En una fecha cargada de historia y emoción, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha de los Jueves N°2500 en la plaza que las vio nacer como símbolo de lucha y resistencia de la noche más oscura de nuestra historia. Acompañadas por Demetrio Iramain y por el intendente de Ensenada Mario Secco, un hijo político de las Madres, y el cierre en las palabras de las Madres Carmen Arias y Josefa Pina de Fiore, quienes rodeadas de compañeros, compañeras, y los sueños de sus 30 mil hijos e hijas, cerraron un acto atravesado por la memoria, la historia y la convicción de seguir luchando.

En primer lugar, Demetrio Iramain tomó la palabra para recordar el significado profundo de alcanzar los 2500 jueves de presencia ininterrumpida en la plaza. “¿Quién pudiera creerlo? Solo este pueblo, solo las Madres de Plaza de Mayo, que son una de las mejores hijas de este glorioso pueblo argentino”, dijo con emoción ante los aplausos de la militancia. A continuación explicó que en los primeros años las Madres ni siquiera contaban los jueves: recién en 1996, cuando se cumplieron los primeros mil, comenzaron a llevar la cuenta de aquella persistencia histórica que empezó el 30 de abril de 1977.

Más adelante evocó aquel momento en que, durante la Marcha número 1000, las Madres levantaron por primera vez la consigna que marcaría su camino: “Ni un paso atrás”. Ese día, recordó, instalaron un mástil en la plaza para izar la bandera azul con el pañuelo blanco en el centro. “Por supuesto, las Madres no le pidieron permiso a nadie para colgar su bandera en la Plaza de Mayo”, relató, recordando también cómo el gobierno porteño de entonces retiró el mástil, aunque la bandera azul nunca volvió a faltar en las movilizaciones del pueblo.

En el mismo tono, Iramain repasó otras fechas clave de la historia reciente del movimiento. Recordó los 1500 jueves, cuando las Madres decidieron poner fin a la Marcha de la Resistencia para expresar su apoyo al gobierno de Néstor Kirchner. “El enemigo no está más en la Casa de Gobierno”, habían dicho entonces, marcando que la resistencia debía dirigirse contra el poder económico, las corporaciones y los grupos concentrados.

Más adelante, evocó también los 2000 jueves, en 2016, cuando una multitud colmó la plaza luego del intento de detención de Hebe de Bonafini. “Hebe dijo algo clave ese día: ‘No soy más macho que nadie, simplemente me planté’. Y agregó: ‘Nada de depresión, compañeros y compañeras. Sabemos lo que tenemos que hacer y hay que poner el cuerpo’”, recordó Iramain, resaltando las enseñanzas que dejaron esas palabras para el presente.

En ese marco, señaló que ese mismo espíritu sigue vigente hoy. “Necesitamos exactamente lo mismo: poner el cuerpo para defender la patria, no ponernos en víctimas y salir a construir lo que tenemos que construir”, afirmó, vinculando la historia de las Madres con el contexto actual y las luchas que atraviesa el país.

 

En ese sentido, Demetrio planteó la necesidad de construir una salida política frente al gobierno de Javier Milei, y sostuvo que la tarea del campo popular es organizarse para recuperar el rumbo del país. “Necesitamos exactamente lo mismo que enseñaron las Madres: poner el cuerpo para defender la patria”, afirmó.

Para cerrar, señaló que el gobernador Axel Kicillof aparece como una herramienta central para enfrentar el presente y construir una nueva victoria capaz no sólo de reconstruir la economía y el trabajo, sino también de terminar con la persecución judicial y devolver la libertad a los presos políticos, y la compañera Cristina Fernández de Kirchner. «Esa es la única manera que vamos a tener a todos los compañeros libres y vamos a volver a ser felices como lo fuimos con Néstor, con Cristina, en esos años, en esos doce años maravillosos que tuvimos y que vamos a recuperar», aseguró.

Luego llegó el turno del intendente de Ensenada, Mario Secco, presentado por Iramain como “uno de los hijos predilectos de las Madres”. El jefe comunal agradeció la invitación y recordó su vínculo personal con nuestra compañera eterna Hebe de Bonafini. “La extraño mucho. Todos los domingos me llamaba y hablábamos largo rato. Era una gran maestra: te daba cariño, pero también te decía que no tenías que ser un boludo más de los que andan por la calle”, contó entre risas y aplausos.

Con el mismo énfasis, Secco cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei y describió las consecuencias sociales del modelo económico actual. “Se rompen las familias por la falta de trabajo. Cuando el compañero o la compañera pierden el empleo, la economía del hogar se derrumba”, afirmó, al tiempo que denunció el deterioro de las condiciones de vida de jubilados y trabajadores.

En ese sentido, sostuvo que el país atraviesa un momento de enorme dificultad social. “El hambre está brotando de abajo de la tierra. La miseria que vemos en nuestras ciudades es tremenda”, expresó, y aseguró que los gobiernos locales intentan sostener a sus comunidades frente a las políticas nacionales. “Nosotros ponemos el pecho y tratamos de resolver los problemas de nuestra gente”, agregó.

Más adelante, el intendente convocó a la organización política para enfrentar el escenario actual. “Si hay algo que tenemos que hacer es organizarnos para lo que viene. Vamos a reventar las urnas en contra de estos tipos”, afirmó, y destacó la necesidad de reconstruir la unidad del campo popular para disputar el rumbo del país.

En el mismo discurso, Secco volvió a reivindicar el legado de las Madres y la importancia de continuar su camino. “Me siento orgulloso de ser un hijo más de todos los que tienen las Madres. El camino que nos dieron hay que seguirlo. Ni un paso atrás”, señaló, retomando la consigna histórica del movimiento.

A continuación, llegó el turno de la presidenta de la asociación, Carmen Arias, quien eligió compartir un texto del libro “Nacer, crear, parir”, escrito por la Madre de Plaza de Mayo Elisa Landín. Ella fue quien conoció y acercó a la Madre de Plaza de Mayo Consuelo Álvarez, madre de Carmen, a la Marcha de los Jueves.

En ese escrito se reconstruye el momento en que las primeras mujeres comenzaron a reunirse en la plaza para preguntarse dónde estaban sus hijos e hijas desaparecidos. “Nos reunimos en esta plaza para reclamar y pedir por ellos”, leyó Arias ante una plaza en silencio:

 

La Plaza, de Elisa Landín

La plaza, como siempre, un ir y venir de personas que iban o venían de sus trabajos, casi sin mirarse, con paso ligero.

 

De repente, un sollozo rompió la calma.

 

—¿Qué pasó?

 

Un grupo de mujeres, muy agitadas, hablaban todas juntas.

 

—Señora, ¿qué sucede?

 

—Se llevaron a mi hijo… a mi esposo…

 

—¿Pero por qué?

 

—No sabemos. Eso es lo que queremos saber.

 

—¿Dónde los han buscado?

 

—Yo fui al Ministerio del Interior.

—Yo a la comisaría.

—Yo al cuartel.

 

—¿Qué les han dicho?

 

—Nada. Que no los tienen, que no los buscan… pero no aparecen.

 

—¿Qué piensan ustedes?

 

—Pues que los han secuestrado.

 

—¿Quiénes?

 

—Las Fuerzas Armadas. Sí, porque los hemos visto cuando se los llevaron.

 

—¿Y qué hacían sus hijos, esposos, hijas?

 

—No estaban de acuerdo con el cierre de fábricas, con la falta de trabajo, con los chicos que se mueren de hambre.

 

Es una dictadura.

 

Ustedes no saben que reprimen al pueblo, se llevan obreros, estudiantes, médicos, abogados.

 

¿Por qué?

 

Porque no soportan este gobierno que impusieron las Fuerzas Armadas.

 

Y por esa razón nosotras, las madres, nos reunimos en esta plaza para reclamar y pedir por ellos.

 

Finalmente, la Madre cerró con un mensaje breve pero contundente: “Estamos en la 2500. A ver si llegamos a las 5000. Las Madres no vamos a dejar nunca la lucha. Por más trabas que nos pongan, vamos a seguir en la plaza”.

Luego tomó la palabra Josefa «Pina» de Fiore, quien recordó el momento en que vio cómo se llevaban a su hijo durante la dictadura. Con la emoción atravesándole la voz, reafirmó la decisión de continuar la lucha que la militancia respondió con un gran aplauso.

Por último, Demetrio Iramain volvió a tomar el micrófono para enviar un saludo cargado de afecto y compromiso al militante Pablo Grillo, quien hace un año fue gravemente herido por el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno durante una movilización popular reprimida por las fuerzas de seguridad bajo las órdenes de Patricia Bullrich, un ataque brutal por el que la ministra aún permanece impune.

Con emoción, Iramain contó que Pablo se encuentra recuperándose y agradeció el mensaje que envió a las Madres, antes de convocar a la militancia a acercarse al festival realizado en la Plaza del Congreso, a pocos metros de donde cayó herido. Allí, explicó, el pueblo volvió a reunirse para celebrar la vida de Pablo, abrazar su lucha y reafirmar, una vez más, que la organización y la memoria siguen siendo el camino para enfrentar la violencia y sostener la esperanza colectiva.

Entre los presentes se encontraban Daniel “El Tano” Catalano de ATE Capital, Roberto Baradel de SUTEBA, entre tantos otros compañeros y compañeras que volvieron a acompañar a las Madres en su larga lucha. Alcanzar este jueves N°2500 volvió a reafirmar la coherencia y la altura de las Madres, que durante casi medio siglo sostuvieron y sostienen la Marcha de los Jueves en la Plaza como un acto de memoria, lucha y presencia política inquebrantable.

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