En el primer jueves de marzo, las Madres de Plaza de Mayo volvieron a luchar en la Marcha de los Jueves N° 2499 junto a la militancia, Demetrio Iramain y Santiago Fidanza, militante peronista y subsecretario de organización comunitaria bonaerense. Además, en el cierre se escucharon las palabras de las Madres Carmen Arias y “Pina” de Fiore.

En primer lugar, Demetrio Iramain celebró la presencia en la Casa de las Madres de Ana María Sabio, histórica compañera de la organización desde 1977 que desde hace años reside en Suecia. Recordó que comenzó a acercarse a las Madres mientras buscaba a su compañero, Omar Dresler, detenido durante la dictadura, y destacó que, a pesar de que Hebe le había sugerido alejarse por seguridad, tras encontrarlo decidió quedarse junto a la organización y continuar militando. “Ana María siguió viniendo incluso en los momentos más difíciles, incluso cuando ya no estaba Hebe”, subrayó Iramain, quien la definió como “la madre que no es madre”, en reconocimiento a su compromiso inquebrantable con la lucha.

Más adelante, también destacó la presencia de periodistas de un medio gráfico de Holanda que viajaron especialmente a Buenos Aires para cubrir las marchas rumbo a la número 2500. En ese marco, recordó el papel clave que tuvo la televisión holandesa durante el Mundial de 1978, cuando en lugar de cubrir el partido inaugural decidió registrar la Marcha de las Madres en la Plaza de Mayo.

Ese informe, difundido en Europa, ayudó a romper el cerco informativo de la dictadura y a visibilizar internacionalmente la lucha de esas mujeres que denunciaban la desaparición de sus hijos e hijas. “Las Madres no tenían panfletos ni siquiera un nombre todavía; su único carnet de presentación era la solicitada que habían publicado en diciembre del 77”, señaló, y remarcó que ese gesto ayudó a salvar vidas y a instalar la denuncia en el mundo.

En ese mismo recorrido histórico, Iramain recordó el debate que atravesó al movimiento de derechos humanos en torno al Mundial del 78. Mientras algunos sectores proponían boicotear el torneo para denunciar a la dictadura, las Madres decidieron otra estrategia: utilizar la visibilidad internacional del campeonato para hacer oír su reclamo. “No quisieron pelearse con el pueblo que esperaba el Mundial; decidieron disputarle el sentido a la dictadura desde la Plaza de Mayo, con el cuerpo y la palabra”, explicó. Para Demetrio, aquella decisión demostró la lucidez política de las Madres, que lograron convertir ese momento conflictivo en un punto de inflexión para su lucha.

En otro tramo de su intervención, Iramain se refirió a la coyuntura política actual y criticó con dureza el discurso de apertura de sesiones legislativas del presidente. “Más ordinario que Milei no hubo ese día”, afirmó, al considerar que su intervención buscó degradar el debate público y desprestigiar la democracia.

En contraposición, destacó el discurso del gobernador Axel Kicillof en la Legislatura bonaerense, que —según sostuvo— se extendió por más de dos horas sin agresiones y apelando a la fuerza de la palabra. “El que tiene la palabra tiene la razón, como nos enseñaron las Madres”, afirmó.

Con el mismo énfasis, Iramain planteó que el desafío del campo popular es transformar esa razón en organización política para recuperar el gobierno. Señaló que el objetivo debe ser ponerle una fecha de vencimiento al actual rumbo político y convocó a reorganizar las fuerzas del movimiento nacional y popular.

En ese contexto también cuestionó el nombramiento de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y advirtió sobre su influencia en la designación de jueces en cargos vacantes. Recordó además los audios en los que el funcionario sugería la elaboración de facturas falsas para encubrir el viaje de magistrados a Lago Escondido financiado por el Grupo Clarín, y criticó el fracaso de las políticas que intentaron negociar o “autodepurar” al Poder Judicial en años anteriores.

En ese mismo tono autocrítico, sostuvo que el movimiento nacional y popular debe revisar errores del pasado y reorganizarse sin renegar de su historia. “Hay que empezar de nuevo, corrigiendo lo que hicimos mal”, afirmó, y aseguró que el camino político propuesto por el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece como una de las principales alternativas para enfrentar el rumbo del país. En ese sentido, recordó una frase que suele repetir Carmen Arias cuando se encuentra con el gobernador: “Quiero vivir unos años más para verte presidente”.

A continuación, tomó la palabra Santiago Fidanza, subsecretario de organización comunitaria de la provincia de Buenos Aires, quien agradeció la invitación de las Madres y destacó la importancia de sostener cada jueves la Marcha. “Estamos cerca de las 2500 marchas; es una locura lo que han construido”, señaló, y convocó a que la próxima convocatoria sea masiva, especialmente en el marco de las movilizaciones que se aproximan hacia el 24 de marzo.

En su intervención, Fidanza destacó el impacto que tuvo la lucha de las Madres en las generaciones que se incorporaron a la política durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. “Hubo una generación que dio la vida por una patria justa, libre y soberana, y hubo mujeres que se pusieron al frente de la búsqueda de esos compañeros: las Madres”, afirmó. También reivindicó la figura de nuestra compañera eterna Hebe, a quien definió como “la persona más revolucionaria que pisó el suelo argentino”, y sostuvo que su ejemplo continúa guiando a quienes militan en el campo popular.

Asimismo, señaló que las nuevas generaciones tienen la responsabilidad de continuar esa lucha y de no resignarse frente a las políticas del actual gobierno. “No vamos a aceptar nunca que gobernar sea atacar a los más débiles, a los trabajadores o a los discapacitados”, sostuvo, y llamó a construir una alternativa política capaz de poner fin a lo que definió como el “escarnio” que atraviesa el país. En ese sentido, se refirió a la situación que atraviesa Cristina y todos los presos políticos y llamó a construir «un camino de desarrollo, de victoria, de triunfo de nuestro pueblo que nos permita acabar con el escarnio de nuestros compañeros presos políticos».

Finalmente, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Carmen Arias, tomó la palabra para cerrar la Marcha. Contó que durante el fin de semana escuchó el discurso presidencial y expresó su indignación por el tono y el contenido de la intervención. “Ni una sola palabra acertada le escuché, nada más que insultos”, afirmó, al cuestionar la falta de propuestas y la agresividad del mensaje.

Sin embargo, relató que días después tuvo la oportunidad de escuchar el discurso de Kicillof en la provincia de Buenos Aires, lo que le devolvió una sensación de esperanza. “Eso sí fue un discurso coherente, muy emocionante; en algunas frases me hizo llorar”, expresó. Luego recordó el diálogo que mantuvo con el gobernador cuando lo saludó: “Le dije: ‘Mirá Axel, ya me falta poquito para verte presidente’”.

De ese modo, y como cada jueves desde hace décadas, la Marcha volvió a combinar memoria, denuncia y organización política. Acompañaron la Marcha compañeros y compañeras como Victoria Montenegro, Lauro Grande, Daniel «El Tano» Catalano, entre otros, que vieron una vez más cómo las Madres reafirmaron su compromiso con la lucha y los sueños de los 30 mil hijos e hijas y con la construcción de un país más justo, manteniendo viva una historia que, a las puertas de la Marcha número 2500, sigue marcando el pulso de la Plaza de Mayo.

 

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