En una semana marcada por la avanzada oficial sobre derechos laborales, las Madres de Plaza de Mayo realizaron la Marcha 2498 de los jueves y volvieron a ocupar la Plaza que las vio nacer. Fue la última de febrero y la antesala de un mes cargado de memoria, a días de comenzar el camino hacia los 50 años del golpe. “Esta es la marcha 2498 de los jueves de las Madres. Última marcha de febrero y ya la semana que viene estaremos transitando el mes de los 50 años del golpe”, se anunció al inicio.

En ese marco, se recordó que las Madres marchan de manera ininterrumpida desde 1977 y que el próximo 30 de abril cumplirán 49 años de presencia en la Plaza. “Medio siglo de ese golpe y las Madres firmes en esta Plaza desde entonces”, se subrayó, reafirmando la dimensión histórica de esa constancia que atravesó dictaduras y gobiernos constitucionales.

A continuación, Demetrio Iramain tomó la palabra y dedicó un tramo central de su intervención a evocar el aniversario del nacimiento de Néstor Kirchner. “Hace 16 años que no está entre nosotros, pero está más vivo que nunca. Es más necesario que nunca el ejemplo extraordinario que nos dio Néstor Kirchner. Néstor vive en el pueblo”, afirmó ante la Plaza.

Seguidamente, reconstruyó el inicio conflictivo del vínculo entre las Madres y el entonces candidato presidencial. “La relación no empezó bien, empezó a las puteadas, literalmente a las puteadas”, recordó, aludiendo al enojo de Hebe cuando Kirchner utilizó en campaña la consigna histórica de las Madres “Ni un paso atrás”, nacida al cumplirse los mil jueves de Marcha.

En esa línea, explicó que en aquel momento Néstor “venía del aparato pejotista” y que la desconfianza era fuerte. Sin embargo, tras asumir la presidencia en 2003 y a los pocos días de gobierno, Hebe fue a verlo y pidió disculpas. “Las Madres nunca tuvieron miedo a equivocarse. Jamás. Lo que sí evitaron siempre fue no pronunciarse, fue balconearla, fue quedarse neutrales. Eso nunca”, remarcó Iramain.

Más adelante, recordó que la decisión de acompañar al kirchnerismo no fue sencilla y generó rupturas dolorosas. “Muchos pegaron el portazo y lo pegaron sonoramente. Decían que las Madres se habían vendido”, relató sobre sectores que hasta entonces compartían espacio con ellas y que comenzaron a acusarlas de haberse burocratizado o traicionado sus banderas.

En otro pasaje, evocó incluso agresiones sufridas en la Plaza por parte de organizaciones que elegían el jueves para movilizarse contra el gobierno. “Hay siete días a la semana, ¿qué día vienen a putear al gobierno? Los jueves cuando estamos las Madres”, recordó que decía Hebe, y relató episodios de insultos y escupitajos que reforzaron la convicción de no retroceder.

Luego, Iramain conectó aquella experiencia con un episodio fundante de 1977: la solicitada del 10 de diciembre y los secuestros en la Iglesia de la Santa Cruz. Recordó que, pese a la desaparición de las compañeras Azucena Villaflor y Esther Ballestrino de Careaga, las Madres resolvieron no frenar la publicación. “No pararon todo para ir a buscar a sus compañeras. Siguieron”, sintetizó. Posteriormente, la dictadura secuestró y desapareció a y María Ponce de Bianco, «la mejor de las Madres» para Hebe.

Desde allí trazó un paralelo con el presente. “Lo que hay que hacer hoy también es seguir. No nos queda otra. ¿Qué más vamos a perder?”, planteó frente a la situación política actual y la condena a Cristina. Y fue tajante: “Hay que ganar el gobierno para liberar a Cristina. Es la única manera”.

En el tramo final de su intervención, llamó a abandonar las divisiones internas. “Tenemos que dejar de llamarnos entre nosotros traidores porque tenemos diferencias. Busquemos el punto en común”, pidió, y agregó: “Tenemos que dejar de echar culpas y asumir responsabilidades. Vamos a ganar el 27. Basta de perder”.

Posteriormente, tomó la palabra Agustín Lecchi, secretario general del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa), quien agradeció a las Madres “por dejarnos participar haciendo uso de la palabra en esta nueva marcha” y destacó que distintos sectores sindicales acompañan cada jueves “porque seguimos a las Madres como un faro, como un ejemplo”.

Al referirse a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, fue contundente: “Es una ley que no tiene un solo artículo positivo para los trabajadores y trabajadoras. Vienen a destruir 80 años de conquistas”. Denunció que bajo el “chamullo de la modernización” se esconde una avanzada regresiva.

Asimismo, advirtió que no habría avance sin respuesta social. “No puede haber reforma laboral en la Argentina sin resistencia popular, sin lucha en las calles”, afirmó, y recordó el paro general reciente y las movilizaciones previstas. “La primera cuestión es la calle y la lucha social y la otra es la construcción política”, sostuvo.

En esa perspectiva, planteó la necesidad de consolidar una alternativa hacia 2027. “Nosotros también creemos que atrás de Axel podemos encontrar un camino de construcción política”, señaló, aunque aclaró: “Ninguna sin la otra”, remarcando que la salida institucional requería también organización y conflicto social.

Luego, Carmen Arias leyó el poema colectivo “Con este pañuelo”, donde resonaron versos como “Con este pañuelo blanco vamos juntas, compañeras” y “La justicia está en la Plaza. 30.000 hijos nos esperan”. La consigna final volvió a sintetizar la jornada: “Fuera Milei y Cristina libre”.

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