
En una tarde gris de mayo donde la lluvia amenazaba todo el tiempo con romper el cielo, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha de los Jueves N° 2508 junto a la militancia, Demetrio Iramain y la presencia de Liliana Herrero, cantante, filósofa y compañera de lucha de Hebe y las Madres. Como siempre, la Marcha numero 2508 no fue una más, se transformó en un espacio de formación y memoria que luego cantar y marchar alrededor de la Pirámide de Mayo se trasladó al auditorio Juana Azurduy para el lanzamiento del primer «Encuentros por la Resistencia», en el marco de la cátedra libre Hebe de Bonafini, una iniciativa que nació el año pasado y que ahora busca profundizar el debate sobre la resistencia junto a referentes gremiales como el «Tano» Catalano de ATE Capital y la propia Universidad de las Madres.
Demetrio Iramain inició su alocución situando la jornada en una fecha de gran peso simbólico, al cumplirse 107 años del nacimiento de Evita. En su discurso, trazó una genealogía de lucha que une los nombres de Hebe, Eva Perón y Evo Morales como figuras que dejaron incendiada la historia de la Argentina y de la Patria Grande.

En ese sentido, Iramain planteó que es imposible pensar a una separada de la otra, aunque el tiempo histórico las situó en décadas diferentes, ambas representan un ejemplo extraordinario de entrega política que persistirá a través de los siglos. Según sus palabras, la historia no termina nunca y la lucha es un proceso de transformación permanente que desmiente aquellas viejas teorías que vaticinaban el triunfo definitivo del capitalismo tras la caída del muro de Berlín.
El referente también recordó cómo, en plenos años noventa, mientras el mundo hablaba del fin de las ideologías, Hebe y las Madres comenzaron a reivindicar el socialismo y la figura del Che Guevara yendo a contramano de lo que el imperio pretendía imponer. Ese espíritu de resistencia fue el que permitió que se encontraran con intelectuales como Horacio González para fundar la Universidad Popular de las Madres, un espacio donde el pensamiento crítico de figuras como David Viñas, Ricardo Piglia o Osvaldo Bayer le dio sustento ideológico a las batallas políticas que vendrían después.

Por último, Demetrio puso especial énfasis en la necesidad de sostener la esperanza como una herramienta política de transformación, advirtiendo que sin ella no hay pueblo que pueda desarrollarse ni aspirar a estar mejor, y fue categórico al señalar que la esperanza no es un sentimiento pasivo, sino un motor indispensable para cualquier proyecto de liberación nacional. Muy acertadamente, advirtió que el poder económico y político busca primero quebrar la moral de los trabajadores para luego avanzar sobre sus conquistas históricas.
«Sin esperanza no hay ningún pueblo que pueda desarrollarse», lanzó y aseguró que, si se pierde esa convicción, la sociedad cae en una depresión que sirve como caldo de cultivo para la entrega de los derechos y las riquezas naturales. Frente a este panorama, instó a la militancia a no aceptar el presente como algo inamovible, enfatizando con firmeza: «Esto no es para siempre. Esto se puede cambiar», levantando a la Plaza en un fuerte aplauso.

Más adelante, tomó la palabra Liliana Herrero compartió una reflexión cargada de profundidad filosófica sobre el presente complejo que atraviesa el país. La artista fue contundente al definir la gestión actual como la ejecución de políticas de descarte que violentan lo más elemental de la protección estatal. Para Herrero, el estado que no protege a su población deja de ser un estado democrático, y contrapuso esta realidad con la verdadera democracia construida por las Madres hace 49 años en los momentos más peligrosos de la historia nacional.
En ese momento, Herrero hizo un llamado a recuperar el sentido de la política y a retirarse de la vigilancia tecnológica de las redes sociales para volver a construir comunidad de forma presencial, citando a Horacio González para recordar que la comunidad no es una obligación, sino un acto de libertad donde el deseo de transformar las cosas se vuelve colectivo. «Abandonemos la tecnología. Resistencia, insistencia y combate. De eso estoy absolutamente convencida.», disparó.

El cierre de la marcha estuvo a cargo de Carmen Arias, quien eligió un fragmento del libro de las Madres titulado Hermandad, escrito originalmente por Hebe de Bonafini. El texto describe la unión indestructible de estas mujeres que, tras ser perseguidas por la dictadura, transformaron el dolor de la pérdida en un sentimiento de amor y pertenencia absoluta.
La Presidenta de la Asociación leyó con emoción las palabras de Hebe que definen a las Madres como mujeres guapas, solidarias y sanas de mente que no transigen ni se venden. Con un mensaje de unidad patriótica, la jornada concluyó reafirmando que la lucha por los hijos y por el país pendiente continuará cada jueves, manteniendo vivo el hilo de resistencia que estas mujeres tejieron con su propia vida.

