Bajo un cielo gris y atravesando una persistente lluvia, la militancia volvió a la Plaza de Mayo este jueves 27 de agosto en la Marcha N° 2524 de las Madres de Plaza de Mayo. Junto a los pañuelos blancos encarnados por Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore, la jornada contó con la palabra de Demetrio Iramain, y la participación especial del poeta y crítico literario Daniel Freidemberg.
La marcha dio inicio con una contundente intervención de Demetrio, quien encuadró el sentido histórico y la vigencia ininterrumpida de las marchas frente a la Casa de Gobierno: «Esta es la marcha 2524 de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo. 2524 jueves consecutivos de ocupación política de la Plaza de Mayo. Esta no es una misa, es una marcha política de las Madres que ocupan este lugar emblemático de la historia nacional desde 1977. Desde el 30 de abril ya estamos caminando hacia los 50 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Medio siglo en la calle, compañeros y compañeras. Lo decimos con orgullo. A nosotros nos toca un pedacito porque somos más jóvenes que ellas, pero ellas hace 50 años que están acá».

Iramain encendió inmediatamente las alarmas sobre la media sanción obtenida por el gobierno fascista de Javer Milei este miércoles en la Cámara de Diputados para modificar la norma rectora de la entidad monetaria nacional: «En el día de ayer en el Congreso de la Nación, en la Cámara de Diputados, obtuvo media sanción una ley que pasó casi desapercibida, pasó bajo el radar en las últimas semanas, pero que es tan grave como la ley que extranjerizaba la tenencia de tierras en el país. Así como frenamos con la movilización popular la venta del país, la venta del territorio nacional, debemos redoblar el esfuerzo para impedir que en el Senado se sancione esta ley: la ley que reforma la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. Muchas veces yo me acuerdo cuando Hebe decía que y muchos compañeros economistas decían: ‘Mirá, si te hablan de economía y no entendés es porque te están metiendo el perro’. No, tenemos que estar muy atentos. Esta ley no es una ley para que debatan únicamente los economistas».
Al desmenuzar las implicancias institucionales del proyecto, advirtió sobre la estrategia del oficialismo de blindar el modelo económico tras una eventual derrota electoral: «Si esta ley se promulga, si esta ley sale, el Banco Central de la República Argentina va a tener total autonomía respecto del poder democrático, el poder público, el poder político, que es el que elige el pueblo soberano cuando vota. Nadie le va a poder indicar al Banco Central qué política monetaria llevar adelante en función de un plan de gobierno y de política económica que no debe decidir el Banco Central, lo debe decidir el gobierno nacional cuando es elegido por el pueblo en votaciones y el Congreso de la Nación a través de sus representantes. Va a tener absoluta autonomía el Banco Central si esta ley se promulga. Nosotros creemos que esta ley es la primera ley pos-Milei. ¿Por qué tiene tanta urgencia Milei de sacar esta ley ahora? Porque sabe que el año que viene se va Milei, pero lo que quiere garantizar es que las políticas económicas de este gobierno criminal continúen, se perpetúen en el gobierno que viene».

Iramain calificó el articulado como un verdadero despropósito anticonstitucional al comparar la estabilidad exigida para el directorio del Banco Central con las de los magistrados del máximo tribunal: «Establece que para elegir al presidente del Banco Central basta el decreto del presidente como ya está elegido. Está actuando en comisión porque ni siquiera tiene acuerdo del Senado. Para removerlo al presidente del Banco Central va a ser necesario los dos tercios de las dos cámaras, de la Cámara de Diputados y de la Cámara de Senadores, para poder remover al titular del Banco Central. Imagínense, nosotros tenemos solamente tres jueces en la Corte, hay dos vacantes y hay un titular de la Procuración General de la Nación que son interinos porque ningún gobierno logró tener los dos tercios para poder nombrar un nuevo procurador general de la nación desde 2017. Así que ahora este Bausili nombrado por decreto va a tener las mismas garantías que un juez de la Corte Suprema para ser removido. Una garantía democrática que da la Constitución para que se respete hasta última instancia la voluntad popular, pero no puede ser lo mismo para el presidente del Banco Central que lo nombra por decreto el presidente. ¿Se entiende lo grave que es? Es muy, muy, muy peligroso que esto ocurra».
Para ilustrar las consecuencias geopolíticas y regionales de este esquema de desvinculación democrática, repasó el caso peruano: «Todos estos días se ha citado con mucha claridad y es muy evidente el contraste. En Perú hace más de 10 años que está el presidente del Banco Central. Ningún gobierno lo pudo remover. Y en todos esos 10 años ha cambiado ya el presidente de la nación varias veces, muchas veces fue destituido el presidente de la nación. El último es Castillo y está preso. No solamente en Argentina tenemos presos políticos; en toda la región tenemos al presidente Nicolás Maduro secuestrado. Desde acá, todos los jueves que podemos y recordamos esta situación, exigimos su liberación. También está el presidente electo democráticamente en Perú, Pedro Castillo, está preso, y el presidente del Banco Central sigue. Hace 10 años que está y el pueblo peruano, con ese cuento de que la política no puede intervenir en los mercados porque los mercados se gobiernan solos, lo sigue teniendo ahí al presidente del Banco Central para garantía de los bancos. Un Banco Central que no está al alcance de la decisión popular, está solamente a favor y al alcance de la decisión de los banqueros. Trabaja para los banqueros. Por eso quieren blindar ese cargo, para blindar a través de ese cargo esa política. ¿Para qué? Para que cuando el año que viene gane Axel Kicillof, el gobierno de Axel no pueda llevar adelante sus políticas porque va a tener en el Banco Central a un tipo que le va a frustrar una a una de todas esas políticas».

Trajo también al presente la contienda librada por Cristina Fernández de Kirchner contra las maniobras del entonces titular del organismo en 2010: «Hay ejemplos muy concretos y muy cercanos que no nos tenemos que olvidar. En el año 2010, cuando gobernaba Cristina, había un presidente del Banco Central que se llamaba Martín Redrado, seguramente se acuerdan. Cristina, en enero del 2010, estaba políticamente bastante complicada porque se venía de la derrota del 2009 en las de medio término cuando ganó Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires, y veníamos del conflicto de la 125 del 2008. Vieron la oportunidad de avanzar seriamente en un intento destituyente. ¿Y cuál fue la manera que inventaron? A través del Banco Central. Cristina dijo con total soberanía, dictó una medida que era poner las reservas del Banco Central como garantía para bajar el costo de la deuda, deuda que estaba pagando el gobierno, pero para bajar los intereses de esa deuda que no había contraído el gobierno de Cristina. Pero pagó todo, porque los peronistas son los que pagan, los que endeudan son estos atorrantes que tenemos. Pero nunca pagaron los peronistas con el sufrimiento del pueblo, compañeros y compañeras. Y eso también lo tenemos que tener bien claro para el próximo gobierno. Las deudas las vamos a honrar como pueda Axel, pero nunca con el sufrimiento de nuestro pueblo. Y si es necesario, no le vamos a pagar un al Fondo Monetario Internacional».
Recordó cómo concluyó aquel enfrentamiento con la burocracia bancaria y el poder judicial: «Lo cierto es que cuando Cristina tomó esa decisión, el presidente del Banco Central Redrado dijo: ‘No, no las pongo. Yo soy el responsable de estas reservas y no las voy a poner como garantía de nada’. Y entonces Cristina insistió, se le pidió la renuncia, no renunciaba, tenía acuerdo del Senado, decía: ‘Yo no voy a renunciar’. Se judicializó el conflicto, hubo una jueza, la jueza Sarmiento del fuero contencioso administrativo, que le dio la razón a Redrado. Obviamente era hija de un genocida la jueza Sarmiento. ¿Qué hizo Cristina? Dijo: ‘Bueno, no pueden usarse las reservas por orden de la jueza Sarmiento’. Archivó ese decreto y sacó otro nuevo donde volvió a disponer lo mismo, y finalmente las reservas se usaron para bajar el costo de la deuda como quería Cristina. Fue una intervención extraordinaria de Cristina en aquel momento que dijo con total soberanía: ‘Prefiero que me juzgue la historia y me juzgue el pueblo, pero no un juez atorrante, hija de un genocida, y yo voy a poner las reservas para bajar el costo de la deuda, porque era la manera de cuidar el ahorro, la economía, los recursos argentinos del pueblo argentino'».

A modo de cierre, llamó a la vigilia militante para frenar la iniciativa en la Cámara Alta: «Es muy seria esa ley. Estos tipos, como saben que pierden, no solo están complicándole la vida al que venga, están ya tramando cómo le van a hacer el golpe destituyente al que venga, y una de las formas que van a intentar es esta porque ya lo intentaron. Así que atentos, compañeros, mucha fuerza a estar en la calle, estar hablando con nuestros compañeros y compañeras para hacerle saber a los senadores de la nación que no deben votar esto, que es tanto o más grave todavía que vender la tierra, como se frenó hace unos días y fue un gran éxito. Que vuelva a ser éxito en la Cámara de Senadores. Para eso tenemos que estar muy lúcidos, muy despiertos y exigirle a los senadores que hagan lo que tienen que hacer. El gran desafío para el gobierno del año que viene, que va a ser nuestro gobierno, es que toda la soberanía vuelva al pueblo, vuelva a la política, vuelva a la democracia y no más a las corporaciones económicas como este gobierno criminal que tenemos ha hecho en estos dos años. Fuerza y muchas gracias a las Madres porque son las que nos han dado el ejemplo de que, incluso en situaciones muy adversas, el pueblo puede y termina imponiéndose».
Más adelante, Demetrio Iramain introdujo al invitado de la jornada, el poeta y crítico literario Daniel Freidemberg, rescatando un valioso antecedente de vinculación entre las Madres, la creación poética y la resistencia cultural: «Para hoy habíamos previsto invitar a un compañero que es poeta, es crítico literario. Muy interesante lo que él hace porque analiza la política también desde la poesía con una posición estética también muy clara. Es un poeta que además conocemos: fue jurado de un concurso de poesía que organizaron las Madres de Plaza de Mayo en el año 2002, cuando cumplieron 25 años. Las Madres convocaron a un concurso de poesía y entonces decidieron que el jurado estuviera integrado por tres grandes escritores: uno era Leopoldo Brizuela, el gran Leopoldo Brizuela que fue un compañero extraordinario que hizo con las Madres en los años 80 el taller de escritura del cual salieron tres libros —todo ese material está en la Biblioteca Nacional gracias a Leopoldo y a Horacio González cuando la dirigió—; la otra fue Susana Cella, también una gran crítica literaria; y el otro fue este gran compañero, Daniel Freidemberg».

Profundamente conmovido por ser parte de la Marcha de los Jueves, Daniel Freidemberg tomó el micrófono y compartió con los presentes la inmensidad del momento: «Como le dije a Demetrio cuando me invitó, esto me excede, me excede muchísimo. No creo que haya algo más importante a lo que pueda acceder que participar de las marchas de las Madres. Lo que voy a hacer para no quitar mucho tiempo es leer un poema, pero no cualquier poema. Voy a aclarar: en general no escribo poemas sobre algún tema o motivo, simplemente me pongo a escribir a ver qué sale. Pero hubo una sola vez, única y extraordinaria para mí, en que escribí un poema sobre un tema, algo que salió, que necesitaba escribir, que de golpe tuve la necesidad de decir ciertas cosas y esas cosas decirlas a través de un poema. Fue cuando falleció Hebe. Fue una necesidad tremenda. Tenía que decir esto que voy a leer».
Con la voz quebrada por la emoción, leyó su obra en homenaje a la gran compañera de las Madres:
«Solos. Ahora dejados hacer lo que somos,
como una entrada de otro mundo en el mundo.
Tu ausencia, que es más presencia en su otro modo de estar.
Un despertar, dolor que lleva a ponerse de pie.
Solos ahora dejados hacer lo que somos.
Esto que empieza se alza bajo las luces de este tu otro.
Lo que peleaste para que supiéramos ya al fin ser, somos capaces.
Nos enseñarás desde esta tu otra forma de estar a hacerlo.
Lo aprenderemos como lo aprendiste a cada paso,
dejando lo que haya que dejar,
poniendo lo que haya que poner al filo siempre,
para siempre vos».
Al concluir la lectura, ovacionada por la multitud presente bajo la lluvia, Freidemberg reflexionó sobre el legado imperecedero de la conducción de las Madres: «Leerlo aquí ahora… la verdad que no había soñado hacer algo semejante. Parecería que lo escribí para hoy. Pensando lo que para mí significa lo que nos dejó Hebe, esa enseñanza, ese camino que abrió para nosotros y que nos dejan las Madres, yo lo resumiría en dos palabras. Amor es una, indudablemente; amor con lo que tiene que ver con todo lo que se mueve, con todo lo que tiende a juntarse, a crear, en contra de lo que Freud llamaba la pulsión de muerte, que es lo que lleva a la quietud, a la inmovilidad, a la falta de relación entre los seres humanos. El otro que nos dejó también es firmeza. Eso que Hebe sintetizó en la frase ‘ni un paso atrás’. ¿Cómo defenderíamos el amor sin firmeza? Es el principal mensaje que nos dejan las Madres: ni un paso atrás, no ceder. El amor se defiende y se sostiene solamente con firmeza, solamente sin ceder. Ya hemos tenido muchas experiencias de lo que ocurre cuando se apelan a modos blandos, modos no firmes para defender lo que hay que defender».

Proyectando el escenario político venidero, concluyó con un categórico mensaje a la dirigencia y al movimiento popular: «Si llega, y ojalá, yo creo que va a gobernarnos Axel. ¿Con qué se va a encontrar Axel? Se va a encontrar con que la mayor parte del trabajo de destrucción ya está hecho y quieren hacer más todavía. Para enfrentar ese trabajo de destrucción, que tiene agentes poderosísimos, la blandura o lo que llaman hipócritamente ‘diálogo’ no va a servir. Hay que tener firmeza. Firmeza que va a tener que tener el gobierno popular que sobrevenga, firmeza que vamos a tener que tener todos en cada momento para sostener a ese gobierno y para sostener a las necesidades de nuestro pueblo. Eso es todo».
El cierre de la Marcha N° 2524 estuvo a cargo de la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Carmen Arias, quien comenzó compartiendo con la militancia una alegría de los últimos días: «El sábado pasado tuve el gran honor de que dos agrupaciones me dieron unos reconocimientos que no sé si me merezco: el Consejo Superior del Colegio Profesional de Trabajo Social, un reconocimiento; y la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de la provincia, la distinción profesional destacada. Les agradezco infinitamente a esas dos agrupaciones que me hayan dado el reconocimiento por ser trabajadora social y por ser Madre de Plaza de Mayo, nada más ni nada menos. Fue un momento hermoso para mí, me trataron con mucho cariño, un momento inesperado y hermoso».

Dirigiendo luego su mirada hacia la coyuntura socioeconómica y el discurso oficialista, fustigó duramente la insensibilidad de las autoridades de gobierno: «Por lo demás, ¿qué podemos hablar de este gobierno? Ya lo dijeron todo. Ahora este dice que nos endeudamos porque compramos televisor para ver el mundial, y la gente, la mayoría, se está endeudando porque no le alcanza para comer. Esa es la deuda. Y bueno, no sé cómo vamos a seguir, como siempre deseando que Axel sea el presidente. También por otro lado uno piensa qué mal va a encontrar el país si seguimos así, si le seguimos dando la fuerza que le dan algunos a este gobierno todavía».
Finalmente, tras notar el creciente descontento social en las calles, cerró la marcha renovando la esperanza y las históricas banderas de la Asociación: «Lo único que un poco me alivia es que he estado con personas que yo sé que en un momento fueron muy de Milei y ahora lo están puteando y lo están defenestrando. Así que nos queda eso, ojalá el año que viene se le pueda ganar como corresponde, a ver lo que le va a costar también arreglar el país al que venga después. Pero bueno, vamos a ayudarlos, vamos a luchar para que eso pase y que no tengamos más gente como esta en el gobierno. Así que bueno, como digo siempre: fuera Milei si puede ser mañana, Cristina inocente y libre, Axel presidente de la Nación».


