Las Madres de Plaza de Mayo marcharon junto a Adrián Murano, periodistade Somos Radio AM 530 y El Destapey a Demetrio Iramain, integrante del Frente de Trabajadores Judiciales Nacional y Popular.

Hebe de Bonafini durante la marcha 2269 en Plaza de Mayo advirtió sobre el nuevo plan de empleo para trabajadores desocupados que promueve el gobierno nacional en el área de la construcción.  Consideró que no hay nada para festejar si las empresas no son controladas por el estado. Se preguntó: “¿Quién va a controlar que a una persona desocupada no la hagan trabajar 8 horas y hacer los peores trabajos por un bono?” La titular de Madres de Plaza de Mayo expresó: “¡Ojo, no es ningún regalo! Ninguna cosa grandiosa, no nos pongamos contentos, no aplaudamos, hay que ver qué va a pasar. Durante dos años no se controló a Vicentín, ni a los dueños de las vacas, ni del trigo. Esto es igual que controlar los precios, y sabemos que la carne no baja ni de la estantería, a la vez que los  sueldos están cada vez más desprestigiados, más abajo,  y eso los que tenemos trabajo,  imagínense ustedes si cobráramos solo un bono”. En ese sentido, criticó que “el presidente Alberto Fernández se reúna solo con los gordos de la CGT habiendo tantos sindicatos que trabajan muchísimo, como locos”. Hebe dijo que la CGT (Confederación General del Trabajo) no va a cambiar, y que por lo tanto hay que armar otra representación para los trabajadores. “Les digo a los mismos compañeros que están peleando para ver si meten a Pablo Moyano en la conducción de la CGT: ¿qué va a hacer un tipo solo entre todos esos?” Entonces, la referente de las Madres llamó “a cambiar la CGT de raíz, abramos otra CGT, y si no podemos armar otra en el mismo edificio, que se guarden el edificio en el orto y armamos otra CGT en otro lado, que no digan que no se puede, porque trabajadores con esa demanda de cambio sobran”.  A continuación Hebe de Bonafini remarcó que la marcha del próximo 17 de octubre al que las Madres convocan se llevará adelante con la participación, y organización de muchísimos sindicatos, murgas y agrupaciones de estudiantes. “Las Madres tiramos la idea, pero la marcha es de todos” –aclaró Hebe, y convocó a llenar las plazas de todo el país para rechazar el pago de la deuda externa. Señaló:“Tenemos que ser millones para ver si el gobierno nos escucha y luego del 17 de octubre, tenemos que hacer nuevos actos, todas las semanas para volver a decir ‘No pago a la deuda’, martillar con lo mismo porque es la única salvación para que los niños coman, para que los padres trabajen, para que los maestros ganen, para que los enfermeros sean reconocidos y estemos todos un poco mejor”.

En el pasaje final del acto que acompaña la marcha habitual de las Madres, Hebe reflexionó sobre el uso de la tecnología: “nos sacaron muchas cosas, dos cosas preciosas, una es el tiempo y la otra es la palabra. Gastamos mucho tiempo en mirar el telefonito, en hablar con el telefonito, las palabras se desgastan, y eso no es comunicación. El pueblo se comunica en las plazas, en las calles, gritando, reclamando, no nos quedemos en casa.   Para los de la CGT el silencio es salud, para los pueblos el silencio es complicidad”.

Adrián Murano: “Cada vez que hay un momento de desorientación política hay que ver dónde están las madres, ahí donde están las madres, es donde hay que estar”.

Murano recordó que “hace varios años atrás en un acto frente al Palacio de Tribunales, Hebe advirtió que si la Patria, el país tiene una salida de este estado de injusticia es cuando el pueblo entre a ese Palacio”. “Por supuesto” –dijo el periodista- “los títulos de los diarios como siempre criticaron y estigmatizaron a Hebe pero ella estaba iluminando el camino. Aquel llamado a que el pueblo entre a los tribunales sigue vigente hoy  como una necesidad”. Murano planteó además que en la actualidad estamos viendo esa falta de pueblo de una manera obscena. “La Corte Suprema Justicia se ha convertido en una especie de enclave paraestatal, aunque parezca una contradicción. Es una entidad que defiende a los poderes concentrados, que no hace lo que debe hacer por precepto constitucional que es defender los derechos de las mayorías”. Esto es para Murano el colmo de la justicia, es decir,

que sea “injusta e impune y que también promueva la impunidad de aquellos que han provocado daño”. El periodista expresó que esta idea está plasmada en una foto: “Veíamos, hace algunas horas, una imagen del ex presidente Macri, su ministro de Economía, el primo del ex presidente reunidos en un restaurant de lujo en Miami, riéndose como quien está tranquilo, seguro, impune. ¿Riéndose de qué? De nosotros, y de las consecuencias que dejaron sus actos. Consecuencias que -por ser impunes- tienden a profundizarse si es que se avanza con el pago de una deuda infame, injusta, e inmoral. Digo inmoral por cómo se construyó esa deuda”.

Hacia el final de su intervención, Murano expresó que “la única manera de revertir el proceso de injusticia es con nuestra acción. El actual presidente de la Corte, Horacio Rosatti, es uno de los integrantes que firmó el 2×1 que avalaba la impunidad de los genocidas. Ese señor hoy está presidiendo la Corte Suprema de Justicia. Pero el pueblo le marcó el limite, es hasta acá,  siguiendo el camino de las Madres. Ojalá podamos hacer de ese acto algo permanente” –concluyó el trabajador de prensa.

Demetrio Iramain: “La justicia, y el endeudamiento con el FMI son conflictos que requieren una resolución política”

“Hace un año las Madres de Plaza de Mayo hacían públicas dos cartas;  la primera a la Corte Suprema de Justicia, y la otra a la titular del FMI, Kristalina Gueorguieva” –recordó Demetrio Iramain en el inicio de su alocución.  “A esta altura del año pasado la Corte Suprema de Justicia se proponía desgastar al gobierno aceptando el pedido de «per saltum» de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, ambos designados por el macrismo y sin pasar por el acuerdo del Senado”. El trabajador judicial remarcó que estos dos funcionarios fueron puestos para beneficiar los intereses del poder de los amigos de Macri y perseguir a los opositores. “La carta de las Madres –narró Demetrio- le pedía a la Corte que falle de frente a la justicia, que no le dé la espalda al pueblo. Por supuesto, que hicieron todo lo contrario, y provocaron una crisis institucional.  La otra carta de las Madres fue dirigida a la directora del FMI para pedirle que la plata de la deuda se la vaya a reclamar a Macri porque en nuestro país no había quedado un solo dólar”.

El trabajador judicial a continuación planteó que los dos conflictos siguen sin resolución, a pesar de haber transcurrido tiempo y necesitan de decisión política para ser resueltos. Entonces, “es el momento de salir a la calle, y generar la fuerza necesaria para que esas decisiones puedan ser tomadas, por eso la convocatoria de las Madres a la marcha del 17 de octubre”. 

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