Marcha N° 2188

En un contexto diferente por la emergencia sanitaria que generó la pandemia de coronavirus, la tarde de este jueves 19 de marzo, la tarde de la Marcha Nº 2188, Hebe de Bonafini habló a través de un video desde la cocina de su casa.

Y Hebe habló de sus sueños: “Yo he soñado muchas cosas, soy muy soñadora, pero jamás soñé que mi cocina, un jueves se iba a convertir en la Plaza. Sí, en la Plaza, así la estoy sintiendo. Porque desde aquí les voy a hablar a ustedes, como si fuera la Plaza. Sueñen que marchamos, aunque no estemos marchando, sueñen que van con las banderas, sueñen que estamos cantando, a pesar de todo”.

La situación de inminente cuarentena por la pandemia que se extiende a nivel mundial obliga a cuidarse, a cuidarnos, y a eso se refirió la Presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo: “Estamos viviendo momentos muy difíciles, sobre todo para las Madres. Nunca cerramos la Casa, nunca dejamos de ir a la Plaza. 43 años. Es como un dolor muy grande, pero yo quiero que la gente entienda y sepa que no lo hacemos por nosotras, que ya estamos viejas. Lo hacemos por ustedes, para que entiendan cómo nos tenemos que cuidar”.

“Imagínense, desafiamos las balas de todos los milicos, todas las comisarías. Las conocimos todas. De adentro, no de afuera. El horror, el dolor, los golpes, la soledad. Nunca abandonamos. El secuestro y asesinato de nuestras tres Madres, de las mejores Madres. Y empezamos de nuevo, casa por casa, Madre por Madre. No dejamos un solo día. Ni siquiera el jueves siguiente que secuestraron a nuestras Madres dejamos de ir. Rodeadas de policías con perros, con gases. Un pequeñísimo grupo hicimos la Marcha. Pero la hicimos”, agregó Hebe.

“Pero hoy, como si estuviéramos defendiendo la vida de nuestros hijos, estamos defendiendo la de ustedes. Por eso no estamos en la Plaza. Y por eso sin haberlo soñado nunca, hoy convertí mi cocina en la Plaza. La cocina donde leo, donde pinto, donde cocino, donde me encuentro con mi hija, y donde, desde aquí, los abrazo a todos”.

Hebe pidió escuchar al gobierno, “que está haciendo lo mejor que puede con los restos de lo que nos dejó el gobierno anterior. Porque nos dejó restos, tierra arrasada. Si una fuera muy católica, diría que, como Jesucristo, Alberto multiplicó los panes y los peces. Y Axel, los peces y los panes. Y así, cada intendente”.

En momentos de permanecer en nuestras casas, dijo que “a veces me preguntan qué hacer con los niños. Hablarles, quererlos, jugar. A lo mejor algo que no hiciste nunca: armarle un jueguito con carreteles viejos. No juegos comprados, juegos que le hagas con tus manos. Carritos, pinturas. Habilitale una parte de la pared. Que la pinten, que pinten lo que ellos quieran. Dejalos que hagan rayas. Sabés qué lindo, darles esa libertad”.

El jueves pasado, la Marcha se había dado arriba de la combi, y desde allí había dado Hebe su discurso. “El jueves pasado algunas se querían bajar. Sobre todo Visitación, que no me decía nada, pero yo veía que se quería tirar por la ventanilla. Y no permitimos ni que abrieran las ventanillas, porque había muchos turistas.

Qué tristeza, ¿no? Tanto que queremos a los turistas, que conocimos cuando viajamos y les pedimos ayuda, y ahora vienen y no los podemos recibir. Y no los podemos abrazar. Hoy me llegó un mensaje hermosísimo de Renato de Pescara, medio en italiano, medio en español. Un mensaje para todos. También para ustedes. Renato estaba preparado para venir este año también. Y ahora ya no puede. Y mandó un mensaje esperanzador. No perdamos las esperanzas, compañeros. La esperanza es la que nos da la vida. Soñemos, dibujemos qué mundo queremos”.

Hebe se dio un tiempo para contar de su hijo Raúl y su amor por los esteros del Iberá. “¡Qué maravilla, cuántos animales, cuántos pájaros, cuántos colores! Inventémosles en nuestras casas un estero de Iberá. Con papeles, con hojas de las platas. Y digámosles que lo tienen que cuidar, que es de ellos. Aprovechen esta cosa tan triste. Hay que aprender a sacar de lo peor, lo mejor. Y las Madres de eso sabemos bastante. De lo peor, tratamos de sacar lo mejor. Y hace 43 años que peleamos. Todas las pestes, todas las balas, todas las cárceles”.

Para finalizar, se refirió a los días particulares que se vienen, con la cercanía del 24 de marzo: “Y aquí estamos. Para decirles que los queremos mucho. Que por eso no vamos a la Plaza. Por amor. No por indisciplina, como hacen algunos. No vamos por amor. Por amor a nuestros hijos, que son ustedes, a los que tenemos que cuidar”.

“Hemos puesto nuestros libros en las redes, para que todos los puedan leer. Hay para niños y para grandes. Contémosles la historia, desde el lado del amor. No desde el lado del horror. Los libros de las Madres tienen esa virtud. El horror queda para ellos. Para nosotros la fuerza, la lucha y el amor. Todas las Madres los queremos mucho. Algunas van a grabar para el 24, que va a ser un día muy importante para nosotras. La verdadera memoria. Para ellas, para ellos, para las pibas y los pibes que dieron su vida por esta Patria. Vamos a grabar muchas horas. Si nos quieren mandar cosas, manden. Quieren poner fotos de los desaparecidos en sus casas, pongan. Quieren pintar baldosas con pañuelos, pinten pañuelos. Las fotos de ellos en todos lados. En los barrios, en los clubes, en los sindicatos. Todos tenemos algunos para recordar. Recordar haciendo. Recordar sintiendo. Recordar prometiendo. Y recordar cumpliendo”.

“Hasta el jueves que viene”.