Jueves 07-07-2022

La marcha 2308 de las Madres de Plaza de Mayo se realizó en forma virtual desde la sede de la Asociación, ubicada en Congreso.  En el encuentro, participaron José María Lojo, presidente del puerto de La Plata, Hebe de Bonafini y Demetrio Iramain

Hebe de Bonafini: “El otro soy yo tiene que ser una verdad única e incalculable, Es lo único que nos va a salvar”

El panorama de hoy no es igual al de otros jueves, tenemos algunas Madres resfriadas y estamos acá con Visi. Hasta ahora nos ha golpeado, pero bueno, nos levantamos. Hoy estamos acompañadas por ellos, ellos dos que son la patria, esa patria que tenemos que amar cada vez más, esa patria tan golpeada, esa patria que quieren destruir. Ellos son la patria, y hoy nos están acompañando. Yo quiero empezar hablando de la nueva ministra de economía, Silvina Batakis porque la verdad que me da vergüenza ajena la gente que nunca le pidió nada al que se fue -que nos entregó atados de pies y manos y con una soga en el cuello- nunca le pidieron a ese señor nada, al contrario, dijeron que estaban de acuerdo en todo, y ahora son los primeros que piden. ¿Quiénes son? Los gordos de la CGT, que no tienen vergüenza, no tienen vergüenza, ya le pidieron una entrevista, ya no sé qué le quieren pedir. Es tremendo, el descaro de esa gente. Yo digo por qué no arman otra CGT y la hacen aparte, dejan que se queden con el edifico, si el edificio no vale nada, la historia, bueno, está bien, cuando no estén más ellos, será de nosotros. Pero yo creo que hay que hacer otra CGT, no me importa que no sea muy grande, pero seguramente que va a ser más fuerte, y va a ser nuestra. No, a los cachetazos como tenemos que andar con esta, tenemos uno y medio, y quién sabe. ¿Ustedes quieren que yo diga quiénes son el uno y medio? No, no les voy a decir. Algún día se los voy a contar. Hoy no voy a hablar especialmente de ellos, voy a decir la vergüenza que me dan. Y además, hay muchas radios, que no se quieren comprometer, unas cuantas hay, y lo único que hacen es decir: ‘no va a poder porque’… en vez de decir que sí, que va a poder porque sabe. Es una mujer que sabe mucho, que ha recorrido el país, que conoce lo que le pasa a todos, que ha caminado, que se ha embarrado. Es lo que necesitamos de la gente que está en el poder, que se embarre, que sepa lo que es de la Capital par allá. Yo estoy convencida de que nos va a sacar, estoy convencida de que nos va a sacar, pero basta de ponerle tantos impedimentos, y tener los medios de comunicación que están haciendo una vueltita más, a ver qué pasa. Yo no sé cómo no les da vergüenza. La población en general no le pone tanta atención a las cosas que dicen, pero a mí me gusta mucho ver el panorama, ver alrededor, ver cómo se muestra, y la verdad que encontré a muy pocos que apostaron a esta ministra. ¿Saben qué pasa? Cuando vean que se va arreglando todo, van a decir: Sí, yo la acompañé. Ya conozco a esos, ya los tengo a todos escritos, uno por uno se los voy a contar, uno por uno. Cada vez que hable bien uno que ahora habló mal, vamos a tener que salir a la calle, pintarlo en las paredes: ‘Este tipo es un traidor’, ‘Este tipo es un facho’. Siempre hablo mal, ahora que habla bien. No. No hay que dejarlos que se cambien de bando, así como quieren.

El día de hoy va a estar dedicado enteramente al acto del sábado en Ensenada. Como el ministro (Martín Guzmán) quiso arruinar el acto con su renuncia para que no se hable del acto, vamos a habar del acto. Hacía años, y años, y años que no participaba de un acto tan intenso, con tanto calor político, con tanta decisión. Venía la gente de todos lados, sabiendo que no podía entrar porque había 2 mil invitados, que ya no llegaban ni cerca, pero no importa, venían, venían. Esa ola que a uno le da ganas de no irse de la calle, con sus banderas, con sus bombos, qué emoción. Yo cuando llegué con el auto que me llevaba decía: ‘Ay, poder disfrutar todavía de esto, parecía que no iba a estar más’. Está. El pueblo está calentito. Nuestro pueblo es un pueblo que tiene sangre caliente. Lo que pasa es que uno a veces habla más de los traidores, porque son los que más daño hacen, y nos olvidamos de hablar de los que militan y trabajan, pase lo que pase, en el silencio y la oscuridad, porque nadie los aplaude, nadie sabe que existen, pero cuando hay algo como el sábado, están todos. Todos que venían de cualquier lado y de todos lados, y se fue llenando alrededor del salón maravilloso, que Secco había inaugurado, que lleva el nombre de Cristina, un salón donde caben 2 mil personas sentadas, con unas pantallas gigantes afuera para que todo el mundo pudiera escuchar, y el calor de la gente hacía que nos tuviéramos que sacar los sacos, bufandas, porque era mucho el calor humano que nos inundaba a todos. Y hubo un pequeño acto antes de empezar para no dejar a la gente así nomás, y Cristina y Mario hablaron a la gente que estaba afuera, y cuando terminó volvieron a hablar, pero hay que ver lo que pasó adentro. Los discursos de Mario y de Cristina, de Cristina y de Mario fueron extraordinarios, únicos. Mario, que hizo de Ensenada una ciudad brillante, como nadie se puede imaginar, con veintidós plazas; una mejor que la otra, y no sé con qué cantidad de escuelas, cada vez más lindas, habló. Habló de su trabajo, habló del peronismo porque era el día de Perón, habló de lo que él hace, habló de Cristina, y en ese acto él pidió que la respetemos, se lo pidió a los otros, a esos que no se cansan de insultarla, pero más te insulta el enemigo, más seguro tenés que estar, que está bien lo que estás haciendo. Al enemigo le duele, le pesa, por eso te difama, te ensucia, y te revuelca. Y Mario explicó y habló y contó todo lo que lo ayudaron Néstor y Cristina para hacer de la ciudad de Ensenada, una ciudad maravillosa. La gente aplaudía, aplaudía de pie, se sentaba, volvía a pararse. No sabían qué hacer porque era brillante el discurso. Brillante. Pidió eso, respeto, que la cuidemos. Cristina es la patria, esa patria que todos tenemos que querer, y bueno, después habló ella. Todos queremos escucharla, y si no habla, siempre da que hablar. Muchos dicen que Cristina es un terremoto, no, porque el terremoto destruye, y ella construye. Es un cántaro de agua clara y fresca, que nos llega a la cara, y nos despierta. Tenemos que leer los discursos de Néstor y de ella, todo el tiempo, para saber por dónde vamos. Dejemos un poco las redes sociales que nos pudren la cabeza, que el teléfono maldito este no sea la única compañía. Esto es lo peligroso, los medios de comunicación; la televisión y los teléfonos.  Te pudren la cabeza. Va a llover, vamos a ver en el teléfono. Antes mirábamos afuera, si había nubes de lluvia, si estaba el cielo empedrado. Como decía la abuela: ‘Cielo empedrado, suelo mojado’. Iba a llover. No precisábamos consultar ningún teléfono, pero nos hacen dependientes de dos aparatos que te comen la cabeza. Si querés educación apaga la televisión, si queres vivir tranquilo usa el teléfono solo para hablar. A la gente no le importa si te acostás desnudo, vestido, si te separas, si el jugador de futbol se casó. ¡Qué es esa pavada! Nos quieren entretener con eso. No, señores, escuchemos los discursos. Y el discurso de Cristina creció, y creció, y no podíamos creer lo que nos estaba diciendo. Nos estaba planteando una transformación absoluta, y de repente, alguien que tenía al lado, me dice: Renunció el ministro de economía. ¡Qué suerte!, digo yo.  Alguien dijo: Nunca usó la lapicera, que no la use ahora. No se imaginan ustedes lo que fue el silencio que se hizo, no sabíamos qué iba a pasar, no sabíamos cómo había sido la renuncia. Ella siguió hablando como si nada hubiera pasado, con la misma fuerza, con las mismas ganas, nos envolvía con su amor. Ella es la patria, y Néstor nos enseñó también qué es la patria.  Y ¿saben quiénes son la patria? Los otros, los nadie. El otro soy yo tiene que ser una verdad única e incalculable, el otro soy yo, de verdad.  Me importa más el otro que yo mismo. Es lo único que nos va a salvar, no va a haber otra salvación. Dejemos de pensar en qué cosas necesitamos, pensemos qué le falta al otro, dejemos de pensar si le vamos a comprar: tres camperas o cuatro camperas al nieto, o a la hija chiquitita, el vestido que más le gusta. Y ahora, cuando venga el día del niño, qué. ¿Saben cuántos niños no comen hace años caramelos, ni alfajores, ni dulce? ¿Saben cuántos niños no sonríen en este país? ¿Ustedes saben qué estamos haciendo? Un niño triste es un niño que no va a tener nunca, porque hasta ahora no se le ha dado una oportunidad. Hay que pensar en ellos, en ‘los nadie’ para hacer realidad que el otro soy yo, y Cristina lo dijo un montón de veces, en su maravilloso discurso. Terminó el discurso y no nos cansamos de aplaudirla de pie, y salió a la calle, y habló con la gente que estaba en la calle, a pesar de que ya sabía que había renunciado Guzmán y se tenía que ir rápido. Pero siempre piensa en los otros que la esperan. Grande Cristina, sos lo más grande que hay. No me atrevo a pedirle nada, nos está dando todo, lo mejor de todo que es su vida. No andemos haciendo pavadas de pedirle cosas. Ella sabe muy bien lo que tiene que hacer, muy bien, y nos lo dice todos los días. Por eso, nadie quiso hablar del acto del sábado, la gente se quedó cantando, gritando, y nos llevamos ese calor del pueblo, en la calle, que calentó hasta el asfalto. Por eso, no querían que se hable del acto del sábado, fue ‘el acto’. Gracias, Mario, por darnos tanta felicidad a los que queremos a Ensenada. Y gracias Cristina por ser ese cántaro de agua fresca que nos reconforta y nos da ganas de seguir peleando, cada vez, que te escuchamos con más fuerza. Compañeros, no dejemos la calle, la calle es nuestra. Los pueblos en la calle somos capaces de liberar cuando hay una líder como Cristina. 

José María Lojo: Estamos en un momento crucial para que la Argentina recupere la soberanía sobre nuestras vías navegables

En la línea de una lucha por una patria libre, justa y soberana, tenemos un momento crucial en la República Argentina. Se han vencido concesiones importantísimas, o se están venciendo, que fueron establecidas en los años 90′ en donde se privatizó casi todo, y en esa privatización cayeron los puertos, las vías navegables, los ferrocarriles y un montón de recursos estratégicos del país. A mí hoy me toca trabajar en la actividad portuaria y tengo una mirada, desde el punto de vista estratégico, de lo importante que es que los argentinos, que las argentinas, tengamos la gobernanza de nuestras vías navegables y nuestro sistema portuario. Nuestras vías navegables hoy, lo que es el curso de los ríos interiores, mal denominado hidrovía, terminó su concesión y está siendo administrado por un ente estatal, que es la AGP. En estos seis meses de la administración de la AGP quedó claramente demostrado que la administración estatal puede ser eficiente y conveniente para los argentinos, y argentinas. Se ha logrado un superávit de 30 millones de dólares en seis meses. Ese superávit de 30 millones en seis meses que si se tratara de una concesión privada hubiera quedado en manos de los privados para que hagan con esto lo que a ellos les plazca y vean cómo la fugan. Bueno, en este caso, queda disponible para que se puedan hacer obras, para que las vías navegables puedan ser más eficientes, y para que se pueda, por ejemplo, pensar en el trazado de esa vía e incorporar el Canal de la Magdalena, que es vital para que podamos dar una entrada y salida eficiente de mercadería. Es muy conveniente que consideremos una administración de este tipo para el futuro de esta vía navegable, para eso habría que derogar un decreto que hoy está condicionando esa posición. Derogado ese decreto, yo creo que podemos incorporar, en el trazado, el Canal de la Magdalena, creo que podemos incorporar también, en esta administración, la posibilidad de ayudar a que se hagan obras estratégicas para el sistema, como puede ser algún acceso o dragado a algunos de los puertos particulares del sistema, y que en definitiva podamos ofrecer al comercio internacional acceso a buques de los más grandes que circulan por el océano y que tengan la posibilidad de ingresar al Río de la Plata y hacer directamente viaje a su destino final, porque de no ser así, nosotros vamos a estar condenados a sacar de la Argentina pequeños barcos que van a ir a un puerto exterior de otra jurisdicción como puede ser el puerto de Montevideo, o el puerto de Santos en Brasil, en donde se hagan transbordos, y eso lo único que implica es mayor costo, y pérdida de competitividad de nuestros productos, o mayor costo o tener que pagar los insumos que estamos importando a mayor valor, solamente por una cuestión de ineficiencia logística. Esto yo lo explico de esta manera: Un producto que sale 10 pesos en Argentina lo puedo vender a 13 en otro lugar en el mundo, si la logística sale 15 en lugar de 13, esos dos de diferencia, lo vamos a tener que poner nosotros bajando el precio de lo que vendemos. En lugar de 10 vamos a tener que vender a 8, para sumarle los 5 de logística. Entonces, los argentinos terminamos pagando ese costo mayor de la logística. Me parece que es importante, es un momento crucial para la Argentina, que se tomen las decisiones políticas que lleven directamente a que podamos tener la administración de nuestras vías navegables, en gobernanza de nuestro país, por más que tengamos empresas para un dragado o un balizamiento circunstancialmente, y al mismo tiempo que vayamos desarrollando en la medida que empecemos a administrar la vía, también nuestras propias empresas de dragado y balizamiento y, también, la construcción de nuestros propios barcos para que podamos, en un futuro no muy lejano, no tener solamente la administración, la gobernanza, cobrar los peajes, sino también tener nuestras naves, nuestras tripulaciones haciendo los trabajos, y haciendo la navegación, llevando nuestros productos y trayéndonos la recuperación de la renta de la logística.

Demetrio Iramain: “Ansiamos que se reforme la Corte Suprema de Justicia para que se reestructure toda la justicia”

Ustedes conocen bien al juez Marcelo Martínez de Giorgi. Ustedes dirán qué le hace una mancha más al tigre, pero de las Madres aprendimos que hay que contarles todas las manchas al tigre, no dejarles pasar ni una. Hoy les voy a contar la última mancha que supimos del juez Marcelo Martínez de Giorgi, titular del Juzgado Federal N.º 8 de Comodoro Py, de los Tribunales Federales de la Capital, y que por decisión de la CSJ tiene a su cargo, desde el año 2017 la instrucción de la causa judicial abierta tras la irrupción de una patota en la sede del diario Tiempo Argentino, en julio del año 2016. Estos trabajadores estaban en la redacción del diario, ocupándolo, resistiendo el vaciamiento que había generado el anterior dueño de ese diario, el empresario Sergio Spolki cuando irrumpió una patota. Una patota al mando de un empresario muy oscuro llamado Martínez Rojas que decía que se había hecho cargo del diario, y que lo había comprado. Lo cierto es que destruyeron las máquinas para impedir que el diario siga saliendo y que, después de 5 años de investigación judicial, 6 desde la irrupción, aún no hay nadie detenido. El único que está preso es el empresario, pero no lo está por esta causa, lo está por hechos anteriores. Tiene tantas causas judiciales acumuladas por embargos, por desfalcos, estafas, que al agregarse esta fue enviado a prisión. Pero ninguno de los miembros de la patota está preso, están procesados. Irrumpieron aquel día alrededor de quince patoteros que destruyeron todo, y que debido a la resistencia de los trabajadores salieron, y lo último que supimos de Martínez de Giorgi, fue que supimos que solo no avanzó, sino que lo poco que avanzó fue para tratar de que a los responsables policiales de ese hecho, no tengan

pruebas que los incriminen. Trato de borrar las pruebas, no avanza en la investigación, y ha sobreseído al titular de la comisaria 31, que tiene sede en Colegiales, y es la que le dio amparo a toda esta patota. Los trabajadores lo denunciaron, se lo procesó, pero Martínez de Giorgi hace pocas semanas lo sobreseyó, a pesar de las pruebas. La principal prueba es la que dice la misma patota, la patota dice a nosotros, nos contactó el jefe de la comisaria para que vayamos a ingresar, y nos dijo que teníamos que entrar y romper todo, por orden judicial. Imagínense. Lo que está detrás de esto es que quedó bien clara la trama, la trama que sigue intacta en Argentina: el poder judicial que no investiga, el poder mediático que ordena silenciar los medios de comunicación que no se adaptan al discurso dominante, y por supuesto la policía, que es el brazo ejecutor de todo esto, y que siempre salen indemnes. Siempre decimos: cuando ellos tienen el poder nos atacan como en ese momento, y cuando no lo tienen lo que hacen es garantizarse impunidad. Garantizarse condiciones para que estén todos libres, y eso en la Argentina se tiene que terminar porque si no no hay posibilidad de que un gobierno popular pueda avanzar. La máxima responsable de esto, como siempre, es la Corte Suprema de Justicia, y ansiamos con todas nuestras fuerzas que se reforme, porque si se reforma la cabeza va a dar el mensaje para que empiece a cambiar toda la estructura judicial. 

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