Este jueves 22 de enero, las Madres de Plaza de Mayo siguieron luchando en la Marcha de los Jueves N° 2493 junto a la militancia, Demetrio Iramain y Estela Díaz, ministra de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires. A siete jueves de llegar a las 2.500 Marchas —casi en coincidencia con los 50 años del golpe— la Plaza volvió a ser escenario de una constancia que no busca récords, sino sostener una presencia política única en el mundo. El cierre estuvo a cargo de la Madre de Plaza de Mayo Josefa “Pina” de Fiore.

Luego, el primero en tomar la palabra fue Demetrio Iramain, quien abrió su intervención subrayando el valor histórico de la continuidad: “Si hacemos la cuenta, están faltando solo siete jueves para las 2.500 Marchas. Van a coincidir casi con los 50 años del golpe. Son dos marcas indelebles en esta lucha extraordinaria”. En ese marco, aclaró que las Madres nunca marcharon para batir récords: “No nos interesa marcar números. Lo que queremos es que quede bien clara la constancia que han tenido las Madres de Plaza de Mayo en una lucha única en el mundo”. Desde allí, reivindicó el orgullo de sostener la Plaza como espacio político vivo y no como postal del pasado.

Más adelante, Iramain puso en valor el trabajo colectivo que hace posible que la Marcha no se interrumpa nunca. Saludó a quienes sostienen el puesto de materiales, a la prensa, a la militancia que se turna para no faltar jamás un jueves. “El 25 de diciembre en la Plaza, el 1° de enero en la Plaza… la Marcha no se corta nunca, como nos enseñan las Madres”, recordó. Y agregó: “Estando unos días afuera, uno toma más dimensión del trabajo de las compañeras y compañeros y, por supuesto, de las Madres, de mantener la Plaza todos los jueves”. La constancia, dijo, no es un gesto simbólico: es una forma de hacer política.

En ese mismo sentido, destacó la presencia de las Madres no solo en Buenos Aires sino en todo el país: “Nuestras eternas compañeras no están solo acá: están en Mar del Plata con Irene Molinari de Chueca, en Tucumán con Sara Mrad…”. Y agradeció ese ejemplo que empuja a seguir peleando por “la revolución que soñaron sus hijos”. “Estuvimos muy cerquita —dijo—. El pueblo gobernó, fue muy feliz. Y vamos a volver a conquistar el gobierno muy pronto”.

A continuación, Iramain explicó por qué Carmen Arias no estaba ese jueves en la Plaza. Contó que se encuentra en Madrid junto a Sara Mrad de la filial Madres de Plaza de Mayo de Tucumán, para recibir el Premio de la Fundación Abogados de Atocha y la central sindical Comisiones Obreras. “Es un gesto internacionalista de los compañeros reconocer la lucha de las Madres”, señaló, y recordó que ese premio se entrega en el marco del aniversario de la masacre de abogados laboralistas en 1977. Además, informó que también serán homenajeadas mujeres afganas y representantes del pueblo saharaui, y subrayó la cercanía histórica entre las Madres y esas luchas.

Después, Demetrio se metió de lleno en el plano internacional y se refirió a la situación en Venezuela. Denunció el secuestro de Nicolás Maduro como “un acto de guerra criminal del imperialismo norteamericano” y remarcó que lejos de debilitar a la Revolución Bolivariana, el pueblo salió a defenderla. “El secuestro no terminó con la revolución. Todo lo contrario: el pueblo salió a las calles para defender sus logros y su gobierno”, afirmó. Y agregó que la campaña mediática intenta convencer de lo contrario, pero “los hechos desmienten ese relato”.

Seguidamente, citó a la presidenta en ejercicio de Venezuela, Delcy Rodríguez, y sus tres objetivos estratégicos: preservar la paz, exigir el regreso de Maduro a su patria y conservar el poder político para la Revolución. “Sin poder político no se preserva la paz ni se recupera al presidente”, explicó. Desde allí trazó un puente directo con la Argentina: “Nosotros también tenemos presos políticos. Tenemos a Cristina presa, a Milagro Sala presa. Y el brazo más efectivo de la derecha es el poder judicial”.

En esa línea, sostuvo que no hay atajos: “Tenemos que volver al gobierno para liberar a nuestros presos políticos. No hay otro camino”. Y fue más allá: “La Casa Rosada tiene que estar en manos de un compañero o una compañera. Es la única manera de transformar de verdad el sistema judicial”. También advirtió contra las negociaciones sin poder: “Eso convertiría a nuestros líderes en rehenes. No lo podemos permitir”.

Por otro lado, llamó a fijar un horizonte político claro: “Nuestra claridad estratégica es ganar las elecciones en 2027”. Sin desconocer las luchas cotidianas, planteó que sin proyecto de poder no hay salida estructural. “Tenemos que unirnos, organizar, acumular políticamente”, dijo. Y recordó una frase de Carmen: “Yo quiero vivir para verlo a Axel presidente”. Para Demetrio, ese deseo resume una apuesta colectiva: “Y vamos a estar todos en la Plaza y en la calle para empujar las transformaciones”.

Finalmente, cerró su intervención con una idea central de las Madres: “La revolución empieza todos los días cuando pensamos qué vamos a hacer por el otro”. Y dejó en claro el objetivo: ganar, gobernar, liberar a Cristina y a Milagro Sala, tirar abajo la reforma laboral, recuperar el salario y sacarse de encima al FMI.

Acto seguido, tomó la palabra Estela Díaz, ministra de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires, quien comenzó agradeciendo a las Madres y señalando que “estos jueves son un ejemplo para el mundo entero”. Destacó que no hay experiencias de persistencia tan fuertes como la de ellas y que esa constancia “alumbra la tarea que tenemos por delante”.

En otro tramo, se refirió al contexto internacional y al rol de Estados Unidos. “Tenemos al mundo entero rehén de un presidente que decide dónde hay guerra y dónde no”, advirtió. Y sostuvo que, aunque el orden mundial debía cambiarse y democratizarse, lo que hoy se impone es peor: la imposición por la fuerza. Frente a eso, afirmó que “el camino de los pueblos es la unidad, la organización y la lucha para enfrentar a los fascismos”.

Más adelante, vinculó esa reflexión con la Argentina y criticó duramente a Javier Milei: “Lejos de pensar en una América Latina unida, se alinea con el avasallamiento de nuestras democracias”. Y defendió la necesidad de que el continente sea un territorio de paz. En ese marco, celebró el premio que recibirán las Madres en España y el abrazo entre luchas que cumplen 50 años: el golpe en Argentina y el fin del franquismo.

Después, reafirmó el compromiso del gobierno bonaerense con los derechos humanos. “Cuentan con la Provincia de Buenos Aires, con Axel Kicillof, para defender siempre las banderas de las Madres”, dijo. Y recordó que nuestra eterna compañera Hebe de Bonafini siempre enviaba mensajes de fuerza a Axel, viendo en él una esperanza para reconstruir un gobierno popular.

Estela Díaz culminó su participación retomando la situación de las y los presos políticos. Recordó los 10 años de prisión de Milagro Sala y habló del “laboratorio represivo” del poder judicial. “Todo está peor en la Argentina”, afirmó, y llamó a reconstruir una fuerza popular que vuelva a ser gobierno con justicia social e igualdad. “Con la fuerza que nos da esta Plaza y las Madres, sigamos luchando con los pañuelos en alto”, cerró.

Para cerrar, tomó la palabra Josefa “Pina” de Fiore. Con la sensibilidad y la ternura que la caracterizan, la “Tana” compartió un mensaje íntimo y profundamente político a la vez:

“Yo hace muchos años que estoy acá. Estuve durmiendo acá con Hebe, así que se puede. Y me acuerdo de todos ustedes, les doy un abrazo a cada uno y un beso hasta la próxima semana. Yo los veo a ustedes y en cada uno veo a mi hijo. La verdad… la verdad que los amo”, cerró Pina entre aplausos de la militancia.

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