
En otro jueves gris de mayo, las Madres de Plaza de Mayo volvieron a luchar en la Marcha de los Jueves N° 2511 junto a la militancia, Demetrio Iramain y Néstor Loyola, hijo de nuestra eterna compañera Visitación Folgueiras de Loyola. Además, la Marcha contó con el cierre de las Madres de Plaza de Mayo Carmen Arias y “Pina” de Fiore, en una jornada atravesada por la emoción tras la siembra de las cenizas de la querida «Visi» alrededor de la histórica pirámide.
El encargado de abrir las alocuciones en la plaza fue Demetrio Iramain, quien comenzó expresando: «Compañeras, compañeros, esta es la marcha 2511 de los jueves de las madres de Plaza de Mayo. Es una marcha, por supuesto, muy especial, muy particular. Hebe siempre decía que todos los jueves eran distintos, que cada jueves era el mejor y hoy de algún modo también porque a pesar del dolor uno renueva el compromiso, que es lo que nos hace venir cada jueves a esta plaza, como ellas nos enseñaron y lo hacen desde hace 49 años sin faltar estar ni una sola vez a la Plaza de Mayo».

En su sentido homenaje a Visitación, Iramain recordó las virtudes políticas de la histórica militante: «Visi fue la madre que es la madre… es la madre que más sabe de política, que está que la atraviesa por el cuerpo la política, que de lo único que habla es de política, que cuando se sienta en la mesa de los martes, ahí en la mesa larga de la cocina de las madres, busca todo el tiempo hablar de política la que te discute. La Visitación, la que leía el Página/12 en papel todos los días para estar informada y la que siempre, claro, discutía todo».
Para cerrar su intervención, Demetrio convocó a la militancia a cumplir con el mandato electoral que la propia «Visi» pronunció antes de fallecer: «Por eso yo en esta plaza hoy como último homenaje a Visi quería traer las palabras que dijo la última vez que estuvo en esta plaza, la última vez que habló en esta plaza, que fue el 23 de octubre del año pasado… y ese día terminó su intervención que fue breve pero contundente y muy clara con la voz temblorosa… dijo: ‘Nuestra lucha es para que Cristina esté libre’… y también ‘para ver presidente a Axel’. Axel Kicillof dijo con nombre y apellido. Y compañeros y compañeras en esta plaza, por Visi, por las madres, por Hebe, por el pueblo que sufre, nos tenemos que comprometer a hacer realidad eso que nos trazó Visitación. Cristina Libre y Axel, presidente de la nación, como nos dice Carmen todos los jueves».

Seguidamente, tomó el micrófono Néstor Loyola, hijo de Visitación, quien saludó afectuosamente a la concurrencia: «Hola, compañeros. Bueno, mi nombre es Néstor. Soy el hijo de Visitación, y el hijo de Mario, que muchos de ustedes también lo conocen. Mamá hoy está donde ella siempre quiso estar, en un lugar de lucha, en su lugar de lucha. Esta plaza que es el punto originario de las madres. Aquí las madres en una primera etapa giraban a través de esta pirámide en aquella época buscando a sus hijos, buscando a los desaparecidos, buscando aquello que esa dictadura cívico militar arrebataba a nos arrebataba a todos».
Loyola repasó los inicios del movimiento y la valentía de las Madres frente al terrorismo de Estado: «Esas esas primeras instancias, esas primeras etapas fueron etapas de muchísima, muchísimo dolor y de temor, a tal punto que, como siempre, para silenciar a las madres, la dictadura no tuvo ningún problema en hacer desaparecer a tres de las mejores madres. Fueron desaparecidas, pero no pasó eso. No se silenciaron. No se silenciaron. Siguieron avanzando, siguieron comprometidas a pesar del de la violencia misma que se explicitaba durante los años de esa tremenda dictadura, siguieron marchando, buscando y tal vez esperando a los hijos como nosotros esperábamos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros tíos, a nuestros queridos».
El hijo de «Visi» continuó detallando la evolución de la organización durante los años de democracia: «Después llegó la democracia. Y con la democracia tuvimos la convicción de que ya no había más búsqueda, que ya no había más espera y las madres volvieron a transformar la dirección, volvieron a entablar la lucha en el pedido de justicia, en el pedido de justicia por los 30.000 desaparecidos, el pedido de justicia por todos aquellos que nos robaron. Y de nuevo, a pesar de todo, la democracia quiso silenciarlas como siempre han querido silenciar a las madres. Quisieron silenciarla simplemente con un juicio, con una con una pequeña demostración de revancha hacia lo que había ocurrido, pero las madres no estaban no iban a bajar la voz con eso. No iban a bajar la voz y lo intentaron y amplificaron su voz a todo el mundo. Hicieron de la lucha de las madres una lucha universal. El pañuelo hoy es un símbolo universal donde se vaya. Cuando se ve un pañuelo blanco sabe que son las madres en la lucha».
Posteriormente, describió el paso hacia una identidad netamente política por parte de la organización: «Después de esto, la democracia siguió tratando de silenciarlas. Llegaron las leyes de obediencia de vida y punto final, tratando también de silenciar, de que ellas pararan, que con eso se acabara la lucha de las madres. Y las luchas de las madres no se acaban. Las madres demostraron que no se acaba, que no era solamente eso. Siguieron luchando, siguieron buscando y de pronto ocurrió una transformación en las madres. La transformación de las madres, que sería una tercera etapa, fue no dejar solamente en la búsqueda de justicia, sino tomar los ideales de los 30.000 desaparecidos y convertirlos nuevamente en un sueño a llevar adelante. Y lo hicieron y lo hicieron y lo llevaron adelante con toda la convicción. Madres de Plaza de Mayo nunca fue una organización de derechos humanos. Madre de Plaza de Mayo es una organización político-revolucionaria, es una organización que siempre buscó y estuvo detrás de los sueños de los 30.000 desaparecidos, que esa fue su lucha, esa fue su convicción».

Néstor también ponderó la creación de la Universidad de las Madres y el traspaso generacional actual ante la partida física de las fundadoras: «Llegó a tal punto el sueño de las madres que lo máximo que podemos hacer en una lucha revolucionaria es entregar el saber. ¿Y qué hicieron las madres? Soñaron una universidad. Soñaron el convertir el pensamiento en acción de enseñanza. Y ahí estuvieron. Y ahí estuvieron y lucharon hasta conseguirlo a pesar de todas las cosas que se que se le pusieron encima. Y hoy estamos ante una nueva etapa, la finitud del cuerpo. El saber que esto que la finitud del cuerpo nos limita. Hoy el desafío de las madres es el nuestro. El de no dejar desaparecer nada de su lucha, de convertir la lucha de los 30.000 desaparecidos en acción».
El discurso de Néstor cerró con una exhortación de cara al futuro y una emotiva solicitud hacia Carmen Arias: «Eso se consigue de una sola forma, con que en esa casa de gobierno haya un presidente que piense solamente en una cosa, la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo. Y eso solo se va a alcanzar con la lucha tomando nosotros la lucha de las madres, tomándolas y no dejando caer. Las madres son eternas y está en nosotros demostrarlo. Por eso, compañeros, no dejemos que esto decaiga. Llevemos adelante con toda la convicción. Como dijo Demetrio, hay dos objetivos primarios en todo esto. Libertad a Cristina y que Axel sea el presidente de todos los argentinos. Que Axel sea el presidente que nos devuelva la felicidad al pueblo y la grandeza a la nación. Compañeros, mi madre los quería con el corazón, los abraza. Yo sé que los mejores momentos los pasó junto a ustedes. Los quiero mucho. Un abrazo para ustedes».

En las últimas líneas de su alocución, Néstor Loyola resolvió que el pañuelo de Visi siga marchando y en dirección a la actual presidenta de la Asociación, agregó: «Una cosa más tal vez en la emoción. Yo estoy seguro que mi madre tenía un deseo inalienable de seguir luchando, un deseo de que esto perdure. Ella no hubiera querido que su pañuelo descanse como testimonio de vida en algún lado. Ella hubiera querido que su pañuelo siga marchando. Mi madre tenía un profundo, pero un profundísimo afecto por Carmen, una relación casi de madre a hija. Así la llamaba, así le decía, ‘hija’. Yo le quiero pedir a Carmen, le quiero pedir por favor a Carmen que ella reciba el pañuelo de mi madre para que este pañuelo siga marchando, siga marchando todos y cada uno de los días. Se lo quiero pedir con el corazón. Mi familia se lo pide. Todos se lo pedimos porque mamá estaría orgullosísima de que ella pudiera hacer que su pañuelo siga marchando». En ese momento, Néstor le entregó a Carmen el pañuelo ante una Plaza que no paró de cantar consignas de amor para nuestra eterna compañera Visi. Ante este enorme gesto, Carmen Arias respondió conmovida: «El jueves próximo este pañuelo marcha en mi cabeza».
Finalmente, llegó el turno del discurso de cierre de Carmen Arias, quien leyó una antigua entrevista realizada a Visitación por nuestra eterna compañera Hebe de Bonafini: «Bueno, gracias, Néstor, gracias a toda la familia de Visi. Es otra vez un mejor premio de mi vida. Bueno, buenas tardes, compañeros. Como yo sabía que esta tarde me iba a emocionar mucho, quise prepararme bien y busqué materiales de Visitación para leerles. Encontré una entrevista hermosa que Hebe le hizo en 2008 durante el programa de la radio que ella tenía en la AM530. El programa se llamaba Transformación del Pañuelo blanco y en la media hora inicial del ciclo, Hebe entrevistaba cada lunes a una madre distinta para que cuente su historia anterior a convertirse en Madres de Plaza de Mayo. En ese reportaje Visitación contó parte de su vida en algún punto similar a la mía. Ambas somos españolas».

El relato continuó detallando la juventud de «Visi» en la voz de Carmen: «Contaba Visi: ‘Estuve en España hasta los 24 años. Me vine en barco con dos amigas, compañeras de allá, que tenían familia acá y a mí me llamaron los tíos que vivían acá. Tenía un tío que había sido deportado en España por ser anarquista y él fue quien más me animó para que venga acá. Yo quería venir para conocer. Siempre fui así, una persona que le gustaba conocer, siempre con mucha alegría, siempre cantando. Me gustaba cantar cualquier cosa, cosas de España, me gustaba ir al cine, me gustaba mucho Hugo del Carril. Yo estaba enamorada de él en las películas que veía allá. Cuando llegué acá con mis amigas, me puse a trabajar en la textil Grafa de Tejedora. Me pusieron de tejedora lo que yo quería y aprendí. Había una escuelita y como a mí me gustaba, a los 15 días fui cuando faltó una tejedora, me mandaron a mí. Antes acostumbraban que la misma tejedora sacara las piezas que eran muy pesadas, pero yo dije: ‘No, esto no lo voy a hacer yo’. Y ese día pasó justo un compañero muy bien, muy paquete, muy bien vestido. Y le digo: ‘¿Usted Peticito, me ayudaría a sacar esta pieza?’. Me miró, se rio y me dijo: ‘No saque ninguna pieza’ y se fue y me mandó un muchacho y la sacó. El tipo era el director y me sacaron las piezas que eran muy pesadas. Entonces yo les dije a las otras chicas que tampoco ellas sacaran las piezas y a partir de ese día, pusieron a los hombres a sacarla. Los jefes aprovechaban a la gente de la escuelita, pero yo no tenía problemas porque dije: ‘Si me voy de acá consigo trabajo en otro lado, no me interesa. Así que a mí no me van a embromar’. Ahí trabaje casi 20 años y conocí a mi marido Mario, otro peleador. Lo conocí dentro de la fábrica porque viste cómo son las españolas. Se quieren casar con los de allá y con plata. Pero yo no pasé el océano para casarme con uno de allá. Entonces empezaron a decirme: ‘Pero, ¿cómo te vas a casar con un negrito?’. Y yo: ‘Sí, con este negrito voy a casarme’. Él era el tipo que no se dejaba pisotear, trabajaba y estudiaba el secundario. Así empezamos a hablar. Mario era delegado, empezó a trabajar en la comisión. Y como me cargaban me decían: ‘¿Cómo una chica como vos se va a casar con uno de acá?’. Y creo que eso fue lo que más me entusiasmó. Siempre rebelde, siempre libre, siempre entera, siempre alegre. Así era Visitación y así la vamos a recordar toda la vida. Muchas gracias, compañeros'».
Para finalizar la jornada política y de homenaje, Carmen Arias cerró la marcha con las consignas habituales de la asociación que preside: «Bueno, a pesar de la emoción que tengo, voy a terminar como todos los jueves: Fuera Milei. Cristina Libre. Axel presidente de la nación». Con estas palabras y bajo el aplauso generalizado de la militancia, se dio por concluido un emotivo e histórico encuentro de las Madres en la plaza. Por último, Pina tomó el micrófono y saludó a toda la militancia presente.




