
En un jueves marcado por una nueva Marcha Federal Universitaria contra el plan de ajuste de Javier Milei y el macrismo, las Madres de Plaza de Mayo volvieron a luchar en la Marcha de los Jueves N° 2531. Bajo una lluvia torrencial sobre la Plaza que las vio nacer, Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore marcharon junto a la militancia, Demetrio Iramain y un grupo de valientes madres de Soy Garrahan, que denunciaron el feroz ajuste que están sufriendo por parte del gobierno.
En ese marco, Demetrio Iramain tomó el micrófono y comenzó destacando el acompañamiento institucional de la gobernación bonaerense en las horas previas a la movilización: «Estamos como siempre con el cuerpo y la cabeza acá en la Plaza de Mayo, pero muy atentos a lo que pasa en el Congreso. Estuvimos allí desde la mañana y tuvimos en la Casa de las Madres la visita de nuestro compañero, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que estuvo acompañándolas un rato antes de participar en la movilización. El único gobernador que está con el pueblo en la calle es Axel Kicillof; ya casi lo hemos naturalizado, pero en esta Argentina no es normal y hay que destacarlo todo el tiempo».

Seguidamente, al referirse al plano parlamentario tras la caída de la sesión en la Cámara de Diputados, Iramain envió un fuerte mensaje de resistencia frente a la vigencia del decreto presidencial: «La sesión que esperábamos para dar de baja el DNU 70 fracasó, no se logró reunir el quórum y el DNU sigue vigente. Si Milei cree que de esta manera va a derrotarnos, se equivoca: el DNU 70 va a caer en cualquier momento y, si no cae ahora, va a caer el 10 de diciembre de 2027 cuando asuma el gobierno popular, y se va a empezar a revisar todo el desastre que hicieron estos tipos en estos años».
En otro tramo de su discurso, el dirigente llamó a profundizar la unidad entre los distintos sectores en lucha, trazando un paralelismo directo con la socialización de la maternidad promovida por la organización: «Las Madres nos enseñaron a reconocernos madres no solamente de nuestro hijo, sino de todos los 30.000 desaparecidos. Y nosotros ahora tenemos que aprender a socializar también nuestras luchas: empezar a salir no solo por lo que nos pasa a nosotros, sino por lo que le pasa al compañero que está al lado. El DNU 70 es una declaración de guerra a todo el pueblo trabajador; hoy era un día para estar en la calle todos juntos, no por una lucha en particular. La pelea de las compañeras del Garrahan es la misma que llevan los jubilados todos los miércoles y la comunidad universitaria en todo el país. Si nos enfrentan de a uno nos ganan, pero si nos enfrentan a todos juntos no nos van a ganar».

Finalmente, Iramain reivindicó el carácter político de las Madres y el rol estratégico de su sede histórica como trinchera del movimiento popular: «Las Madres no son un organismo de derechos humanos, son una organización política. Vienen a comprometerse con el futuro y sobre todo con la lucha revolucionaria que hacían sus hijos e hijas. Nos da mucho orgullo que todas las organizaciones, el MDF (Movimiento Derecho al Futuro), más grandes o más chicas, pidan la Casa de las Madres para manifestarse, para hacer su programa de radio o como punto de encuentro. Lo que muchas veces no está haciendo la dirigencia hoy, lo hacen las propias condiciones que nos impone este gobierno criminal con un DNU que nos declara la guerra. Aceptemos ese desafío y enfrentémoslos con todas nuestras fuerzas».
A su turno, tomaron la palabra Johana y Lola Flores, en representación de Soy Garrahan, el colectivo de familias organizadas en defensa del hospital pediátrico de referencia nacional. Johana, mamá de Bruno, relató la génesis del espacio a partir de la angustia compartida por el desmantelamiento de la salud pública y el faro metodológico que encontraron en la Plaza: «Cuando arrancamos éramos cinco, todas diferentes, todas con caminos distintos, ideas diferentes, pero teníamos la misma preocupación: la destrucción del hospital que le salvó de alguna u otra manera la vida a cada uno de nuestros hijos. Teníamos, además del miedo que tenemos todos los días de que algo les pase a nuestros hijos —hablamos de los niños más enfermos del país, con las enfermedades más complejas—, el miedo a perder el lugar que les daba esperanza. Y empezamos a charlar y a organizarnos para ir a las marchas, para no ir solas, porque si nos pegan a nosotras, ¿quién cuida a nuestros hijos después? No se imaginan la logística que estas mamás tienen que hacer para estar hoy acá… Dijimos: «¿Cómo nos organizamos?», porque ninguna era experta en organizaciones. Y hubo una decisión unánime pese a la diferencia: nos organizamos como las Madres, tomamos el ejemplo de ellas. Ese fue el camino y no hubo más diferencias. Y si las Madres se tuvieron que sentar con Videla para reclamar por sus hijos, nosotras tampoco vamos a parar por la vida de los nuestros».

A continuación, Lola Flores en representación de Soy Garrahan leyó ante la militancia y las Madres el siguiente comunicado:
«Compañeros, compañeras, Madres: sabemos que hay amores que ni el horror puede vencer. ¿Quiénes estamos acá? Tenemos algo en común: el dolor, el amor nos atraviesan, y supimos transformar ese dolor en una lucha colectiva. Hoy quiero empezar agradeciéndoles a las Madres de Plaza de Mayo: gracias por abrazarnos, por abrirnos esta Plaza y por entender nuestro dolor sin pedirnos explicaciones. Ustedes saben lo que significa ser madre y sentir que hay algo más grande que una misma por lo que no se puede dejar de luchar.
Nosotras somos madres de Soy Garrahan. Somos madres y familias de niños que atraviesan enfermedades complejas y que llegan al Garrahan desde distintos lugares del país, muchas veces con el último hilo de esperanza entre las manos. Y hoy estamos acá porque nuestros hijos están en emergencia. Estamos cansadas de tener miedo a que falte un medicamento, un insumo, una prótesis o un tratamiento. Miedo a que falten profesionales. Miedo a que nuestros hijos pierdan los avances que les costaron años de lucha.

El 21 de octubre vence la ley de emergencia pediátrica y durante meses nadie habló de esto. Pero nuestras necesidades no tienen fecha de vencimiento. La enfermedad de nuestros hijos no espera los tiempos de la política. A eso se suma el DNU 70/23, que sigue vigente y que desreguló y puso en riesgo el acceso a la salud, a los medicamentos y a la atención de nuestras familias. Cuando a un niño le falta un medicamento no falta un número en una planilla: puede faltar la posibilidad de seguir viviendo. Puede interrumpirse un tratamiento y puede derrumbarse todo lo que un niño y sus médicos construyeron durante años. Hay niños esperando turnos durante meses y hasta años. Hay familias que no pueden conseguir lo que sus hijos necesitan y tampoco tienen dinero para pagarlo.
Y hay algo que tampoco podemos callar: hay niños y niñas que por ser extranjeros encuentran obstáculos para acceder a la atención pública. Para nosotras un niño es un niño y la salud no puede depender de dónde nació ni de cuánto dinero tiene su familia. Nosotras no estamos pidiendo privilegios, estamos reclamando derechos. Nuestros hijos tienen derecho a la salud, a sus medicamentos, a su tratamiento, a la educación y a una vida digna. Y cuando nos dicen que hacemos política con nuestros hijos, respondemos: no, nuestros hijos no son una bandera política, son nuestra razón de luchar. La decisión política de abandonarlos no la tomamos nosotras; nosotras decidimos no quedarnos calladas.

Por eso hoy estamos acá junto a las Madres de Plaza de Mayo y le exigimos al Congreso que debata con urgencia el proyecto de ley de salud pediátrica y de las residencias nacionales en salud. No hay tiempo para especular cuando está en juego la vida. Mientras nosotras defendemos la salud de nuestros hijos, hay trabajadores defendiendo sus salarios, docentes y estudiantes defendiendo la educación pública, científicos defendiendo el conocimiento, jubilados defendiendo una vida digna, personas con discapacidad reclamando sus derechos y muchas otras luchas que tienen algo en común: detrás de cada reclamo hay personas y familias que merecen ser escuchadas.
Madres, gracias por enseñarnos que nunca debemos caminar solas. Hoy caminamos alrededor de esta Pirámide con dolor, con bronca, pero también con una fuerza inmensa: el amor de nuestros hijos. Porque nuestros hijos no son números, no son un gasto, son vidas. Y mientras haya una infancia a la que se le niegue el derecho a la salud, vamos a seguir levantando la voz por nuestros hijos, por todas las infancias, por la salud pública, por la ley de emergencia pediátrica, porque la vida de nuestros hijos no puede esperar. Gracias, Madres de Plaza de Mayo».

Por último, y muy emocionada por las palabras de las compañeras de Soy Garrahan, Carmen Arias tomó la palabra: «La verdad que estoy superemocionada, muchas gracias. Tengo acá a un nieto también que se atiende en el Garrahan, que es un premio de mi vida porque él me eligió como abuela. Muchas gracias a todos y sí, como dijo Demetrio, ahora todos a la marcha. He visto muchos jóvenes, y a mí siempre me da mucha emoción ver a tantos jóvenes luchando, porque entonces así nada está perdido».
En ese marco, la Madre de Plaza de Mayo renovó las esperanzas de cara al futuro del país y de la salud pública: «Le vamos a ganar a estos en el año que viene, en el 2027. Vamos a salir a flote. El Garrahan va a tener nuevamente todo lo que necesita y todo el pueblo argentino, más si logramos que Axel sea nuestro presidente».
Finalmente, dio cierre a la jornada convocando a sostener la lucha en las calles y exclamando los compromisos históricos de la organización: «Como digo siempre, fuera Milei, Cristina inocente y libre, Axel presidente de la Nación. Hasta el jueves que viene».


