Bajo el cielo de un jueves soleado pero fresco, la Plaza de Mayo volvió a convertirse en el epicentro de la dignidad y la resistencia popular este 9 de julio. En pleno feriado por el Día de la Patria, las Madres de Plaza de Mayo, encabezadas por Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore, volvieron a marchar con sus pañuelos blancos alrededor de la Pirámide de Mayo. Acompañadas por el periodista Demetrio Iramain y un nutrido marco de militantes, las Madres demostraron que, frente a un presente donde la soberanía se encuentra amenazada, la calle sigue siendo el único lugar para ejercer y construir la verdadera independencia nacional. En esta oportunidad, la marcha contó con la presencia especial del diputado nacional de Unión por la Patria y referente del Partido Piquetero, Juan Marino, quien aportó un encendido análisis sobre los desafíos antiimperialistas en la región.

Al tomar la palabra, Demetrio Iramain dio inicio a los discursos conectando la histórica fecha patria con el complejo panorama actual. En sus primeras líneas, el periodista enfatizó la importancia de habitar el espacio público en una jornada tan simbólica: «Hoy es el día de la patria, 9 de julio, el día de nuestra independencia nacional y ¿dónde, si no en la Plaza de Mayo, el mejor lugar para celebrarlo, para reivindicarla a esa independencia, para ejercerla también, para construirla hoy que está tan pisoteada?». Con profunda indignación ante las políticas oficiales, agregó que «más que vergüenza ajena, nos tiene que dar mucha bronca y mucho repudio lo que están haciendo con esta patria, y nos tiene que dar el impulso necesario para construir todo lo que nos merecemos, recuperar todo lo que nos han quitado».

Aprovechando la efeméride, Iramain propuso un ejercicio de memoria histórica al recordar otra emblemática jornada del 9 de julio, ocurrida exactamente hace tres décadas, en 1996, cuando bajo el gobierno menemista las Madres decidieron ingresar al principal templo católico del país. «Yo venía hoy a esta plaza a recordar otro 9 de julio de hace 30 años, 9 de julio de 1996: las Madres de Plaza de Mayo tomaron la catedral de Buenos Aires acá enfrente para reclamar por trabajo para todos», rememoró. Asimismo, trazó un paralelo con lo sucedido seis años antes, el 9 de julio del 90, cuando la Selección Argentina regresaba del Mundial de Italia liderada por Diego Armando Maradona y la Plaza desbordaba de fiebre mundialista: «A las Madres no les importó el sentimiento futbolero que afloraba (…) e hicieron una acción política muy importante ese 9 de julio del 90, que fue venir a reclamar por trabajo también y por la patria». En ese sentido, recuperó las palabras de Hebe de Bonafini frente a las vallas policiales de aquel entonces: «Aunque nos pongan milicos adelante estamos, y si nos matan seguiremos estando».

El relato minucioso de la toma de 1996 sirvió para desnudar las históricas tramas del poder que las Madres supieron confrontar con el cuerpo. Demetrio trató en detalle cómo las Madres ingresaron a la Catedral al anochecer del 8 de julio para asegurarse un lugar dentro del Tedeum del día siguiente y exigir el pan que los gobernantes negaban. La respuesta institucional no tardó en llegar de la mano del arzobispo Antonio Quarrachino y del entonces juez federal Jorge Ballestero: «Las echó a las Madres por usurpadoras en dos horas. Y las Madres, en una pisada no más, pudieron desenmascarar toda la estructura del poder: al poder político, aliado al poder judicial, aliado a la Iglesia Católica Argentina, que como en la dictadura bendecía los crímenes, ahora estaba bendiciendo el remate de la patria, ni más ni menos».

En otro tramo de su alocución, Iramain repasó los debates ideológicos que las Madres sostuvieron durante el vigésimo aniversario del golpe militar, cuestionando los límites de las consignas tradicionales impulsadas desde sectores del poder y de otros organismos de derechos humanos. Explicó que las Madres rechazaron la fórmula convencional de «Memoria, Verdad y Justicia» para dotarla de un contenido transformador. «En vez de memoria, nosotros queremos memoria fértil, decían las Madres, porque la memoria que se ofrecía desde el poder era la memoria individual, la memoria de los nombres de los desaparecidos. Las Madres decían: ‘No, nosotros no queremos recordar los nombres de los desaparecidos. Nosotros queremos recordar lo que los desaparecidos hacían, por lo que luchaban'», sentenció. Del mismo modo, recordó la profunda disidencia con los llamados «Juicios por la Verdad» de los años noventa, caracterizados por la impunidad y la confesión sin castigo de los represores: «A las Madres les daba mucha bronca que se celebren audiencias en los tribunales donde los milicos iban a confesar los crímenes (…) y después de confesar los crímenes se volvían a sus casas sin que nadie los condene. Y todavía había que agradecerles». Por este motivo, ponderó la posterior creación de los juicios éticos y políticos populares en las plazas.

En el mismo tono, recordó la frase de nuestra eterna compañera, «Entre ver preso a un milico y ver a un niño feliz, nosotras elegimos ver al niño feliz. Esa es la verdadera justicia, compañeros y compañeras», y resaltó que la búsqueda del bienestar colectivo guio la construcción de viviendas, la creación de la radio y la defensa inclaudicable de la Universidad de las Madres, la cual hoy permanece activa gracias al compromiso de sus estudiantes a pesar del asedio gubernamental. «El juicio a un milico y la condena a un milico termina cuando terminan los años de cárcel o termina la vida de ese milico (…) pero la lucha por la revolución, esa lucha es de todos los días, compañeros y compañeras, y es para siempre», exclamó bajo los aplausos de la concurrencia, convocando a la unidad política de cara al próximo año electoral detrás de la esperanza que representa el gobernador Axel Kicillof. Para cerrar, dio lectura a un emotivo fragmento de un prólogo escrito por Hebe en 2017: «La patria es mucho más que una bandera o un escudo. La patria somos todos nosotros, y es un niño que no come, y también es un joven que roba y hasta mata porque está cansado de la vida… porque ningún niño nace ladrón ni asesino».

A su turno, el diputado Juan Marino inició su intervención expresando su profundo agradecimiento a Carmen, Pina y Demetrio, extendiendo el saludo en nombre de la militancia del Partido Piquetero y de Unidad Piquetera. Antes de adentrarse en el análisis internacional, el legislador alzó la voz para exigir la libertad de la líder de la organización Tupac Amaru, Milagro Sala: «Me pidieron que digamos unas palabras porque Milagro está sufriendo una situación muy complicada, la está pasando muy mal producto del encarcelamiento injusto que viene sufriendo desde hace años. Así que desde esta tribuna, este acto, exigir nuevamente la libertad de la compañera Milagro Sala».

Inmediatamente después, Marino confrontó duramente la postura geopolítica del gobierno nacional en una fecha de profunda raigambre soberana, marcando el absoluto antagonismo con la figura del presidente actual. «Qué contraste con Javier Milei, ¿no? Un asco verlo a Milei celebrando el 4 de julio con el embajador yankee. Vergüenza, patético, repugnante ese triste payaso que pretende subordinar a la Argentina ante los intereses de Donald Trump, del imperialismo estadounidense y de los tecnofascistas», fustigó con severidad. Inspirado por el mural de San Martín y Bolívar ubicado en el ingreso de la Casa de las Madres que reza «un solo poncho para las Américas», el diputado llamó a recuperar la perspectiva histórica frente a las amenazas que se ciernen sobre la región bajo planes norteamericanos como el de la «Gran Norteamérica», diseñado por la secretaría de guerra estadounidense para ejercer un control directo sobre los recursos estratégicos desde la línea del Ecuador hacia el norte.

Para ponerle un freno institucional a esta avanzada, Marino detalló las acciones y denuncias judiciales que impulsó junto al constitucionalista Eduardo Barcesat, advirtiendo sobre la gravedad de que las Fuerzas Armadas realicen entrenamientos con tropas extranjeras sin el debido aval del Poder Legislativo. En ese sentido, recordó que presentaron un pedido de juicio político basado en las declaraciones del propio mandatario y una denuncia formal por traición a la patria debido a la autorización por decreto de los ejercicios militares «Daga Atlántica» junto a las Boinas Verdes del Comando Sur, lo cual viola abiertamente la Ley 25.880. «Denunciamos penalmente a Javier Milei la semana pasada (…) por abuso de autoridad, por incumplimiento de los deberes de funcionario público y por traición a la patria, porque los ejercicios militares que hizo con el Comando Sur de Estados Unidos, con la Cuarta Flota, fueron ilegales e inconstitucionales», puntualizó. Añadió que presentaron pedidos de informe urgentes para esclarecer los objetivos de dichas maniobras: «¿Cuál es la hipótesis de conflicto? ¿Contra quién se están preparando para combatir? ¿Se estaban preparando para combatir contra otro Estado? ¿Se estaban preparando para combatir contra fuerzas no estatales? ¿Para la represión interna de la Argentina?».

Hacia el cierre del acto, el dirigente piquetero trazó un panorama sobre la disputa continental, rescatando las valientes luchas de los pueblos de Bolivia y Brasil, y convocó a la militancia joven a desterrar las discusiones internas estériles para enfocarse de manera prioritaria en construir una alternativa sólida que derrote al oficialismo en las urnas. Con un llamado urgente a la responsabilidad colectiva, Marino advirtió sobre el peligro de la dispersión de la oposición en las próximas elecciones: «Imagínense si el año que viene vamos con tres, cuatro, cinco listas todos separados. Milei con el apoyo de Donald Trump saca más del 40%, nosotros no llegamos al 30% y este nos gana la primera vuelta. ¿En serio vamos a permitir que pase eso? No, no podemos permitir que pase eso».

Por este motivo, el diputado nacional ponderó la convocatoria amplia y el espacio de articulación que viene impulsando el gobernador bonaerense para confluir en un gran frente anti-Milei. «Como militantes tenemos que hacer un juramento este 9 de julio en defensa de la independencia nacional, que es que vamos a hacer todos los esfuerzos necesarios para ganarle a Milei. Ahí tiene que estar nuestra energía», concluyó con firmeza, asegurando que el pueblo argentino sabrá recuperar sus banderas históricas para frenar el avance del proyecto tecnofascista en el país: «Los pueblos siempre vuelven, pero a condición de que las nuevas camadas militantes retomen sus banderas históricas y hagan todo lo necesario para llevarlas a la victoria. Muchas gracias a las Madres de Plaza de Mayo, ejemplo de lucha».

Para cerrar la jornada, Carmen Arias tomó la palabra y, con una enorme calidez que contrastaba con la firmeza de sus reclamos, expresó la alegría de compartir la fecha patria en las calles frente a la militancia: «Buenas tardes a todos, a todas. Hoy es un día hermoso para festejar la patria, así que viva la patria». Sin embargo, no tardó en advertir sobre los intentos del poder de adormecer la conciencia popular utilizando la distracción del contexto deportivo actual, marcando la necesidad de no desviar la atención de la realidad económica: «Y bueno, y estamos también atravesando un momento lindo con el Mundial, que Argentina va ganando todos los partidos por suerte, pero que eso no nos tape el sol porque eh aparte de seguir a los jugadores, uno les desea lo mejor, todo, pero tenemos que seguir lo que está haciendo el gobierno, que cada vez estamos peor, cada vez la gente tiene más menos para comer». Con profunda agudeza política, denunció la estrategia oficial de avanzar sobre los derechos de las mayorías mientras la atención pública está dispersa en la competencia: «Y encima este ellos están calladitos ahora porque como la gente está pendiente del mundial están calladitos y no pasa nada».

Frente a esta crítica realidad, su discurso se transformó en un enérgico y urgente llamado a la cohesión de todo el arco nacional y popular para ponerle fin al actual proyecto político. «Así que tenemos que unirnos, por favor, tenemos que unirnos de una vez para para siempre para sacar a este gobierno de miércoles que tenemos, por no decir una palabra peor. Tenemos que tenemos que sacarlo, tenemos que sacarlo lo antes posible», exclamó, manifestando incluso su ferviente deseo de acelerar los tiempos institucionales para frenar el sufrimiento social: «Si pudiéramos antes del año que viene también me gustaría más, pero si no es si no es antes del año que viene, que sea el año que vienen las elecciones, tenemos que ganarles y por mucho, no por poca diferencia, tenemos que demostrarles que el pueblo no los quiere más». Con la humildad y la generosidad que siempre caracteriza a las Madres frente a los micrófonos de la plaza, concluyó con la consigna que jueves a jueves las Madres repiten: «Fuera Milei. Cristina inocente y libre. Axel, presidente de la Nación. Hasta el jueves que viene».

Finalmente, Pina saludó a la militancia y selló la intervención reafirmando ante la plaza su absoluto compromiso histórico y su voluntad inquebrantable de accionar de cara al futuro político del país. Con picardía y absoluta convicción, recordó el sentido de su voto y el horizonte por el que continuarán militando activamente en los barrios y en las calles: «Bueno, usted seguramente me conocen muy bien. Yo lo voté a Axel porque en la presidencia no pude votar a Cristina, pero voy a tratar de hacer cualquier cosa para llegar a eso». Despidiéndose con un cálido saludo colectivo, cerró la histórica jornada dejando un mensaje grabado a fuego en la militancia presente: «Un beso para todos. Hasta la victoria siempre», cerró Pina.

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