
En otro jueves soleado de febrero, las Madres de Plaza de Mayo volvieron a ocupar la plaza en la Marcha de los Jueves N° 2496, acompañadas por la militancia, por Demetrio Iramain y por el poeta y abogado Julián Axat, ex defensor penal juvenil en La Plata. La jornada también tuvo el cierre de las Madres Carmen Arias y “Pina” de Fiore, en una tarde atravesada por el repudio a la media sanción de la reforma laboral y por la denuncia del avance del proyecto para bajar la edad de punibilidad. “Aquí estamos en la plaza como siempre, como seguiremos estando pase lo que pase”, abrió Demetrio, marcando el pulso de una Marcha que volvió a ratificar que la calle es el territorio central de la disputa política.
En ese sentido, Iramain sostuvo que, aun cuando el contexto parezca adverso, “acá estamos construyendo lentamente la revolución”, porque lo que sostuvo esa presencia fue “la fuerza, el ejemplo, las convicciones, que es lo único que nos va a llevar a la victoria”. En el mismo tono, envió un saludo al pueblo cubano “que está sufriendo el asedio del imperialismo norteamericano”, recordó la solidaridad de Cuba con Hebe y su hija Alejandra cuando fue torturada, y afirmó: “Son gestos que no se olvidan”.

Luego, ya de lleno en la coyuntura local, repudió la media sanción de la reforma laboral y denunció “este regreso al preperonismo”, cuestionando el intento de distraer con debates secundarios mientras se avanzaba sobre derechos históricos. “Es un montaje que armó el gobierno perfectamente sincronizado. No es la primera vez que lo hacen y no va a ser la última”, advirtió. Y fue tajante: “No hay condiciones hoy para obtener una victoria en el ámbito institucional. Ni en sede judicial, ni en el parlamento, mucho menos en el poder ejecutivo. Todo lo que hagamos depende de la calle”.
Con el mismo énfasis, alertó sobre un punto que —dijo— pasó casi desapercibido: la intención de “desguazar” el fuero nacional del trabajo, creado en 1944 por impulso de Juan Domingo Perón, cuando aún era secretario de Trabajo. Explicó que esa justicia especializada había construido durante décadas una jurisprudencia propia para comprender la desigualdad estructural en la relación capital-trabajo y que ahora se pretendía fragmentarla para trasladar competencias al fuero contencioso administrativo federal. “Lo quieren pasar a juzgados más afines al capital”, denunció. También cuestionó la lógica del “salvar lo propio” dentro del campo popular: “Cuando la derecha avanza, tenemos que salvar nuestro kiosquito. Esa lógica es una de las manifestaciones de la antipolítica”, cuestionó.

En esa línea, afirmó que la consigna “Cristina libre” debía ir acompañada de una estrategia de construcción de poder: “Tenemos que volver a gobernar porque si no no la vamos a tener nunca libre”. Y cerró con un llamado directo: “Saquémonos las miserias de cada uno del costado. Hagámonos cargo de lo que nos toca para construir la victoria del 2027”.
Por su parte, Julián Axat enlazó la reforma laboral con el proyecto para bajar la edad de punibilidad a 14 años. “Son dos movimientos con el mismo puño de hierro: primero precarizo las relaciones laborales, pulverizo el artículo 14 bis, y luego penalizo, criminalizo lo que queda fuera de esas relaciones”, sintetizó.

Más adelante, recordó una Marcha en la que Hebe de Bonafini se puso una gorra y dijo: “Soy la piba chorra”, en defensa de las infancias hostigadas por el sistema penal. “Hebe era poeta, sin duda que sí”, evocó, y afirmó que esa imagen volvía porque “la historia vuelve”.
A la vez, aportó datos históricos: la dictadura de Jorge Rafael Videla bajó la edad de punibilidad a 14 años en 1976 y el propio régimen debió retroceder en 1983 ante el colapso carcelario. “Está probado en los hechos: cuando bajás la edad, colapsás el sistema”, sostuvo. Denunció la “demagogia punitiva” y explicó que el costo de una plaza carcelaria equivalía al seguimiento territorial de catorce pibes. “El Estado pone la platita en el sistema penal y la retira del sistema social”, cuestionó.

Cerró con su poema “El niño impunible”, una secuencia de edades y destinos truncos que conmovió la plaza y expuso la violencia estructural que recayó siempre sobre los más pobres.
Finalmente, Carmen Arias tomó la palabra para denunciar la represión posterior a la movilización del día anterior. “Después de una marcha que estaba de lo más tranquila empezaron a molestar a la gente, a llevarlos presos”, relató. Contó que incluso debieron cerrar la puerta de la Casa de las Madres para que no entrara el gas lacrimógeno y expresó el temor de que las fuerzas avanzaran también sobre ellas. “Tenemos que echarlos nosotros a ellos”, afirmó, en referencia al gobierno de Javier Milei. Aunque algunos dirigentes le sugirieron esperar a 2027, fue clara: “Yo quiero que se vayan antes”.

Concluyó con la consigna que atravesó la tarde: “Seguimos la lucha como hicieron nuestros 30.000. Fuera Milei y Cristina libre”. Así, la Marcha de los Jueves N° 2496 volvió a confirmar que, pese al ajuste, la criminalización y la represión, las Madres no bajan los brazos y siguen sosteniendo la plaza como el espacio donde la memoria se transforma jueves a jueves en organización y resistencia colectiva.

