Marcha N° 2191 – 9 de Abril de 2020

Hoy jueves 9 de abril se desarrolló la Marcha Nº 2191, que a raíz de la situación sanitaria, tuvo una vez más el tradicional discurso de Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo por las redes.

En esta oportunidad, la introducción contó con las palabras de Demetrio Iramain, Renato Di Nicola (Grupo de apoyo Kawabil, Italia), Amado Boudou y, luego sí, de la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de MayoHebe De Bonafini.

Demetrio Iramain inició contando su sensación por el momento que atravesamos: “Estoy muy esperanzado con lo que pasa en el país, a pesar de la situación dramática que estamos viviendo. Esperanzado por la fuerza que tiene nuestro gobierno. Las Madres de Plaza de Mayo han insistido durante los muchos años en que la política debía hacerse con solidaridad, con ética, con principios. Y ni más ni menos que eso es lo que está guiando la acción del gobierno. Y nos tiene que llenar de orgullo que sea así. En un mundo que se había ido al capitalismo más extremo y feroz, que conocimos también aquí en Argentina, y que terminó el 10 de diciembre del año pasado, convocar a la solidaridad es un acto de revolución”.

Demetrio Iramain también se refirió a los ataques al gobierno de estos últimos días, a la reacción ante los intereses que se tocan y al recorte de sueldo y el accionar de la Corte Suprema. Pidió tener muy en cuenta estos temas porque “si la política del gobierno de Alberto Fernández insiste en ser progresiva y afectar las grandes rentas para poder pagar esta crisis, seguramente la estrategia que van a tomar los grupos económicos concentrados ante la afectación de sus intereses sea judicializar estos conflictos y, en última instancia, la que va a tener que decidir es esa Corte Suprema”.

Renato Di Nicola, del Grupo de Apoyo Kabawil (Italia), contó la grave situación sanitaria que atraviesa su país a raíz de la pandemia. Explicó que las zonas más golpeadas fueron las industrializadas, que durante años bajó la inversión en la salud pública y que se demoró en declarar el estado de cuarentena y aislamiento, además de no tomar recaudos preventivos para la atención, sobre todo de adultos mayores. Afirmó que debemos recordar que fue “este capitalismo tan cruel que ha hecho morir a la gente, a los más pobres y golpeados. Un capitalismo que no da vida. Tan solo muerte”.

Amado Boudou también se sumó y envió su saludo y su agradecimiento: “querida Hebe, queridísimas Madres: un jueves más. Solamente agradecer, porque saben que son un faro de la Argentina y nos iluminan a todas y todos. Quiero solamente agradecer el momento de felicidad con mi familia, pero también pedir que no nos olvidemos de las presas y presos políticos que hay en la Argentina. Hay que seguir luchando todos los días, y ustedes son un ejemplo de luchar con alegría, con fortaleza, nunca bajando los brazos. A todas y todos, compartir que es un momento de cuidarnos, de querernos a la distancia, de darnos abrazos y besos desde lejos, pero pensando siempre que mañana va a ser mejor. Porque nos va a encontrar juntos y luchando por una Patria libre, justa y soberana. Un fuertísimo abrazo”.

Hebe comenzó contando: “Lo de haber convertido mi cocina en la Plaza, aunque con mis pies y mi cabeza, como les digo siempre, están en la Plaza, también ha convertido a otros compañeros de afuera, que me llaman: Renato, desde Pescara, Italia y Ana, de Suecia. Estamos acompañados por los compañeros de afuera, que también piensan en nosotros”.

Y continuó con un recorrido, primero de las cosas malas que sucedieron estos días: “Quería empezar con lo de este radical de Capilla del Monte, que dijo que ‘¿A ver si este virus termina con los seis millones de negros, sobre todo si son peronistas, para blanquear un poco la raza’. Imagino que los radicales, si tienen vergüenza lo echarán del partido. No pueden seguir teniendo tanta mierda en el partido”.

“Y también quería contar que en Venado Tuerto hay un supermercado que se llama La Anónima que iba a lavar, como están acostumbrados, 504 kilos de carne podrida. Hay alguien que los denunció y cerraron la carnicería del supermercado. Pero ese vecino agregó que no era eso solo, que había mucho más para lavar adentro. Hay que cerrar toda la cadena de supermercados, porque no se puede cerrar uno solo. Porque en todos los supermercados La Anónima lavan de la misma manera la carne y los pollos. Los dueños de La Anónima son amigos de Macri”.

“Y para terminar con las cosas malas: vieron que se descubrió que no se cuántos miles de millones de dólares están afuera. Algunos parece que los vamos a poder traer, y hay otros que está más complicado”.

Luego Hebe inició el desarrollo de cosas ‘buenas’: “Para hablar de otras cosas mejores, quisiera empezar agradeciéndole al Doctor Zaffaroni, a Rodrigo Codino y al ministro de Educación, Nicolás Trotta, que está haciendo posible que las Madres tengamos la Universidad que merecemos tener. Estoy muy contenta. Rodrigo Codino pasó a ser el rector de la Universidad –del Instituto, que nosotros queremos que sea Universidad-. Gracias al Doctor Parrilli. Nuestros hijos siempre hablaban de la educación. Y para tener una Universidad, que sea Nacional, hay que hacer todo un trabajo, y el doctor Zaffaroni nos ha ayudado un montón”.

“Sé que el señor presidente se rodeó de muy buenos ministros. Y eso hace que todos podamos estar al pie. Estamos pasando momentos muy difíciles, porque hay gente que ataca al señor presidente. Y lo ataca por el lado de la economía. Siempre se habla de que hay que luchar contra la pobreza, ¿no será la hora de que empecemos a luchar contra la riqueza? Porque a mí me parece que siempre hacemos las cosas como al revés. Si luchamos contra la riqueza no va a haber más pobres. O por lo menos se va a poder salir de esa pobreza indigna a la que están condenados muchos compañeros”.

Hebe aprovechó para marcar que “todavía no ha llegado a todos los barrios lo que está llevando el ejército. Me parece buenísimo que el ejército esté en la calle. Hace años que las Madres pedimos eso, que el ejército tenga una función solidaria, una función social importantísima, como tienen que tener los ejércitos que son del pueblo realmente. Que es lo que quería Néstor, para lo que trabajó Nilda. Eso que llevan no ha llegado a todos los barrios”.

“Creo que el señor presidente está haciendo cosas muy importantes. Hoy me enteré por el programa de Víctor Hugo, que habló con Paenza –eran dos genios hablando- que hay un montón de físicos trabajando para hacer esas cuentas que saben hacer para saber cómo va yendo la famosa curva: si vamos a llegar a lo peor o no. Saber el número de muertos, de infectados. Y hasta ahora vamos siendo uno de los mejores países. Porque hicimos lo que no hizo casi nadie”.

“Acá los barrios de los ricos son los más contaminados, porque no hicieron la cuarentena como pidió el presidente. Y siguen queriendo irse a pasear, y hacen fiestas, casamientos, cumpleaños. se hacen los poderosos. ¿Y saben una cosa? Los poderosos no existen. No hay plata para pagar la vida. El mundo ya no va a ser el mismo. Cuando esto termine no va ser lo mismo. Por suerte, nuestros gobernantes, los gobernadores, los ministros, lo están ayudando un montón al presidente. Y él se reúne, se informa y se prepara. Porque él no estaba preparado para esta presidencia. Estaba preparado para presidir un país catastrófico, arrasado, sin un mango, pero no como ahora, que además de no tener un mango, tenemos una peste encima, que no sabe uno cómo sacarla”.

Hubo espacio para el reconocimiento especial: “Gracias a los compañeros del Malbrán. ¡Qué maravilla lo que hicieron! ¡Y qué poco que ganan, tiene razón el presidente!”. Y también para el reclamo: “Me parecería muy bueno que si Techint quiere seguir echando trabajadores, que los compañeros tomen la fábrica, que los ayude el gobierno, y que la trabajen los trabajadores. Porque son ellos los que trabajan. Rocca no creo que sepa ni lo que es un pedazo de hierro”.

Para concluir, Hebe se refirió a la lucha y a la constancia en estos particulares tiempos de pandemia y aislamiento: “Estoy orgullosa de que las Madres hayamos armado en mi cocina la Plaza. Aunque mis pies y mi cabeza estén en la Plaza, yo estoy en la cocina. Y algunas Madres, a la hora de la Plaza, ponen el pañuelo en la ventana, y lo sacan calculando cuando hubiera terminado la Marcha. Y nos hablamos a la mañana entre todas para saber que estamos juntas. Ayer me habló Sarita, de Tucumán, que ella también está así: hace radio, y no deja de trabajar. Porque las Madres somos eso: una máquina de esperanzas, una voluntad que nos hace caminar aunque no tengamos ganas, un amor inmenso por nuestra Patria, como tenían nuestros hijos. Y hoy, el respeto más enorme por nuestro querido presidente”.

“Hasta el jueves que viene, como les digo siempre. Los espero acá, en mi cocina, que pasó a ser la Plaza”.