En otra tarde fría de junio que no frenó a la militancia, la Plaza de Mayo volvió a ser el escenario de la memoria viva al cumplirse la Marcha de los Jueves N° 2515. El histórico encuentro estuvo encabezado por las Madres de Plaza de Mayo Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore, quienes estuvieron acompañadas por Demetrio Iraman y el periodista, ex estudiante de la Universidad de las Madres, Adrián Dubinsky, a la hora de siempre, rodeados del compromiso incondicional de los militantes y trabajadores que cada semana sostienen en pie el legado de las Madres y nuestra eterna compañera Hebe de Bonafini.
El encargado de abrir la ronda de discursos fue Demetrio Iraman, quien inició su intervención con un profundo reconocimiento hacia la militancia: “Yo antes de de comenzar o o para comenzar quería hacer un reconocimiento a todos los compañeros y compañeras que hacen la plaza cada jueves con las madres. Porque de verdad que es mucho el trabajo, mucho el compromiso, mucha la constancia, mucho el amor”. Destacó además que muchos de ellos asumieron ese rol tras la partida física de Hebe, demostrando que “la palabra de las madres de Plaza de Mayo es vital para nuestra política, para nuestro sistema democrático, para nuestro pueblo”. Recordando el inminente aniversario de la asociación, remarcó: “Medio siglo tiene la lucha de las madres de Plaza de Mayo. Están ya marchando hacia los 50 años que se cumplen el próximo 30 de abril”.
En otro tramo de su alocución, Iraman envió un fuerte mensaje de apoyo internacional tras las réplicas sísmicas que afectaron al país caribeño: “Quería mandar un saludo muy muy grande al pueblo y al gobierno heroicos de Venezuela que están atravesando una situación muy desgraciada, muy tremenda, que ha sido este terremoto doble ayer, que ha causado bastantes víctimas y muchos daños materiales”. Agregó además que es un pueblo golpeado “por el bloqueo persistente del imperialismo norteamericano” y que en enero sufrió “un atentado brutal a su soberanía, como fue el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores”. Sin embargo, ratificó su fe en la resiliencia venezolana afirmando: “Vimos de cerca la fuerza que tiene el pueblo de Venezuela, la organización que tiene el pueblo de Venezuela, la solidaridad de que es capaz”.
Recordando el mandato pedagógico e histórico que le encomendó Hebe de Bonafini para divulgar la historia de la organización en el ámbito universitario, Iraman repasó la trayectoria ética de la institución frente a las grandes polémicas nacionales, como el motín de Villa Devoto de 1993 y el respaldo de las Madres a las demandas de los presos comunes. “Las madres de Plaza de Mayo se ponen a la cabeza de la pelea de los presos comunes. Acompañan decididamente contra las críticas y la distancia que empiezan a tomar otros sectores”, evocó, sumando también la histórica postura adoptada tras el asalto al cuartel de La Tablada en 1989. Citando las palabras de Hebe de aquel entonces, recordó: “Entre los errores de los compañeros y los aciertos del enemigo, nosotras siempre vamos a preferir los errores de los compañeros y los vamos a defender y los vamos a cuidar”.
Iraman defendió fervientemente los programas sociales que impulsaron las Madres para la inclusión de personas con antecedentes penales, señalando que “no hay nada más revolucionario que tomarnos entre todos nosotros por igual y discutir por igual”. También recordó la firme postura de Hebe frente a la marcha por los cinco años de la desaparición de Santiago Maldonado en 2022, a la cual decidió no asistir porque la convocatoria omitía a otras víctimas del gobierno de la época, argumentando que Maldonado “fue un gran compañero, un gran militante, pero él no es más que nadie, es igual que todos los demás”. Para cerrar, analizó el presente político con un llamado tajante a la unidad institucional de la oposición con miras al año venidero: “Este pueblo, compañeros, no da más. No da más. Está sufriendo en forma inconmensurable demasiado. No podemos permitir que este gobierno fantasee siquiera con que va a tener un nuevo mandato presidencial. El 11 de diciembre tiene del año que viene tiene que gobernar el pueblo sí o sí”.
Posteriormente, tomó la palabra Adrián Dubinsky, quien confesó el profundo impacto emocional y de responsabilidad ciudadana que implica hacer uso de la palabra en la histórica plaza: “Empecé a sentir el peso y la densidad histórica que tiene este espacio y la responsabilidad que conlleva venir a a tener el uso de la palabra en este lugar”. Retomando el concepto expuesto por su antecesor, vinculó el término «vital» con las problemáticas sanitarias actuales: “Él usó la palabra vital, que vital generalmente lo usamos como un sinónimo de algo con mucha fuerza, con algo muy vivo, pero exclusivamente si la desarmamos significa vida. Vital es vida y lamentablemente ese Foro Latinoamericano por el derecho universal a la salud existe porque hay un proyecto que va en contra de la vida”.
Dubinsky rememoró cómo el accionar y el «faro ético» de las Madres marcaron sus primeros pasos políticos de juventud, llevándolo a romper su carnet de afiliación partidaria tras los indultos presidenciales de la década de los noventa. Al evaluar la gestión gubernamental actual, fue contundente: “Lo que estamos viviendo no es simplemente una avanzada de la ultraderecha, no es simplemente un gobierno hambreador o una miseria planificada como hablaba Rodolfo Walsh. Lo que estamos viviendo a nivel mundial y en la Argentina como un ejemplo absoluto en el gobierno de este sátrapa es la necropolítica. Es un genocidio planificado a largo plazo”. Como ejemplo normativo de este postulado económico y social, denunció: “Lo primero que hizo Milei como diputado fue votar en contra de la ley para bancar las cardiopatías congénitas. (…) Bueno, lo que hicieron fue decir, ‘bueno, si no tiene las aptitudes para estar vivo, que se muera’. Darwinismo social en pleno siglo XXI”. Concluyó convocando a la participación comunitaria para el próximo foro de salud proyectado para el mes de agosto, instando a “construir una opción política de la vida para eliminar los escenarios de mundos de muerte que nos proponen”.
A su turno, la Madre de Plaza de Mayo Carmen Arias inició su alocución reforzando el lazo fraternal con la población del país gobernado por Nicolás Maduro: “Lo primero que quiero hacer es mandarle un gran abrazo de parte de todos nosotros a nuestros hermanos venezolanos que lo están pasando tan mal en este momento que la verdad que es tremendo lo que les está pasando”. Compartió además que logró comunicarse con una referente local, quien le transmitió que “estaban haciendo todo lo que podían y que tenían mucha gente que los ayudaba”.
Al abocarse a la coyuntura interna de la República Argentina, Arias criticó con dureza el rol de los voceros oficiales y el impacto de la devaluación en los sectores más vulnerables del entramado social: “¿Qué vamos a decir de lo que nos pasa en el país? Ya lo sabemos. (…) Cada vez la gente tiene menos para comer. Bueno, yo soy jubilada, ¿qué voy a decir? (…) No hay plata para los jubilados, no hay plata para los medicamentos que supuestamente nos daban a los jubilados. No hay plata para los chicos, no hay plata para los discapacitados, no hay plata para nadie, simplemente para ellos está la plata”. Al respecto, hizo alusión a las recientes denuncias públicas de financiamiento a plataformas de redes sociales: “Ayer escuché en la televisión un esos muchachos este tuiteros que reconoció en la televisión que le pagaban todos los meses alrededor de un millón de pesos para que no los criticara”. Finalizó advirtiendo sobre las distracciones de la agenda deportiva global, señalando que “estamos muy entretenidos con el mundial, cosa hermosa que hasta yo veo los partidos, pero no nos dejemos tapar el sol”, antes de concluir con sus consignas políticas: “Muchas gracias y fuera Milei, Cristina inocente y libre, y Axel presidente de la nación”.
El cierre de la emotiva jornada estuvo a cargo de Josefa «Pina» de Fiore, quien saludó con afecto y cercanía a la militancia congregada frente al histórico monumento: “Bueno, yo como me conocen hace muchos tiempo que estoy acá, un beso para cada uno de ustedes. Será hasta la próxima semana. Hasta chao, nos vemos. Chao”. Con estas expresiones se dio por concluida una nueva movilización que mantiene inalterable la demanda histórica por la memoria, la verdad y la justicia.

