En el último jueves de noviembre, bajo un calor agobiante, la Marcha de los Jueves N° 2485 volvió a latir en la Plaza de Mayo. Más adelante, las Madres caminaron, como siempre, junto a la militancia que no afloja, acompañadas por Demetrio Iramain, por Nahuel Arrieta —que llegó para denunciar que el Gobierno de la Ciudad quiere cerrar el Profesorado Pueblos de América de la Villa 21— y por Renato Di Nicola, integrante del Grupo de Apoyo a las Madres Kabawil-El otro soy yo, llegado especialmente desde Italia. En el cierre, escuchamos a la Madre de Plaza de Mayo Carmen Arias, que estuvo acompañada por Josefa “Pina” de Fiore, reafirmando que, por más que a Milei y su junta les moleste, las Madres siguen marcando el rumbo.
Como siempre, el primero en tomar la palabra fue Demetrio. En esta ocasión, habló sobre La Semana de Hebe, que la Asociación Madres de Plaza de Mayo realizará del 1 al 5 de diciembre, una propuesta que —según remarcó— vuelve por “tercer año consecutivo” para honrar, reivindicar, recordar y reflexionar sobre el pensamiento de Hebe de Bonafini, nuestra compañera eterna.
Más adelante, Demetrio destacó que “va a haber muchas actividades, los cinco días, y además tuvimos que extender un día más”, subrayando la dimensión del homenaje. En ese tono, detalló que “el primer día vamos a descubrir y poner nuevamente en valor el mosaico que recuerda a Hebe de Bonafini y que el gobierno se lo quiso secuestrar cuando secuestró la universidad”. Conectó así el recuerdo de Hebe con el presente de resistencia: “Logramos rescatarlo y lo vamos a poner en la Casa de las Madres, donde funciona la Universidad de las Madres, con las Madres adentro”.

En el mismo sentido, adelantó que el martes “vamos a inaugurar la Biblioteca de la Universidad de las Madres”, y que el miércoles será el turno de “una muestra de fotografías”. Con el mismo ímpetu, subrayó que el jueves 4 es una fecha doblemente especial: “El jueves es el cumpleaños de Hebe. Cumpliría 97 años”, y coincide con la Marcha, lo que lo convierte en “un día muy muy especial”. Aunque no reveló detalles, anticipó que “va a haber una presencia muy especial, muy importante aquí en la Plaza, marchando con las Madres”.
Más adelante, profundizó sobre el cierre del día jueves: “Por la tarde, después de la Marcha, vamos a inaugurar la Cátedra Libre Hebe de Bonafini en el Auditorio de la Universidad, con el compañero ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires”. Y para el último día, el viernes, anunció que “Carlos Polimeni va a presentar un espectáculo que se llama Hebe Vive”, al que definió como un trabajo con “la calidad artística que suele hacer Carlos Polimeni”.
Finalmente, recordó que “todas las actividades son con entrada libre y gratuita” e invitó a acercarse a la Casa de las Madres, al Auditorio Juana Azurduy y a la Universidad de las Madres. Además, señaló que ese mismo día continuaría la Segunda Jornada Interdisciplinaria en Derechos Humanos, explicando que “hoy a las 5 ya habla Carmen Arias con Cristina Caamaño” y que el cierre estaría a cargo de Gustavo Rohdenburg presidente de la UMI, protagonista de la remasterización del histórico disco de las Madres con los conciertos de 1997.

Más adelante, Demetrio presentó a Nahuel Arrieta, a quien definió como un vecino de la Villa 21-24 que estaba a punto de recibirse de maestro en el Profesorado Pueblos de América, una institución creada desde la comunidad y que funciona en el propio barrio. Remarcó, con orgullo, que Nahuel sería un maestro villero, pero advirtió que el Gobierno de la Ciudad pretendía cerrar ese espacio de formación porque —según dijo— le molestaba que los villeros estudien, se organicen y formen a los pibes del propio barrio. Luego le cedió la palabra.
En el mismo tono, Nahuel comenzó presentándose como un hijo de la Villa 21-24, nacido y criado en Barracas, y recordó que desde chicos les ponen un sello en la frente y una cruz en la espalda, marcándolos con la estigmatización que los medios y el poder reproducen al decir que todos los pibes de la villa son chorros o delincuentes. Más adelante, denunció que el Gobierno de la Ciudad nunca apareció para cerrar las cocinas de droga que están matando a los pibes, ni para frenar los casos de gatillo fácil, ni para resolver el hambre en los pasillos. Por el contrario, señaló que cierran comedores y profundizan la crisis educativa que ellos mismos generaron. “No es casualidad que quieran cerrar este profesorado y no otros. No les molesta el profesorado: les molesta dónde está y quiénes somos los que enseñamos y aprendemos”, explicó.

Con el mismo ímpetu, relató que la comunidad del barrio decidió que la educación era una herramienta de transformación social y así, de manera autogestiva, nació el primer y único terciario de la Villa 21-24. Contó que el edificio se levantó con donaciones y con la mano de los propios vecinos, que hace siete años funciona ahí, y que los docentes dan clase por militancia, sin cobrar un peso, mientras pelean por ser remunerados. Recordó que no creyeron que el proyecto fuera a prosperar, pero el primer año se anotaron más de 250 pibes y pibas. Hoy el profesorado ya formó a más de 60 maestros y maestras villeras que están dando clases en escuelas de la Ciudad. Y por eso —advirtió— ahora intentan clausurarlo: no habilitan la inscripción del año próximo, no aprueban el plan de estudios y dan excusas absurdas, como decir que no habrá escuelas en el futuro por baja natalidad. “Miren el chamuyo que nos tiran, con tal de que los villeros no podamos soñar el ascenso social”, remarcó.
Más adelante, Nahuel recordó que este profesorado nació de un programa de alfabetización construido por los propios pibes de la villa y los docentes de la Escuela 6 del Quinto. “Se creó con conciencia colectiva, porque nuestras cabezas piensan por donde nuestros pies caminan”, citó, reivindicando a Freire. Luego describió el dolor que atravesaban como comunidad frente a un gobierno que arrasa todo lo que le importa al pueblo y que intenta silenciar lo que los villeros vienen construyendo con esfuerzo. Enumeró los años de invisibilización y postergación, pero sostuvo que hoy están sacando la mano del barro y diciendo “acá estamos”. Recordó también a los desaparecidos de la Villa 21-24 —Teodoro Urunaga, Salazar, Peralta y Gamarra—, militantes que soñaban con escuelas en el barrio y cuyos sueños hoy se están materializando.

En el mismo sentido, convocó a toda la comunidad a una asamblea ese mismo día a las 18 en el profesorado, en Luna y Cepita, para organizar un plan de lucha contra la decisión del gobierno de Jorge Macri. Finalmente, Nahuel cerró leyendo una poesía escrita por él, nacida del orgullo y del amor a su barrio. Una poesía que recorrió la memoria de los villeros, las heridas, el barro, las resistencias, la lucha de sus referentes y la convicción de que, incluso en los lugares donde el sol no brilla, florecen maestros con guardapolvos que guardan barro como esencia. Una poesía que, dijo, representaba el perfume del pueblo de cartón y cobre quemado que sigue caminando, soñando y peleando.
“Empoderada en la lucha de voces que no se escuchan.
Nadan en el barro del barrio cuna de cartón y carro,
raíces con cicatrices que ojalá algún dios fertilice con nuevas flores felices.
Es que esta embarrada semilla que ha crecido en esta villa
sabe que fácil se gatilla el de visera y zapatilla.
Los sueños de los pibes son lágrimas en las mejillas
de las madres que piden que acabe esta pesadilla.
Pero así crecen, flores en este barrio y no perecen.
Aunque acá el sol no brilla,
pero esta tierra fue regada con una y mil historias
del padre Daniel de la Sierra enfrentando a las topadoras,
de aquel demonio verde vestido con botas largas
que se llevó la vida de Teodoro Urunaga,
Salazar, Peralta y el compañero Gamarra.
Pero no se muere quien se va, solo muere quien se olvida.
Y en mi barrio el recuerdo es lucha y la lucha es eterna vida.
Si la destructora estructura que con los medios aprieta
nunca pudo matar la cultura de Julio Antonio Arrieta,
ni a Gustavo Benítez militando entre pandillas,
nunca apagaron la luz de Mario Gómez y su cuadrilla.
La sencilla ciencia de la semilla que piensa desde su raíz,
dándole al fruto la conciencia
de que su existencia de la tierra es consecuencia.
Por eso hoy hay guardapolvos que guardan barro como esencia.
Nuestras cabezas piensan por donde nuestros pies caminan
y en mi pasillo hay huellas de América Latina.
Cuando hablan de lo nuestro dicen: “Tierra de marginados”.
Hoy es tierra de maestros.
Gracias a un profesorado
que profesa la memoria para los olvidados.
Sin olvido ni perdón,
con amor y embanderado
en el perfume de mi pueblo
de cartón y cobre quemado”.

Luego del emotivo discurso de Nahuel, escuchamos a Renato Di Nicola, integrante del Grupo de Apoyo a las Madres Kabawil-El otro soy yo, llegado especialmente desde Italia. Para empezar, Nicola explicó que era “muy alegre, de un lado, y muy pesado del otro, hablar entre dos fechas: el 20 y el 4 que vendrá”. Y aclaró de inmediato, con una sonrisa amarga: “No estuve el 20, no estaré el 4, pero estoy siempre acá. Siempre”.
A continuación, confesó que volver después del cambio de casa de nuestra compañera eterna Hebe le generaba cierta incomodidad, “porque es como si, en una nación, en una ciudad, faltara algo tremendamente importante”. Sin embargo —advirtió— tenía el deber de decir que el mundo entero está atravesando “una temporada feísima. En todo el mundo”. Y, para evitar idealizaciones, remató: “Si ustedes piensan que en otros lados estamos bien… por favor: no, no es así”.
Seguidamente, profundizó en la idea de un clima internacional en deterioro: “Hay un proceso de guerra que se está construyendo día por día”. Y explicó que la guerra no surge de pronto, sino que se prepara “con militarismo, racismo, homofobia”. “Se construye al enemigo”, dijo, “porque si uno no tiene enemigo, no sabe contra quién hacer la guerra”.

Más adelante, aportó un ejemplo reciente. Contó que estuvo en Montevideo por un conflicto ligado al agua y que allí descubrió que el presupuesto militar era “el doble del gasto en bienestar social”. Entonces —continuó— preguntó qué guerra había en Uruguay. Y la respuesta que le dieron desde el ámbito castrense fue: “Tenemos que resguardar el acuífero Guaraní de los extranjeros”. “Se inventaron esa excusa para tener más dinero”, señaló, aunque inmediatamente sacó una lectura más profunda: “la guerra siempre se hace para que algunos puedan apropiarse de los bienes comunes”.
En la misma línea, trajo la discusión a Europa. “Lo hace nuestra Milei de allá, que se llama Meloni, gran amiga del padrón Trump”, afirmó. “Y lo hace toda la derecha”. Aunque, acto seguido, agregó un matiz indispensable: “Pero atención: también algunos progres”. Para fundamentarlo, recordó que en Uruguay “no hay derecha oficialmente en el poder… pero los hechos llegan al mismo lugar”. Y en Europa ocurre lo mismo: “En muchos países la derecha no gobierna directamente, pero aplican la misma política”.
A partir de esa comparación, Nicola avanzó hacia una conclusión categórica: “Si no contamos con nosotros mismos, nadie nos va a venir a liberar. Nadie”. De esa certeza, dijo, se desprende una tarea urgente: “organizarnos mejor, organizarnos más, involucrar a más gente”. Especialmente —añadió— porque habló con personas de Argentina que “ni saben por qué votaron a Milei”. “Es una locura, ¿no? Pero es así”. Y para remarcar que no es un fenómeno local, sumó: “Muchos italianos tampoco saben por qué votaron a Meloni. Siguen lo que les cuentan”.

A continuación, recuperó el legado político de las Madres. “Caminando y actuando contra este sistema, crearon una nueva manera de pensar, una nueva manera de luchar”. Por eso —insistió— hoy es necesario “juntar estas ideas diversas y construir una internacional de la liberación que sea para todos”.
Seguidamente, relató su reciente experiencia en la COP 30 de Belém. “Palabras, palabras, palabras”, resumió. “No tomaron una sola decisión concreta”. Para evidenciar la gravedad del problema, detalló lo ocurrido en su región: “la semana pasada un día había 24 grados y a la semana siguiente nevó”. Asimismo, recordó que en Romaña tuvieron “tres inundaciones en un año”. Luego concluyó: “No contamos chistes, contamos tragedias”. Y frente a tragedias, los Estados “se enojan un poco, hablan un poco… pero no hacen nada”.
En ese contexto sombrío, Nicola celebró profundamente la intervención previa de una compañera. “Yo soy re–feliz de lo que dijiste, hasta la conmoción”, expresó. Porque, según dijo, “cuando nos dicen que no tenemos posibilidad, es una mentira”. Desde chicos —agregó— les dicen que no pueden, “y vos sos la demostración de que sí se puede. Sí, se puede”.

Más adelante, insistió en la potencia colectiva: “Somos muchos”. Aunque, según él, a veces no lo registramos. Por eso propuso algo sencillo y concreto: “tomarnos de las manos, decirnos lo que pensamos, compartir nuestras inquietudes y empezar a imaginar qué hacemos el día después”.
En el mismo tono afectivo, recordó una enseñanza que lo marcó: “Hay que transformar el dolor en lucha y la lucha en alegría”. Para Nicola, ese principio no solo era una guía ética, sino también “un programa político clarísimo”.
Finalmente, retomó su experiencia en Belém para narrar el testimonio de una madre de Vicenza, donde una contaminación industrial dejó “a 300.000 personas prácticamente condenadas”. Esa madre denunció que los materiales tóxicos que antes se producían en Italia ahora se están trasladando a América Latina e India. “Exportan la muerte cuando ya no la pueden producir en casa”, sintetizó Nicola. Y ahí volvió a enlazarlo con el legado de las Madres: a esas mujeres italianas les mostró la película Todos son mis hijos, y entendieron —según contó— que su lucha formaba parte de un problema global.
Por todo eso, concluyó que las Madres “sembraron en muchas geografías”. Para él, el deber es claro: continuar esa batalla “de manera transparente, contundente y alegre”.

Por último, escuchamos a Carmen, que nos trajo a la Plaza un poema de Hebe publicado en Pluma Revolucionaria, un trabajo que agrupó escritos y pinturas de varias Madres y compañeros.
La plaza me abraza
La plaza me alumbra
La vida me asombra
Siempre me convida
Las calles del Dique
Se llenan de pasos
Son los de Francisco
Son los de Don Paco
El río se tiñe de negro
El río ya no tiene ceibos
La luna viaja desde el tiempo
La luna duerme entre los cuerpos
De todas las baldosas un patio
Pepa las camina
Regando el pasado
Alejandra tiene brillo en su mirada
A veces de risas
A veces de lágrimas
Alejandra ama
Con pasión profunda
Los sueños lejanos
De sus tres hermanos
Alejandra vive todo lo que sueña
Como si soñara con todas las hadas
Hadas que con alas
La llevan tan lejos
A soñar la luna
Que duerme en el agua
Mi cama en la casa
Está en un sillón
Dentro del sillón
Hay un almohadón
Y junto al almohadón
Las mantas
Me cubren del sol
Me siento chiquita
En ese sillón
Latiendo, latiendo
Está el corazón.
Por último, la Madre de Plaza de Mayo cerró con la misma consigna de los últimos jueves: FUERA MILEI. CRISTINA LIBRE.
Entre los compañeros y compañeras presentes, se encontraba Daniel “El Tano” Catalano, de ATE Capital, un hijo político de las Madres que siempre las acompaña, y Ricardo Carrizo del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, entre otros.

