
En una semana atravesada por la represión en las calles y la entrega de derechos en el Congreso, las Madres de Plaza de Mayo volvieron a la Plaza que las vio nacer en la Marcha de los Jueves N° 2497. A casi 49 años de aquella primera marcha, las Madres sostuvieron la presencia histórica junto a la militancia, con las palabras de Demetrio Iramain y de Mario Giorgi —periodista, locutor y analista político—, y el cierre de “Pina” de Fiore y Carmen Arias. Mientras en el Congreso avanzaba el tratamiento de una reforma laboral regresiva y los trabajadores están de paro, en la Plaza se reafirmó que pase lo que pase, las Madres están en la calle.
Como cada jueves, la convocatoria volvió a unir memoria y presente. “Estamos acá como las Madres lo hacen desde hace 49 años”, se escuchó al inicio, marcando la continuidad de una lucha que no se interrumpió ni en los peores momentos. Aunque los cuerpos estuvieron en Plaza de Mayo, el corazón también estuvo en la Plaza del Congreso, junto al pueblo trabajador que se movilizó desde temprano para repudiar la reforma laboral.

En ese marco, Demetrio Iramain fue claro al advertir que, aunque el gobierno consiguió el quórum en Diputados, “esta ley no tiene quórum en el pueblo”. Subrayó que el paro general fue “masivo y contundente” y que expresó con nitidez la decisión política de resistir. “No sabemos cómo va a salir la votación, pero en las fábricas, en los lugares de trabajo, en los barrios, esta ley no va a pasar”, afirmó, anticipando una etapa de confrontación social si el proyecto avanzaba.
Más adelante, apuntó directamente contra quienes acompañaron la iniciativa. “Los que se sentaron a votar esta ley son traidores al pueblo”, sostuvo, y remarcó que dolía aún más cuando muchos de ellos llegaron a sus bancas en nombre del peronismo. “Van al tacho de la historia por traidores”, insistió, al tiempo que recordó la ligazón histórica entre el movimiento obrero y el peronismo, hoy tensionada por votos que contradijeron esa tradición.

En el mismo tono, envió un saludo a los trabajadores de Fate que resistieron el cierre de la fábrica y los 920 despidos. Señaló que ese conflicto anticipó el escenario que se buscó consolidar con la reforma: “Nos dicen que es para modernizar el mundo del trabajo, pero es para despedir barato”. Denunció un proceso de destrucción de la industria nacional y lo definió como un “industricidio”, orientado a desmantelar la estructura productiva para ponerla al servicio del capital concentrado extranjero.
Con el mismo ímpetu, llamó a asumir responsabilidades y a construir una salida política. “Sin un proyecto de poder que vuelva a poner en el centro al hombre y la mujer trabajadora, no hay posibilidad de sacarnos de encima esta miseria”, expresó. Celebró que la CGT convocara al paro general y que hablara de la necesidad de un proyecto político que devuelva dignidad al pueblo trabajador. “Empieza otra etapa: la resistencia”, cerró, dejando planteado el horizonte inmediato.

Luego tomó la palabra Mario Giorgi, periodista de extensa trayectoria en Radio Nacional, Radio Provincia y AM 530, y amigo de Hebe de Bonafini, nuestra compañera eterna. Recordó las entrevistas en las que Hebe habló incluso de los temas que más se intentaron utilizar para atacar a las Madres, como el proyecto Sueños Compartidos. “Está ahí, a veces no la escuchamos del todo, pero está”, dijo, reivindicando su figura y su legado.
Asimismo, trazó un paralelismo entre el presente y otras etapas oscuras de la Argentina. Definió la reforma como un retroceso de cien años y habló de “trabajo esclavo en el siglo XXI”. Consideró que el escenario económico y social recordó al de la dictadura y sostuvo que detrás del proyecto hubo un intento histórico de terminar con la organización sindical y con los derechos conquistados.

A continuación, cuestionó con dureza a los legisladores que acompañaron la ley. “Por poner el cuerpo en la banca ya son traidores”, afirmó, y advirtió que muchos votantes confiaron en ellos creyendo que defendían intereses populares. También puso el foco en la construcción mediática que, según señaló, empujó a sectores populares a votar en contra de su propia realidad, a partir de una combinación de entretenimiento y miedo.
Más adelante, alertó sobre el cierre de 21 mil empresas en dos años y describió las consecuencias sociales de un modelo que precarizó derechos laborales y debilitó el sistema jubilatorio. “Hay que hablar con el vecino, con el almacenero, con el trabajador que hoy no vende nada, y explicarle lo que está en juego”, sostuvo. Convocó a recuperar la memoria y a no naturalizar el deterioro.

Por último, Carmen Arias tomó la palabra para cerrar la Marcha. También saludó a Cristina Fernández en el día de su cumpleaños y agradeció la presencia de quienes, pese a las dificultades económicas y al paro, estuvieron en la Plaza. Valoró que dirigentes sindicales del Frente de Sindicatos Unidos (FreSu) eligieran la Casa de las Madres para realizar su conferencia de prensa, un gesto que —dijo— honró la historia de la organización.
Finalmente, reafirmó la decisión de sostener la lucha. “No vamos a aflojar y no vamos a parar nunca”, aseguró, recordando que las Madres llevan casi 50 años en la calle. Cuestionó que el presidente estuviera en Estados Unidos “regalando nuestro país” y llamó a no bajar los brazos. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”, repitió, dejando en claro que, mientras exista injusticia, las Madres seguirán marchando cada jueves en la Plaza.

