
Este jueves 19 de marzo, a días de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, las Madres de Plaza de Mayo llevaron adelante la Marcha de los Jueves N° 2501, acompañadas por la militancia, Demetrio Iramain y la concejala de La Plata Sol Maluendez, referente de Fuerza Patria, militante de la Corriente Néstor Kirchner y consejera de juventud del Partido Justicialista bonaerense. El cierre estuvo a cargo de Carmen Arias y “Pina” de Fiore.
En primer lugar, tomó la palabra Demetrio, quien volvió a ubicar el sentido político de la lucha de las Madres en el centro de la escena. En ese marco, remarcó que “Las Madres no vienen a esta plaza a leer nombres, vienen a reivindicar la lucha revolucionaria de sus hijos. Porque entendieron que el objetivo de los desaparecidos era transformar de raíz este sistema que aún hoy nos oprime, que nos deja sin trabajo, sin salud, sin educación. Por eso su lucha es política: hacer feliz a nuestro pueblo”.
Más adelante, profundizó esa definición al afirmar que “Las Madres llegaron a una conclusión después de tantos años: que el objetivo de sus hijos era uno solo, hacer la revolución”, y explicó que esa comprensión también implicó correrse de una mirada meramente simbólica o judicial sobre el genocidio. En ese sentido, sostuvo que los desaparecidos “buscaban una sanción política a la clase que gobierna, y esa sanción política es transformar la realidad, hacer feliz a nuestro pueblo”.

En el mismo tono, recuperó un momento clave de la historia reciente para explicar esa perspectiva. Recordó la primera reunión de las Madres con Néstor Kirchner en 2003, cuando aún regían las leyes de impunidad de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), y señaló: “Ni se nos ocurrió pedirle eso. Le pedimos trabajo para el pueblo, distribución de la riqueza, que la gente pueda vivir dignamente”. De este modo, dejó en claro que, para las Madres, el objetivo principal siempre fue político y no únicamente judicial, aun cuando acompañaron los procesos de juzgamiento a los genocidas.
Asimismo, puso en valor el camino de construcción que llevaron adelante durante décadas, destacando iniciativas como la Universidad de las Madres, la radio, el ECUNHI y el proyecto Sueños Compartidos, como expresiones concretas de una práctica política orientada a transformar la realidad.
En esa misma línea, recuperó las consignas que marcaron la resistencia en los años 90 —“Resistir es combatir”, “La única lucha que se pierde es la que se abandona”, “Ni un paso atrás” y “Solidaridad y lucha o hambre y represión”— como síntesis de una lucha que nunca se limitó a lo individual, sino que siempre apostó a lo colectivo.

Sobre el cierre, reafirmó el horizonte político de esa historia al señalar que “Y el mejor homenaje a los 30.000 desaparecidos, a Néstor Kirchner, a los presos políticos como Cristina y Julio De Vido, es seguir peleando por ese mismo objetivo: hacer feliz a nuestro pueblo”. Y concluyó con una definición de cara al presente: “A 50 años del golpe, nuestro compromiso tiene que ser claro: a partir de ahora, construir 50 años de victorias populares, de lucha revolucionaria, de triunfos para nuestro pueblo. Esa es la verdadera justicia”.
Finalmente, convocó a toda la militancia a marchar el próximo martes 24 de marzo a las 13 horas desde la Casa de las Madres, en Avenida Hipólito Yrigoyen 1584, al cumplirse 50 años del golpe.
A continuación, tomó la palabra Sol Maluendez, concejala de La Plata por Fuerza Patria; militante de la Corriente Néstor Kirchner y consejera de juventud del Partido Justicialista bonaerense.

En un discurso atravesado por la emoción, reflexionó sobre el vínculo entre las nuevas generaciones y la política, señalando que, en su caso, el acercamiento no vino desde una tradición familiar militante, sino a partir de comprender lo ocurrido durante la última dictadura. En ese sentido, destacó el rol de las Madres al haber transformado un dolor individual en una causa colectiva, logrando que los 30.000 se conviertan en una bandera del pueblo argentino y no en historias aisladas.
Asimismo, remarcó el peso que tiene esa historia en ciudades como La Plata, profundamente atravesadas por el terrorismo de Estado, y vinculó ese legado con el presente de su generación, marcada por el deterioro de las condiciones de vida, la precarización laboral y el endeudamiento, en el marco de un modelo económico que vuelve a repetirse.
En ese contexto, dejó una definición central: “Por eso necesitamos más que nunca recuperar el espíritu de las Madres: la organización colectiva, la solidaridad, el compromiso político. Ellas entendieron que la única forma de pelear era dejando de lado lo individual y construyendo en conjunto”.

A partir de allí, planteó que el desafío de la juventud es reconstruir un proyecto político con eje en el pueblo, retomando la perspectiva transformadora de las Madres y los sueños de los y las 30 mil, y fortaleciendo la participación de las nuevas generaciones en la vida política.
Concluyó con agradecimiento a las Madres por “la generosidad, por el ejemplo”, y cerró con un fuerte: “¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos, presentes, ahora y siempre!”.
Finalmente, tomó la palabra Carmen Arias, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que con duras críticas al gobierno fascista de Javier Milei, lanzó:

“La verdad es que ya no sabemos qué más decir de este gobierno. Siguen atacando a los jubilados, a los discapacitados, a los trabajadores. La gente se queda sin trabajo y sin plata, incluso para comprar sus remedios. Yo soy jubilada y cuando voy a la farmacia veo situaciones muy tristes: abuelos que tienen que dejar los medicamentos porque no los pueden pagar. Eso no se puede permitir.
Por eso decimos siempre lo mismo: tenemos que volver a unirnos. Tenemos que organizarnos, hablar con los vecinos, con la familia, con los jóvenes. Prepararnos para sacar a este gobierno, si no es antes, en el 2027. No podemos permitir que vuelvan a ganar. Tenemos que construir unidad y conciencia para cambiar esta realidad.”

Por último, Carmen invitó a toda la militancia “para marchar juntos” este martes 24 de marzo y remató: “Fuera Milei. Cristina libre. Axel presidente”, levantando a toda la plaza.

