
En una tarde gris de junio, marcada por una lluvia persistente que no logró amedrentar a la militancia, las Madres de Plaza de Mayo regresaron a la histórica plaza para llevar adelante la Marcha de los Jueves N° 2514. A pesar de las inclemencias climáticas, la jornada se centró en la reivindicación de la memoria histórica del organismo, con la participación de Carmen Arias, Josefa «Pina» de Fiore, el periodista Demetrio Iramain y el cineasta Ricardo Soto Uribe, director del film institucional Todos Son Mis Hijos. El eje central de la convocatoria estuvo puesto en homenajear a la familia Mohina, encarnada en las figuras de Primi Montes de Mohina y Héctor Mohina, quienes de manera voluntaria asumieron la responsabilidad de registrar en soporte audiovisual el devenir de las Madres durante las décadas de los 80 y 90.
Al tomar la palabra, Demetrio Iramain introdujo el valor del archivo recuperado y contextualizó el escenario en el que la pareja de militantes desempeñó su labor. Respecto a las dificultades de la jornada, el conductor señaló: “Hoy previmos una marcha muy especial. Hace tiempo que veníamos previendo esto, desgraciadamente el día nos jugó en contra y por esa razón la hermana de Primi Mohina, la compañera de Héctor Mohina —dos grandes militantes que hoy vamos a homenajear a pesar del día en esta plaza—, no pudieron estar”.
El periodista repasó la constancia de la pareja a lo largo de las décadas y la importancia de su tarea de registro en un contexto de escasa cobertura mediática sobre las actividades del organismo: “Quería contarles brevemente la tarea de estos dos compañeros durante muchos años, más de 20, durante todos los años 80, los 90 y entrado los años 2000: estos dos compañeros, Primi Mohina y Héctor Mohina, filmaron todas las actividades de las Madres de Plaza de Mayo, absolutamente todas; todos los jueves registrados por estos compañeros”. Asimismo, el conductor explicó el destino actual de ese material fílmico tras haber sido preservado de forma doméstica por la familia: “No teníamos radio, no había redes sociales, el ninguneo para las Madres era brutal y estos compañeros registraban eso. Entonces nosotros en esta plaza queríamos homenajearlos. ¿Por qué? Porque Héctor Mohina falleció hace unos años, pero su compañera Primi, que insisto lo acompañaba a Héctor en la tarea de registrar todo esto, guardó, conservó muchos videos y registros audiovisuales en varios formatos de la lucha de las Madres de todos esos años. Y hace muy poquitos días entregó todo ese material a la Casa de las Madres, a las Madres de Plaza de Mayo”.

Seguidamente, el periodista ponderó la vigencia del marco legal e institucional que la propia Hebe de Bonafini estableció para resguardar formalmente la documentación histórica de la Asociación: “El último acto institucional que hizo Hebe antes de morirse fue firmar con el gobernador Axel Kicillof y el intendente de Ensenada, Mario Secco, un convenio para garantizar la protección, la conservación del archivo histórico de las Madres de Plaza de Mayo. Fue una decisión política de las Madres a quién confiarle su memoria, su memoria documentada”. Explicó que, gracias a ese acuerdo, ahora van a avanzar en la digitalización de esos materiales tan importantes que testimonian la lucha con detalle, y que muchos de ellos ya se emiten los domingos en el programa La Plaza y la Palabra por la AM 530.
A través de su discurso, Iramain ensalzó la agudeza política de la Asociación desde sus etapas más tempranas para salvaguardar sus propias huellas: “Pero yo quería poner en valor esta decisión también política de las Madres de haber registrado siempre absolutamente todo para poder tener documentado cada cosa que hicieron y que dijeron, y por qué. Y todo está guardado en la memoria, compañeros y compañeras. Todo”. En esa misma línea, remarcó la noción que manejaba el movimiento respecto a la duración de su reclamo: “Desde el primer momento las Madres tuvieron noción de que la lucha iba a ser muy larga… Y se extendió medio siglo, compañeros, casi 50 años y las Madres siguen en esta plaza”.
La intervención continuó destacando la importancia de la documentación guardada como una garantía frente a cualquier intento de desacreditar la trayectoria de la organización: “Pero lo extraordinario es que está todo eso registrado y nadie podrá ningunear ni tergiversar a las Madres de Plaza de Mayo porque todo eso está guardado en esos archivos, en esos documentos que Hebe defendió con el cuerpo literalmente. Acuérdense cuando Macri se lo quiso secuestrar y ella se puso adelante junto a todo el pueblo para impedir que se lo lleven”. Asimismo, recordó las últimas disposiciones de la dirigencia para asegurar la preservación definitiva de los materiales: “Antes de morirse dijo esto para estar segura, porque se veía venir que las cosas iban a venir para peor, dijo: ‘Lo voy a llevar a la provincia de Buenos Aires, va a tener su último lugar ahí en Ensenada, donde gobierna el peronismo, donde está Mario Secco y donde muy difícilmente alguna vez entre el enemigo a gobernar’”. Demetrio concluyó este tramo reconociendo también el trabajo de dos compañeras muy importantes para la Asociación en la conservación cotidiana del archivo de las Madres: Ana María Sabio y Norma Castillo.

En consonancia con este repaso histórico, el periodista trajo a la memoria un debate acontecido en la plaza a mediados de la década del 90, cuando el gobierno de Carlos Menem promulgó las leyes de reparación económica: “Yo me acuerdo de un hecho que está entre estos videos que vamos a digitalizar, un hecho que pasó en esta plaza en el año 1995. A fines del 94, el gobierno de Menem sacó una ley de reparación económica. Fue para la marcha de la resistencia, el mismo día que se hizo la marcha número 14 de las Madres del 94. La promulgó el primer día hábil de enero del 95”. Al evocar los recursos limitados con los que contaba la Asociación en aquella época, detalló que “cuando la promulgaba Menem, las Madres tomaron una decisión política que era estar en contra, por supuesto. Pero no solamente eso, lo expresaron con una bandera». En ese momento, señaló a Eduardito, un compañero que siempre estuvo junto a las Madres. «Se debe acordar, porque Eduardito siempre tuvo la tarea también operativa de la plaza de abrir la bandera. Abrieron una bandera acá que colgaron las Madres en aquel momento. No tenían carpa, no teníamos estos micrófonos, no teníamos la radio, teníamos un megáfono y un caballete y una madera donde ponían el periódico. Era lo único que tenían”.
La acción consistió en colgar una bandera entre dos palmeras de la plaza con un mensaje directo hacia la medida oficial, lo que generó posturas encontradas dentro de la propia militancia: “Detrás de estas dos palmeras ataron de un lado y del otro esa bandera. ¿Y qué decía esa bandera? El que cobra la reparación económica se prostituye. Una bandera blanca en letras rojas y debajo decía en azul Asociación Madres de Plaza de Mayo. Gigante la bandera… Y fue un quilombo que se armó, una discusión muy fuerte, muy severa. Muchos compañeros con grandes argumentos se sintieron ofendidos. Dijeron que cómo puede ser que las Madres agredan de ese modo, y las Madres lo único que decían era su verdad y la ponían con el cuerpo, la defendían con su propio cuerpo. Así fue toda la vida. Y nunca se achicaron con dar las discusiones que había que dar”.
El repaso histórico continuó con lo sucedido años más tarde, durante la gestión de Néstor Kirchner, cuando se amplió el alcance de las leyes reparatorias, sirviendo este escenario para ilustrar cómo se manejaban los disensos políticos: “Cuando vino Néstor, las Madres se ofendieron mucho porque Néstor no solo mantuvo las reparaciones económicas, sino que las amplió. Hizo una cuantificación del genocidio… Y las Madres estuvieron en contra y se lo dijeron en voz alta a Néstor Kirchner, pero eso no las privó de acompañarlo políticamente. Porque eso también tenemos que aprender, compañeros y compañeras, de la lucha de las Madres. Podemos estar en desacuerdo, decirlo en voz alta y que eso no nos prive de poder encontrar y separar qué es lo prioritario de lo que es secundario, y siempre priorizar lo más importante”.

Para cerrar, Iramain planteó la necesidad de analizar esta trayectoria de cara al futuro: “Por eso, compañeros, hay mucho que aprender, mucho que estudiar y mucho que sacar conclusiones de esa historia extraordinaria de las Madres de Plaza de Mayo y defenderla cueste lo que cueste. Eso es lo que hacemos acá en esta plaza y estoy seguro que todos ustedes también se juramentan para hacerlo el día que las Madres de Plaza de Mayo no estén. (…) Hablar siempre de frente con la mirada, mirándonos a los ojos a todos, sin ocultar nada y sin importarnos quién está enfrente. Hablamos de frente porque no tenemos nada que ocultar. Siempre fue así y lo seguiremos haciendo”. Concluido su discurso, dio paso a Ricardo Soto Uribe.
Acto seguido, el director cinematográfico se sumó al uso de la palabra expresando: “Bueno, compañeros, compañeras, muchas gracias primero a las Madres por estar acá, es un honor muy grande poder estar en esta plaza, en la plaza de Hebe, en la plaza de sus compañeras, en la plaza de los hijos. Gracias a Pina, gracias a Carmen, gracias a Demetrio, a Norma, a todos los que hacen este lugar y la resistencia de la lucha de las Madres, su memoria”. El realizador explicó cómo se vinculó con el material audiovisual rescatado y destacó el valor de visibilizar las tareas de quienes acompañan el día a día de la organización de forma anónima: “Yo quería homenajear acá también en este encuentro lluvioso a Primi y a Héctor Mohina, que pude conocer a Primi a través de una investigación y poder recuperar gran parte de esos archivos que estaban un poco olvidados, recuperarlos para la memoria de las Madres, para la memoria de su lucha. Decir también que a través de ellos también es un homenaje a quienes hacemos mucho trabajo silencioso, a los compañeros que durante tantos años… veo a Eduardo, por ejemplo, que hace tantos años que incluso aparece en esos archivos audiovisuales en los años 90 más joven”.
El cineasta profundizó en el valor del esfuerzo metódico realizado en distintas áreas de la Asociación, señalando: “A cuántos compañeros invisibles, a cuánto trabajo metódico, silencioso, de bajo perfil que se fue gestando durante décadas y que sostienen esto, que sostienen una lucha tan emotiva, tan indispensable. Agradecer y también homenajear a través de Primi, a través de Héctor, a través de su memoria, la memoria de nuestros compañeros en audiovisuales, que es lo más cercano a lo que me tocó experimentar. Y así a cada uno de los trabajadores de Madres, a cada uno de los militantes de los que están del otro lado del micrófono, que muchas veces no sabemos sus nombres, pero que están ahí y han dejado un legado enorme”.

A continuación, caracterizó la labor de la pareja homenajeada siguiendo las premisas de la organización: “Eso es lo que fueron Primi y Héctor Mohina: fueron una pareja de enamorados, de enamorados entre ellos, que encontraron con la cámara una complicidad, un arma, un arma de lucha, la que tenían en su lugar, como Hebe siempre decía, nos invitaba a hacer política desde el lugar en donde estuviésemos; y el lugar donde estuvieron ellos era ese, el de ser unos videastas amateur, comprometerse cada día, cada jueves, cada semana, año tras año. Y así pasaron 20 años en donde registraron toda esta lucha”.
Con mucho corazón, Uribe apuntó el cierre de su intervención poniendo en valor el registro histórico de la lucha de las Madres. “Esta lucha está registrada. De esta lucha hay pruebas, hay testimonio, hay huella. Y lo fueron construyendo con un trabajo metódico, silencioso, sin reconocimiento, pero con mucho amor. Así que nada, creo que sobran las palabras… Redoblo el homenaje a esta pareja, a este debido homenaje, este póstumo homenaje a Héctor, este tardío homenaje quizás a Primi, que ahora sufre de Alzheimer, está viva, una defensora de la memoria, una guardiana de la memoria que paradójicamente ahora tiene una enfermedad del olvido. Lo hace más sentido, lo hace más hermoso… Aguante la lucha de las Madres y de todos quienes las hacen posible”, aseguró.
A su turno, la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Carmen Arias, tomó el micrófono: “Hoy les voy a leer un discurso del año 1987, una de las marchas de la resistencia de las Madres. Creo que fue la séptima marcha de la resistencia de las Madres”. El manifiesto histórico de Hebe de Bonafini expresaba: “Hoy, 10 de diciembre, es el día que se enarvola en el mundo como de defensa de los derechos humanos y, por las ironías de la vida, es el día en el que secuestraron a la mujer que creó un movimiento de mujeres que pasó abierto a la liberación de Latinoamérica, a Azucena Villaflor de De Vicente. Por esas cosas del destino, entre el 8 y el 10 se realizaron los secuestros para terminar con nuestros movimientos, porque así lo querían los milicos, que la veían crecer demasiado fuerte. ¿Y qué pasó? Como una planta de rosas… cuando a una planta de rosas cuanto más la podan, más crece y más florea. Así fuimos las Madres creciendo fuerte, dando brazos y brazos cada una con un pedido y con un reclamo. Y así va a ser por años hasta que consigamos lo que alguna vez requirieron nuestros hijos”.
Al continuar con la lectura de aquel manifiesto de resistencia, Arias desgranó la firmeza con la que las Madres desmentían su supuesta debilidad institucional: “Muchas cosas se han dicho hoy aquí. Muchos motivos son los que tenemos para marchar, muchas son las ganas que tenemos de hacer. Es mentira que las Madres estamos solas. Son simples expresiones de deseo de un gobierno que esta vez está cada vez más cerca de los militares, y son simples expresiones de deseo de todas las Fuerzas Armadas que no saben cómo hacer para sacarse este árbol de rosas lleno de espinas y de flores en medio de la Plaza de Mayo. Hoy más que nunca acompañados en adhesiones y presencias… nos muestra este pueblo que no está para nada desmovilizado, sino que está avisado… Nos hace sentir que esto es nuestro, que la plaza es nuestra, que los desaparecidos son nuestros, que la tierra es nuestra. Esta tierra por la que tenemos que luchar para que todos tengamos lo de todos”.

En esa misma línea, el texto histórico rescatado remarcaba la ética de trabajo militante por encima del poder: “Tenemos que luchar, compañeros, y por muchos años las Madres no queremos el poder. No le vamos a ofrecer nada más que trabajo, mucho trabajo, como el que han desarrollado los compañeros de apoyo a nuestra causa… cada paso baja el sol, redobla nuestro esfuerzo, cada paso que nos plancha de calor nos hace sentir que somos capaces de esto y mucho más”. Inmediatamente después, el documento arremetía contra la figura del entonces mandatario Raúl Alfonsín por sus declaraciones en el exterior: “El presidente Alfonsín sigue insultando a las Madres. Ha dicho en Italia, cuando le han preguntado por nosotras, que no hubo ningún compromiso político con los militares antes de asumir la presidencia y ningún compromiso con las Fuerzas Armadas. Hice lo que consideré que tenía que hacer, no pensé que podía someter a todos los cuadros militares a un juicio colectivo. Dijo también, evocó de manera polémica la voz acusatoria de las Madres de Plaza de Mayo y dijo, es justificación también por lo que fueron culpables de acciones violentas contra la institución, contra las instituciones y contra la nación”.
Ante tales acusaciones gubernamentales, la respuesta leída por Arias defendía la legitimidad de los ideales de los detenidos-desaparecidos: “Nuestros hijos no usaron la violencia contra la institución de la nación. Nuestros hijos estaban en contra de los que ejercían la violencia contra el pueblo, porque Azucena está aquí, las monjas están aquí, porque los familiares secuestrados están aquí, porque los presos políticos están aquí y porque los 30.000 están aquí. Somos miles y miles. Y les pido a los periodistas que contribuyan en esta muestra a los 30.000… Tenemos que contabilizarlos a ellos, que son los que nos marcan el camino, este camino de hermosa lucha, de tarea, de trabajo, de participación. Unámonos, compañeros, para crecer desde la ideología, por encima de la revolución, por encima de la religión, como hicimos hoy todos juntos aquí en esta plaza, en este camino de la liberación que nos marcaron nuestros hijos, pero en serio, no de palabra, con hechos marcados en cada consigna”.
Finalmente, el tramo de cierre de la histórica alocución de Hebe de Bonafini sentenciaba: “Basta de milicos… Hoy contra el autoritarismo cívico-militar, contra la obediencia debida, contra el ascenso de esta corrupción y el sometimiento de la justicia. Por eso estamos aquí, porque todo eso lo rechazamos y repudiamos, y porque no lo vamos a permitir a este gobierno que ascienda a los represores. Porque si Alfonsín dijo que hizo lo que tenía que hacer, es porque está de acuerdo con ellos. Astiz secuestra a nuestras Madres y a nuestros hijos. En vez de ser un presidente que en el extranjero es considerado un defensor de los derechos humanos, su nombre algún día también estará en la cárcel como responsable y culpable de perdonar a tantos asesinos, porque a esos que perdonaron hoy van a reprimir mañana. Hebe de Bonafini”.

Para dar por concluida la jornada, Carmen Arias adaptó la consigna al escenario político actual exclamando: “Bueno, como siempre: FUERA MILEI. CRISTINA INOCENTE. AXEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN», sentenció Carmen.
Acto seguido, el punto final lo puso la Madre “Pina” de Fiore, quien con la ternura de siempre tomó el microfono y manifestó: “Bueno, los amo a todos. Miren, veo a todos mis hijos están presentes. Yo con 95 años todavía estoy acá. Un beso para todos. Hasta la próxima semana. Chao”.

