En una hermosa tarde de julio, marcada por la cita clave del próximo 6 de agosto en el Congreso, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha de los Jueves N° 2520 alrededor de la histórica Pirámide. Encabezada por las Madres Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore, la jornada contó con la compañía de la militancia de siempre que no abandona, junto a Demetrio Iramain y al invitado del día, Rubén Pascolini —subsecretario de Hábitat de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires—, quien puso luz sobre el proyecto entreguista de Javier Milei y el macrismo.

En primer término tomó la palabra Demetrio Iramain, quien inició su discurso expresando: «Quiero empezar pidiendo disculpas al heroico, extraordinario pueblo de Brasil y a su presidente Lula da Silva, que fue insultado por este sátrapa que tenemos de presidente». Remarcó que le genera «vergüenza ajena tenerlo todavía de presidente» y le prometió al pueblo hermano que «el mejor desagravio que le vamos a hacer es sacarlo a Milei de una buena vez por todas» para finalizar un mandato que agrede a un país amigo.

Asimismo, se sumó al repudio por la presencia de la titular del Fondo Monetario Internacional Kristalina Georgieva en el país, criticando que asista «a una reunión de gabinete como si fuera una ministra», lo que calificó como «una vergüenza, una afrenta para nuestro pueblo». Advirtió que la funcionaria viajó a Vaca Muerta a revisar los recursos con los que pretenden cobrar, pero sentenció: «No le vamos a pagar con el hambre de nuestro pueblo ni con el sufrimiento. El año que viene va a asumir un gobierno popular y las cosas se van a poner en su lugar».

En otro tramo de su intervención, se refirió a la presentación judicial realizada por Cristina Fernández de Kirchner ante la ONU, deseando «que le vaya muy bien con ese recurso que presentó ayer sus abogados». Expresó el anhelo de que pueda estar libre y «que esos jueces y esos fiscales que la condenaron sin pruebas, de una manera injusta, de una manera ilegal, reciban el escarmiento que se merecen por hacer semejante atrocidad».

No obstante, invitó a realizar una reflexión profunda recordando las enseñanzas de nuestra compañera eterna: «Hebe nos enseñó tanto sobre los organismos internacionales. Nos contaba cómo cambiaban el voto que tenía que condenar a Argentina por las violaciones a los derechos humanos por negociaciones con el trigo, con el petróleo, con las vacas». Señaló que el derecho internacional se encuentra pisoteado, por lo que remarcó que las soluciones reales no vendrán de ningún tribunal extranjero.

Sostuvo que la defensa que plantea Cristina es un espaldarazo para todos los presos políticos de la región, mencionando las situaciones que atraviesan otros líderes latinoamericanos. Sin embargo, enfatizó: «No habrá magia tampoco para tenerla a Cristina libre entre nosotros. Solamente la solución para los problemas de nuestro pueblo la tiene nuestro pueblo, y es la organización política, es la lucha en la calle, es saber quién es el enemigo».

Advertidos sobre los riesgos del avance legislativo del oficialismo, remarcó que sería imperdonable que al recuperar la libertad se encuentre con una patria vendida, enajenada y sin sus recursos naturales. Exigió dar todas las batallas políticas necesarias sin bajar la mirada frente a los 30.000 compañeros desaparecidos, marchando con claridad para conquistar una justicia que mire de frente al pueblo y no a los poderes concentrados.

Para finalizar su alocución, citó el célebre concepto de Eduardo Galeano sobre la utopía diciendo que «sirve para caminar» y avanzar en la conquista de derechos. En el cierre de su intervención, llamó a movilizarse masivamente el próximo jueves 6 de agosto al Congreso «para defender nuestro territorio, defender nuestra tierra, nuestros recursos naturales» y rechazar «esa ley nefasta que quieren votar en el Congreso».

A continuación habló el subsecretario de Hábitat bonaerense, Rubén Pascolini, quien expresó su profundo honor por participar de la Marcha N°2520 y destacó: «Para nosotros las Madres son un faro, un ejemplo de perseverancia y de lucha del que tenemos que aprender todos los días». Centró sus palabras en alertar sobre el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada de Milei, explicando que contiene reformas a la ley de expropiaciones, al manejo del suelo y mecanismos para acelerar los desalojos.

Pascolini contrapuso la situación actual con la década de los noventa, señalando que «si bien en los noventa se privatizaron las empresas públicas, lo que está pasando hoy es muchísimo más grave porque es el patrimonio, son los recursos naturales, los bienes naturales los que están en juego». Recordó la sanción de la Ley de Tierras bajo el gobierno de Cristina en 2011, diseñada precisamente para frenar el acaparamiento internacional en un contexto mundial de disparada de precios de alimentos.

Explicó que en aquel momento las potencias y grandes corporaciones salieron a acaparar tierras en todo el planeta, generando procesos de extranjerización que expulsaron a poblaciones enteras. Frente a ello, la legislación argentina logró poner un límite del 15% a la propiedad extranjera, frenando una concentración que hoy el gobierno pretende profundizar, por lo que advirtió que «extranjerización y concentración van de la mano y si se aprueba este proyecto eso se va a profundizar».

Asimismo, advirtió que los actores internacionales han ampliado sus intereses hacia «los minerales, los materiales para hacer la transición energética, el litio para las baterías», el agua dulce y vastas extensiones para la infraestructura de inteligencia artificial. Detalló que la Argentina cuenta con una posición geopolítica estratégica y corredores bioceánicos que deben ser aprovechados en función de los intereses nacionales y no del beneficio de los fondos de inversión.

En el tramo final de su análisis, criticó las actividades extractivas por consumir muy poca mano de obra y expulsar a las familias hacia la pobreza de los conurbanos. Reivindicó la necesidad de organizarse para «recuperar nuestro gobierno nacional, popular, latinoamericano e industrialista» que garantice el trabajo y la producción, concluyendo que «tenemos que recuperar muchos derechos, pero el derecho más importante que tenemos que recuperar es el derecho a poder pensarnos a nosotros mismos».

A su turno, la Madre de Plaza de Mayo Carmen Arias expresó su indignación por la agenda diplomática oficial manifestando: «Es una vergüenza tener ese payaso en el gobierno. Realmente lo que hizo en Brasil es una vergüenza, que haya viajado a Brasil para hablar mal de Lula y para hablar bien de Bolsonaro. La verdad que es una vergüenza. Después, cuando llegó la señora Kristalina Georgieva, que entra a la conferencia de prensa como si ella fuera la reina de la Argentina más o menos, porque ninguno de los otros —que son argentinos, no nuestros porque no los queremos— dijo ni una palabra. Todo lo dijo ella y todo en contra de nosotros, en contra de nuestro pueblo. Lógicamente, después la llevaron al sur para que vea realmente la riqueza que hay en ese suelo, porque consideran que ya es de ellos, que no es nuestro.»

Frente a esta situación, Carmen renovó su habitual llamado a la unidad del campo popular concluyendo: «Así que, como digo siempre, nos tenemos que unir, tenemos que luchar para sacar a este gobierno de la nación. Tenemos que unirnos para que Axel sea nuestro presidente, porque es lo mejor que tenemos para elegir. Por favor, unámonos. Después, si nos tenemos que pelear, bueno, nos pelearemos entre nosotros, pero que los demás nos vean unidos y voten lo que corresponde. Como digo siempre: fuera Milei lo antes posible, Cristina inocente y libre, Axel presidente de la nación. Hasta el jueves que viene.»

Finalmente y con la ternura de siempre, la Madre Josefa «Pina» de Fiore tomó la palabra para cerrar el encuentro con unas breves palabras dirigidas a la militancia y al panorama político de la provincia: «A mí hace muchos años que me conoce, yo voté en la provincia a Axel porque soy de la Provincia. Yo como extranjera para presidenta no puedo votar, pero algún día va a pasar eso y vamos a estar al lado de Cristina. Bueno, un beso para todos. Hasta la próxima semana.»

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