
En una jornada marcada por la masividad histórica del último 24 de marzo, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha de los Jueves N° 2502 junto a Demetrio Iramain y una delegación de la central sindical Comisiones Obreras de Madrid, encabezada por su secretaria general, Paloma López. El cierre estuvo a cargo de Carmen Arias y Josefa “Pina” de Fiore, con una energía renovada y la misma claridad política que las convirtió en un símbolo de lucha permanente.
Lejos de cualquier agotamiento por el martes, Demetrio Iramain abrió la jornada con una definición contundente: “estamos llenos de energía… fue una inyección de pueblo, de triunfo, de victorias populares”, en referencia a la histórica movilización que, según destacó, reunió a “más de 2 millones de personas en todo el país”. En ese sentido, no esquivó la caracterización política del momento: “sí, fue una marcha opositora, fue una marcha antigobierno, fue una marcha de repudio a Javier Milei… no vinimos a llorar lo que pasó en la dictadura, vinimos a luchar por lo que viene”.

Más adelante, Iramain profundizó el análisis y señaló que la demostración popular del 24 dejó en evidencia que “la batalla cultural la está ganando el pueblo”, incluso frente al intento de los medios hegemónicos de deslegitimarla. En el mismo tono, remarcó la gravedad del contexto actual, atravesado por “la ley de precarización laboral, la ley de despido barato”, y planteó la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción política concreta. “Nos falta construir la salida”, afirmó, retomando el histórico planteo de las Madres, y en ese camino reivindicó el rol de Axel Kicillof como síntesis de una alternativa: “Axel es mucho más que un candidato, encarna una esperanza”. A la par, llamó a “parar con las internas” y a consolidar una mayoría capaz de “echar a este gobierno que no se merece a este pueblo”.
En el mismo escenario, la presencia internacional sumó una dimensión política aún más amplia. Desde España, Paloma López, secretaria general de Comisiones Obreras de Madrid, trazó un puente histórico entre ambas luchas y recordó el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha en 1977, en plena transición tras la dictadura franquista. “Los fascistas pensaron que iban a frenar la democracia, pero ocurrió lo contrario”, sostuvo, al tiempo que reivindicó la respuesta popular que consolidó el camino democrático. Asimismo, destacó el reconocimiento otorgado a las Madres y la profunda huella que dejaron en España: “les debemos muchísimo… gracias a la querella argentina se pudieron impulsar los juicios contra el franquismo”.

Con el mismo ímpetu, López advirtió sobre la actualidad política y el avance de la derecha: “tenemos una nueva situación y es el fascismo que nos abarca a todos, aquí en Argentina y también en Madrid”. En ese marco, no dudó en señalar las alianzas políticas que atraviesan el escenario internacional y fue directa: “se molestan cuando les llamamos fascistas… si no quieren que se les llame así, que dejen de hacer cosas de fascistas”, levantando a la plaza en un rotundo aplauso. Frente a la levantada de la derecha, la dirigente sindical reivindicó la organización colectiva como herramienta central: “solos no nos salvamos… la organización es la clave de todo”, y retomó una de las consignas más potentes de la jornada: “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Por su parte, la voz de las Madres volvió a poner en el centro la dimensión emocional y política de la jornada. Carmen Arias agradeció la presencia de los jóvenes y celebró la masividad del 24: “fue la marcha de mayor cantidad de gente… me emocionó muchísimo la cantidad de jóvenes que había”. Al mismo tiempo, apuntó directamente contra el gobierno: “espero que Javier Milei no haya podido dormir después de ver eso”, y reafirmó el horizonte político: “si pudiera lo sacaría mañana mismo… pero si hay que esperar al 2027, tenemos que ganarles por mucha diferencia”. En la misma línea, cerró con una consigna clara: “fuera Milei, Cristina libre, Axel presidente”.

Finalmente, en una intervención breve pero cargada de sentido, se destacó también la presencia de Pina de Fiore, reforzando la continuidad de una lucha que, como señalaron a lo largo de toda la jornada, no se detiene. Así, entre memoria, organización y perspectiva política, la Marcha de los Jueves volvió a confirmar que, lejos de la nostalgia, el legado de las Madres sigue proyectándose hacia el futuro con la misma convicción de siempre, ¡Ni un paso atrás!.

