
En una tarde gris de agosto, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha N° 2522 junto a la militancia, Demetrio Iramain y el abogado y militante Pablo Llonto. Para el cierre de la jornada, se escucharon las emotivas palabras de las Madres de Plaza de Mayo Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore.
En un primer turno, pasada la Marcha alrededor de la Pirámide, Demetrio Iramain tomó la palabra y recordó la gesta popular ocurrida un 4 de agosto: «Hoy lo que venía a contarles, a recordar, a reivindicar y a marcar con marcador fosforescente es algo que pasó hace diez años, se cumplió la semana pasada. La marcha del jueves pasado estábamos con lo del Congreso, con la gesta popular que logró frenar los capítulos más antipopulares de esa ley nefasta y por eso lo hacemos hoy: se cumplieron diez años de aquella pueblada que evitó la detención de nuestra eterna compañera Hebe de Bonafini».

En ese sentido, Iramain repasó las maniobras del miserable juez Marcelo Martínez de Georgi en 2016 bajo el gobierno de Mauricio Macri y la respuesta de la calle: «Aquel día de agosto del 2016, después de tres llamados a prestar declaración que Hebe públicamente rechazó, el juez, minutos antes de salir para la plaza a marchar, mandó a detenerla con la policía de Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Sin embargo, en menos de media hora teníamos más de 5.000 compañeros en la Plaza de Mayo para sostener la marcha de las Madres y evitar que la detengan».
Asimismo, destacó el coraje de nuestra compañera al negarse a buscar refugio o entregarse, marcando un hito en la resistencia: «Había compañeros que le sugerían ir a una embajada y Hebe decía: ‘Si no me metí en una embajada en la dictadura, no me voy a meter ahora’. Confiaba en la respuesta popular extraordinaria, en su verdad y en su pañuelo. Hebe dio un discurso extraordinario aquella tarde; fue la primera vez que dijo ‘pará la mano Macri’, una consigna que las Madres han adaptado y ahora es ‘pará la mano Milei’. Finalmente logró lo que quería: que el juez tenga que bajar el copete y anular la orden de detención».

Iramain continuó rememorando la histórica carta que la propia Hebe le envió al tribunal en 2020 en plena pandemia, cuando decidió renunciar a su defensa jurídica para denunciar la perversión del sistema: «Ella envió una carta al tribunal renunciando a su defensa en la que decía: ‘Será comprendido tarde o temprano que la meta de verdad y justicia nunca fue la finalidad de este proceso. La justicia escapó hace años de estos palacios. Si otra vez jueces buscan detenerme, estaré en mi casa y para siempre, como todos los jueves a las 3:30 de la tarde en la Plaza de Mayo’. Y hoy, que es jueves y son las 3:30 de la tarde, también Hebe está en esta plaza más libre, más firme y más digna que nunca junto a sus compañeras».
A su turno, el abogado y comunicador Pablo Llonto valoró el rigor histórico y la claridad conceptual con la que las Madres interpelaron históricamente a las instituciones y a los medios masivos: «Las Madres tuvieron una claridad no encontrada en otro lado para el Poder Judicial y el cuarto poder, el periodismo. En esa larga historia, hoy uno puede venir aquí a la plaza y decir que a agosto de 2026, 1250 genocidas han sido hasta hoy condenados y decenas de juicios todavía se están haciendo en el país para cumplir con ese deseo de las Madres, que después fue engrandecido para que el concepto de justicia alcance a la justicia social, a la vivienda, la salud, la educación y los salarios dignos».

Finalmente, Llonto retomó la urgencia de discutir la democratización de la justicia de cara al futuro y puso como ejemplo los debates contemporáneos en la región: «No vamos a lograr justicia con este Poder Judicial que tenemos. Por eso el próximo gobierno popular tiene que plantear entre sus prioridades la gran reforma del sistema judicial. Miramos lo que hace la presidenta Claudia Sheinbaum en México impulsando una reforma para que los jueces sean electos por el voto popular; ese puede ser un camino. Vamos a seguir reclamando justicia con este sistema hasta que lo cambiemos, porque la justicia es la felicidad de los pueblos».
A continuación tomó la palabra la Madre de Plaza de Mayo Carmen Arias, quien comenzó recordando la masiva movilización de la semana anterior: «Acá estamos como siempre los jueves. Yo recuerdo el jueves pasado una marcha tan linda, tan llena de gente, a pesar de la lluvia y a pesar de todo, con los compañeros pidiendo para que se vaya este gobierno. Y bueno, como de costumbre no se conformaron con eso y empezaron a reprimir a la gente como hacen todos los jueves. Eso es lo que tenemos que terminar de una buena vez».

En ese sentido, Arias fustigó el accionar de las fuerzas de seguridad y las insólitas explicaciones oficiales: «Después aparece ese comisario vestido de civil con un arma de estruendo, como dijo la ministra de Seguridad que ni siquiera sabía decir eso, que dijo ‘con esa de ruido’ y le dicen ‘no, estruendo’, a lo que contestó ‘bueno, el estruendo es ruido’. Así son, y así tenemos que luchar contra ellos para echarlos de una buena vez».
Para cerrar su discurso, Carmen reiteró el llamado a la organización y la unidad popular frente a la coyuntura política: «Tenemos que unirnos. Ya he visto un grupo de compañeros más o menos unidos; esperamos que sigamos la unión hasta ser muchos para poder echar a este gobierno que cada vez se parece más a la dictadura. Así que, como siempre, gracias a todos por acompañarnos. Como termino siempre: fuera Milei, Cristina inocente y libre, Axel presidente de la Nación. Hasta el jueves». Por último, Pina tomó la palabra y saludó a toda la militancia levantando un gran aplauso de toda la militancia.

