
En una tarde soleada de primavera, las Madres de Plaza de Mayo Carmen Arias y Josefa «Pina» de Fiore encabezaron la Marcha de los Jueves N° 2534 en la Plaza que las vio nacer. Junto a la militancia y Demetrio Iramain, la movilización contó con la presencia especial de Flavio Turné, militante de Patria y Futuro – Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y acompañante internacional por el Partido de los Trabajadores (PT) en los comicios de Brasil en 2022 y 2026.
Como es habitual, la jornada comenzó con las palabras de Demetrio Iramain, quien inició su intervención remarcando la vigencia ininterrumpida de la movilización popular: «2534 jueves, sin faltar un solo día, un solo jueves a esta Plaza». En una semana marcada por la inminente visita del Papa León XIV a la Argentina, el dirigente recuperó la perspectiva histórica y la compleja relación entre las Madres y el Vaticano: «La primera vez que las Madres salieron del país en una gira política en 1980 fueron a Roma a intentar ver al Papa Juan Pablo II. No las recibió; las recibió un cardenal argentino que hizo lo que pudo para transmitirle el planteo. Las Madres esperaban de la Iglesia Católica en su máxima jerarquía un compromiso muy definitorio con la situación de los desaparecidos y esto no ocurrió».
En esa línea, Iramain evocó con detalle la audacia de Hebe de Bonafini para instalar el reclamo por los derechos humanos durante las giras papales en la región: «En 1980, el Papa fue a Brasil. Los organismos querían ir a San Pablo, pero Hebe dijo: «Nosotros vamos a ir a Porto Alegre, en la segunda parada va a ser más factible». La policía las reprimió para que el reclamo no empañara la visita, pero compañeros de Brasil las ayudaron a subirse a un edificio por donde pasaba el Papa y desplegaron un cartel enorme que salió en todos lados. Fue tal la presión que el Papa decidió recibir a una comisión. Pretendían recibir solo a la presidenta, pero Hebe protestó: «Vinimos 11 madres desde Buenos Aires y queremos todas verlo al Papa». Logró que recibiera a las 11 y fue la única entrevista que dio… En un encuentro posterior en Roma en el 83, el Papa alcanzó a darle la mano, le dio una cruz y un rosario, y Hebe le dijo: «No, no lo quiero, ya cruz tenemos bastantes nosotras»».

Asimismo, contrapuso aquel distanciamiento histórico con el gesto político que tuvo el Papa Francisco en 2016 al recibir a las Madres en Roma durante la gestión de Mauricio Macri: «En 2017 la cosa era muy distinta: Francisco invitó a Hebe al Vaticano y fue el último viaje internacional de Hebe de Bonafini. Gobernaba Macri, las Madres estaban muy perseguidas, la Fundación en quiebra, la universidad intervenida. El Papa la invita y fue un apoyo político muy importante. Lo extraordinario fue que Hebe no fue a pedirle ni a llorar por la situación que estaban atravesando las Madres de Plaza de Mayo; fue a pedirle y a contarle lo que estaba sufriendo el pueblo argentino con Macri».
De cara a las masivas movilizaciones populares previstas para los próximos días, el orador llamó a abrazar la solidaridad militante como principio ordenador de la acción política: «Qué importante sería que las millones de personas que vamos a estar ahí lo hagamos no por lo que nos pasa a cada uno, sino por el otro, por la otra que no tiene fuerza suficiente para creer. Esa es la gran enseñanza que nos dejan las Madres: todo lo que hacemos no lo hacemos por nosotros, lo hacemos por el que está peor. La fe y la esperanza mueven montañas, pero hay que planificarla y organizarnos; si no nos organizamos, no sirve de nada».
Para finalizar, Iramain advirtió que los triunfos electorales internacionales no sustituyen la construcción territorial en el país y ratificó la conducción de la provincia de Buenos Aires para poner fin al ciclo de la ultraderecha: «Perdió Bolsonaro y perdió Trump, pero eso automáticamente a nosotros no nos va a cambiar la vida. La maravillosa mañana va a ser cuando estemos todos organizados, cohesionados y solidarios, con el brazo extendido a nuestro compañero y el puño cerrado contra nuestro enemigo. Este experimento del gobierno como máximo el 10 de diciembre de 2027 se tiene que terminar, y tenemos que empezar a gobernar para resolver la urgencia del que está más abajo. La salida es con Axel Kicillof y hacia allí militamos, con la certeza de que es con todos y todas para sintetizar las diferencias y derrotar a este enemigo tan criminal, porque si no lo derrotamos se nos termina la patria».

A su turno, tomó la palabra Flavio Turné, quien expresó su emoción por estar «en este lugar que es de Hebe y que va a seguir siendo por toda la eternidad de ese modo y del conjunto de las Madres», e inició su intervención analizando la densidad dramática de la contienda electoral brasilera respecto de la coyuntura nacional: «En el 22 todavía nosotros no estábamos viviendo el drama que hoy sí estamos viviendo; por lo tanto, esta elección tenía una significancia y un sentido mucho más dramático para nosotros que en aquel momento donde, con todas las deficiencias, seguíamos gobernando la Argentina».
Al recorrer el clima de la primera vuelta en San Pablo, el dirigente relató el drástico contraste de sensaciones vivido en el búnker de la militancia frente a la llegada de más de cien delegados internacionales de todo el mundo: «Llegué un jueves y en la calle se palpitaba un clima distinto al del 22. En la Avenida Paulista pasamos de ser 15.000 personas en la campaña anterior a ver 100.000 personas movilizadas el sábado previo. Sin embargo, cuando fuimos a seguir el recuento al búnker, nos encontramos a la noche con una desazón enorme. Fue un golpazo, hasta que apareció Lula y, con arte de magia, cambió el clima y puso primera para arrancar la campaña. Nos fuimos a cenar diciendo: «Capaz que se puede», sabiendo que se venía una epopeya de veinte días».
Para explicar la enorme reserva moral con la que se logró dar vuelta el resultado, Turné apeló a la memoria poética y musical de la Patria Grande: «En estos días recordaba la canción María María de Milton Nascimento que grabó Mercedes Sosa, que relata la historia de una mujer de pueblo sufrida que saca fuerza de donde no hay para transformar el dolor en alegría. Cuando pienso en las virtudes de esa María y miro lo que pasó, encuentro la explicación de lo que emergió en el pueblo brasilero: para dar esa pelea hacían falta la fuerza, las ganas, la maña, la gracia y los sueños. Y todo eso terminó apareciendo de manera organizada en las calles».

En esa línea, describió la chispa militante que logró romper la apatía y activar a los sectores juveniles en el territorio: «El 5 de octubre apareció la fuerza de una movilización gigantesca de cientos de miles de estudiantes en Niterói que pusieron la chispa que incendió la pradera y contagió las ganas a otros que por ahí no habían ido a votar en la primera vuelta. Lula tuvo la maña y la lucidez de cambiar al equipo de campaña al martes siguiente, poniendo al frente a los jóvenes y a los dirigentes que habían ganado en el nordeste brasilero, logrando vertebrar la pelea en las redes sociales con el despliegue de la movilización en la calle».
Asimismo, destacó cómo la creatividad y la disputa del sentido común permitieron romper el cerco del algoritmo en las grandes ciudades: «Apareció la gracia cuando las marchas en San Pablo se convocaron desde lugares insospechados: los clubes de fans de artistas pop y bandas coreanas salieron a empoderarse a la calle. Lula los había recibido en abril, resolvió el problema de la reventa de entradas que les impedía acceder a la cultura y se los conquistó. Esos pibes rompieron el algoritmo porque salieron a hablar por fuera de la burbuja militante tradicional. Y además tuvieron la gracia de volver a apropiarse de la camiseta verdeamarela y disputarle el sentido de la patria a la derecha fascista».

Por último, remarcó las conquistas materiales y las promesas de futuro que funcionaron como motor del triunfo popular: «Pero también faltaban los sueños, y los sueños estaban en que Lula ya venía construyendo respuestas concretas. Se estaba discutiendo la reducción de la jornada laboral sin tocar el salario, el programa Desenrola para desendeudar a las familias que estaban con el agua al cuello, y medidas de alivio fiscal y crédito para los trabajadores por cuenta propia. La estrella de Lula funcionó como combustible al absorber esas demandas y darle palabras a esa esperanza popular que estaba buscando un cauce».
Para concluir, Turné emparentó las virtudes del pueblo hermano con el testimonio vivo de las Madres de Plaza de Mayo para proyectar la victoria política en la Argentina: «Las Madres tienen esas cinco cualidades: la fuerza de sobreponerse a lo más dramático, las ganas de estar 2534 jueves en esta Plaza, la maña de hacerlo de manera creativa, la gracia de reconvertir el pañal en pañuelo y los sueños colectivos. Todo eso nos va a permitir recuperar la Patria. Como muestra Brasil, no es imposible: la Argentina no va a ser el patio trasero de nadie y vamos a construir, ojalá que con el liderazgo de Axel y con esa memoria, la potencia necesaria para decirle a Milei, como le dijo Lula esa noche a Bolsonaro: «Prepárate porque te vamos a derrotar y de acá te vas a ir rápido»».

El cierre de la jornada estuvo a cargo de Carmen Arias, quien eligió un momento de reflexión poética e histórica para la Plaza al compartir la lectura del texto Parir en libertad, escrito por nuestra eterna compañera Hebe: «Siempre me gustó mucho la historia. Y cuando era niña pensaba cómo se hacía la historia y me imaginaba que se formaba juntando cosas. Mi papá y su hermano Julián trajeron de España un traje de torero, un violín y una garlopa para la madera. Al pasar los años, se disputaban siempre la garlopa; eso me hace pensar que no querían quedarse sin historia. Allí en mi niñez comencé esta locura de guardar todo. A veces pienso que es la sensación de un embarazo permanente: un archivo es como un útero que guarda algo tan sagrado como un niño, que es algo que no se corta jamás. El tremendo archivo de las Madres se parece a un gran útero que encierra y cuida la historia de cada uno de sus hijos, y no historias personales, sino que se amplía y crece como la luna que brilla en la noche».
Asimismo, Arias rescató la vigencia del legado documental de la organización como un bien colectivo destinado a las nuevas generaciones militantes: «Esa luna era la misma que entraba por las pequeñas mirillas de las mazmorras de los campos de concentración, donde nuestros queridos hijos e hijas esperaban que se abriera la puerta de la libertad. Decidimos abrir el enorme útero que es nuestro archivo y ponerlo en libertad para compartirlo con ustedes, los jóvenes, los estudiantes, las amas de casa, para que todos lo reciban como un gran parto colectivo de la historia. Cada página escrita por las Madres contiene amor, angustias, esperanza, utopía; algunas cosas se dieron y otras están dormidas. Pero sé que cuando despierten los que hoy duermen, el horizonte con el sol asomando será nuestro, porque la libertad asomará con él».
Finalmente, la Madre de Plaza de Mayo concluyó el encuentro renovando la exigencia política y las consignas históricas de la organización en la calle: «Fuera Milei; Cristina inocente y libre, Axel presidente de la Nación. Hasta el jueves que viene».


