intervención, Demetrio sumó su deseo de que Ferraresi sea el próximo gobernador. Sierra, por su parte, llamó a construir una unidad real, programática y sin mezquindades, expresando su ferviente deseo de ver a Axel Kicillof como el próximo presidente de la nación: «Es lo que más deseo porque este pueblo no da más».
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Carmen Arias, quien compartió la inmensa felicidad colectiva por el resultado deportivo contra los ingleses —afirmando que «lo más importante» había sido haberlos echado— y coincidió en la necesidad de unir fuerzas para las luchas venideras. En un plano más íntimo y emotivo, Carmen felicitó afectuosamente a Demetrio, a su hermano Luis Iramain y a todo el equipo que compone el programa La Plaza y la Palabra. Destacó que la propuesta «cada semana está saliendo más lindo» gracias a que, además de lo que ocurre en la plaza central, visibiliza a las Madres del interior del país, como Sarita en Tucumán e Irene en Mar del Plata. Asimismo, valoró profundamente el segmento de cierre del programa dedicado a los discursos históricos de nuestra compañera eterna: «Cuantos más los escucho más me emocionan y más se parecen a lo que estamos viviendo, a lo que tenemos que hacer», remarcó, antes de reafirmar la máxima inquebrantable del movimiento: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».

En el tramo final, bajo las consignas compartidas del encuentro, exigieron la libertad de Cristina Kirchner y proyectaron a Kicillof hacia la presidencia, cerrando la jornada con el tradicional grito: «¡Fuera Milei, Cristina inocente y libre, y Axel presidente de la Nación!». Pina cerró el encuentro con su habitual calidez, reafirmando su voto de confianza en el futuro del proyecto nacional y popular de Kicillof, y mandando «un millón de besos» a toda la militancia.

