
En una Plaza de Mayo cargada de historia y presente, las Madres llevaron adelante la Marcha de los Jueves N° 2504, reafirmando, una vez más, que la lucha no se detiene. En ese marco, la jornada estuvo atravesada por una definición central que ya empieza a marcar el pulso de este nuevo tramo: “Madres de Plaza de Mayo: 49 años de amor y compromiso. LUCHAR SIEMPRE”, la consigna que acompañará todo el camino hacia el medio siglo de resistencia. Junto a ellas, tomaron la palabra Demetrio Iramain, el referente de FeTraES (Federación de Trabajadores por la Economía Social) Eduardo Montes y, en el cierre, las Madres Carmen Arias y Josefa de Fiore.
En primer lugar, Iramain abrió la Marcha con una definición política contundente que volvió a ubicar el eje en la persecución judicial: “desde esta plaza volvemos a exigir la libertad de todos los presos políticos”, sostuvo, para luego detenerse especialmente en la situación de Julio De Vido: “exigimos el cuidado de su salud, la libertad, pero antes de la libertad, al menos la prisión domiciliaria”. En el mismo tono, amplió el reclamo: “tiene que estar libre al igual que Cristina, al igual que Milagro Sala”, dejando en claro que la denuncia no es parcial sino estructural.

Más adelante, el foco se trasladó a la dimensión histórica y simbólica del momento que atraviesan las Madres. “Estamos en abril, mes en el que las madres cumplen 49 años de lucha”, remarcó, para inmediatamente anclar la consigna: “49 años de amor y compromiso, luchar siempre”. En ese sentido, reivindicó el recorrido de la organización como columna vertebral de la resistencia popular: “medio siglo poniendo el cuerpo por la revolución en este país… soportando todas las que pasaron en el medio, siendo protagonistas de esta historia extraordinaria”. Y fue más allá: “la dictadura vino a clausurar la lucha de nuestro pueblo y las madres lograron vencerla y hacer el puente con aquella lucha de los desaparecidos”.
A su vez, Iramain incorporó una lectura del escenario internacional para explicar el presente local. En una crítica directa al alineamiento del gobierno argentino, afirmó: “todos daban por sentado que Trump era infalible… y trasladaron esa supuesta infalibilidad a Milei”. Sin embargo, advirtió que la realidad muestra otra cosa: “evidentemente el gobierno nacional y el imperialismo norteamericano están en una severa crisis”. En ese marco, dejó una definición política tajante: “no hay Milei para 8 años, compañeros. No hay”.

En el mismo sentido, proyectó el horizonte político: “en 2027 volvemos a gobernar nosotros”, aunque aclaró que no será automático: “nada es por decantación en la política”. Por eso, insistió en la necesidad de organización y claridad estratégica: “tenemos que volver más organizados, sabiendo muy bien lo que vamos a hacer, sabiendo quiénes somos”. Y allí marcó una referencia concreta: “tenemos a un compañero que no es candidato todavía… es la esperanza que tenemos en este país, que es Axel Kicillof”.
Por otro lado, la intervención de Eduardo Montes profundizó la discusión desde el territorio y la economía popular, aportando una mirada cruda y directa sobre la realidad social. En primer lugar, valoró el carácter histórico de la Plaza: “nuestro pueblo ha dado lo mejor desde el 17 de octubre, desde la resistencia a las dictaduras, desde el 2001 con las madres poniendo el cuerpo”. En ese recorrido, trajo una enseñanza clave de nuesta compañera eterna Hebe de Bonafini: “había que dejar de tener comedores y merenderos y patear candados y abrir fábricas”.

A partir de ahí, desarrolló con fuerza el presente de la economía social: “nuestra federación se compone de compañeros de empresas recuperadas, de cooperativas, de familias campesinas, de compañeros que están en los comedores, en los barrios, sosteniendo la vida”. Sin embargo, advirtió que ese entramado está siendo golpeado: “estamos atravesando un momento difícil… llevamos más de 11 años en los que la política nos viene dando la espalda”.
En el mismo tono, describió con crudeza la situación en los barrios: “nuestros pibes y pibas son expulsados del mundo del trabajo y del sistema educativo… y quedan a la merced del narcotráfico”. Frente a ese escenario, planteó un límite claro: “esto tiene un límite social y tiene un límite político”. Y allí elevó el tono de la intervención: “resistir es combatir… hay que combatir al enemigo que está en la Casa de Gobierno, en el Ministerio de Economía”.

Asimismo, Montes apuntó contra el gobierno fascista de Javier Milei: “hay gobiernos de miseria planificada”, denunció, y agregó: “hay que combatir también a los traidores del peronismo que están entregando la patria”. En esa línea, dejó una de las definiciones más fuertes de la jornada: “Milei no se va a ir solo si un pueblo no se organiza y no lo tumba”. Por eso, insistió en una consigna clara: “organización, compañeros”, como condición para cualquier transformación real.
Finalmente, su cierre sintetizó el espíritu de convocatoria: “si vienen algunos, la próxima seremos más… y si vienen todos los convocados, la revolución habrá invadido nuestro país”, dejando planteado un horizonte de construcción colectiva desde abajo.

En el cierre, las Madres volvieron a llenar de sentido político y humano la Plaza. Carmen Arias leyó un texto de Hebe titulado “Madre Tierra”, donde la vida, la lucha y la memoria se entrelazaron profundamente: “cuando se dice madre, se dice parir, dar vida, abrir, desgarrar”. En uno de los pasajes más potentes, sostuvo: “si talamos montes y cortamos árboles sin necesidad, nos estamos asesinando de a poco”, vinculando la defensa de la tierra con la historia de los hijos desaparecidos: “nuestros hijos que amaron tanto la tierra que hasta dieron sus vidas por ella”.
En el mismo tono, reafirmó la identidad de las Madres: “somos las madres de Plaza de Mayo… abiertas nuestras entrañas como la tierra de campo abierto… seguimos enteramente jóvenes para seguir pariendo”, retomando la potencia política y simbólica que Hebe dejó como legado. Por último, Carmen fue directa: “Fuera Milei. Cristina libre. Axel presidente de la nación”.

El broche de la Marcha lo puso Pina, que tomó la palabra con la sencillez que la caracteriza pero con la fuerza de su historia: “hace muchos años que estoy acá… me conocen muy bien… los amo a todos”. Además, sumó un gesto político concreto: “yo no voto para presidente porque soy extranjera, pero voté en la provincia”, reafirmando su compromiso activo. Y cerró con un deseo colectivo: “esperemos ganar… un beso para todos”.

