HEBE: “USTEDES SON NUESTROS HIJOS”

La Asociación Madres de Plaza de Mayo participó, esta tarde, de la multitudinaria marcha, en repudio al 41º aniversario del Golpe cívico militar. Como en los últimos dos años, las Madres llegaron a la Plaza arriba de un camión que fue abriéndose paso entre la multitud.

En esta ocasión, fueron acompañadas por dirigentes sindicales de los gremios más activos, por considerar que el contexto político requiere ponderar la lucha gremial por los derechos laborales. Así, estuvieron presentes Roberto Baradel (Suteba), Eduardo López (UTE-Ctera), Walter Correa (Curtidores), Víctor Santa María (SUTERH), Néstor Segovia y Roberto Pianelli (Metrodelegados), entre otros representantes de gremios: Gráficos, Atilra (Lecheros), SATSAID (televisión), Sitraju Nación (judiciales). Además, hubo representantes de fábricas recuperadas como Textil Pigüe (ex Gatic) y Acoplados del Oeste (ex Pettinari), y de la cooperativa El Rocío. Junto a ellos estuvieron el diputado nacional y dirigente del Frente Transversal, Edgardo Depetri; el ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el ex presidente de Radio y Televisión Argentina (RTA), Tristán Bauer; y los periodistas Pablo Llonto, Nora Veiras y Daniel Tognetti; y el Padre Paco del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.

El reloj apenas había pasado las 14:30 cuando el camión salió de la sede de la Asociación. Al frente, una bandera decía “Nuestros hijos son ustedes”. Atrás habían quedado varias horas de vigilia y acompañamiento, con cientos de militantes. Desde las 6 de la mañana, un grupo de compañeros de las Madres e integrantes de los gremios que subieron al camión habían colocado cientos de siluetas en la Plaza y en Avenida de Mayo hasta la 9 de Julio. Eran parte del siluetazo al que habían convocado las Madres y que se lució durante toda la jornada. La propia presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini, fue parte de la colocación de las siluetas colgando una de ellas, incluso, en las rejas que bordean la explanada de la Casa Rosada.

Cuando el camión salió de la sede de Madres, lo hizo en un inmenso mar de aplausos que reconocieron la lucha de las Madres. A paso de hombre fue transitando, en sentido contrario al tránsito, la Avenida de Mayo hasta llegar a la entrada de la Plaza, frente al Cabildo, en donde se detuvo debido a que la gran multitud que se había convocado para repudiar el golpe, sus nefastas consecuencias y sus cómplices, hoy en el gobierno, impedía que siguiese avanzando.

Allí, la presidenta de la Asociación brindó un fuerte discurso. Estás fueron sus palabras:

“Compañeros, en estos tiempos de grandes definiciones, como verán, las Madres estamos, como siempre, entre ustedes, no en un escenario, no preparando un documento, poniendo el cuerpo como siempre lo hemos hecho. Son momento de grandes definiciones. Es un día muy especial, no es un día cualquiera, es el día que arrasaron nuestras casas, que llevaron a nuestros hijos. Cuando se llevaron al primero, ya se llevaron a los 30.000. Pero las Madres nunca negociamos sus vidas y no vamos a permitir que nadie las negocie ni se las entregue a estos ramplones que tenemos como gobierno, a estos hijos de re mil putas, a estos asesinos, cabrones.

Compañeros, hoy no solo venimos a hablar, a recordar y a tener memoria de lo que pasó. Venimos, también, a reclamar todo lo que pasa. No podemos estar separados de la lucha de los maestros, no podemos estar separados de los hombres sin trabajo, no podemos estar separados de los niños con hambre, no podemos estar separados de la gente que se muere en los hospitales por falta de atención. Compañeros, pasan muchas cosas y acá no es cuestión de ser democrático o no. Es verdad, soy fanática: de la política, de la lealtad a nuestro pueblo, a nuestra gente, a nuestro compromiso político y sobre todo, a nuestros hijos, que amamos por encima de todo. Las Madres nunca jamás vamos a dejar de ser leales al proyecto nacional y popular que Cristina y Néstor dejaron en nuestras manos. Es un proyecto que tenemos que llevar adelante. ‘Vamos a volver’, dicen algunos, yo no me fui. Pero tenemos que trabajar mucho y no ser mediocres, decir la verdad. Cuando alguien no nos guste hay que decírselo en la cara, compañeros. Hay que decir lo que sentimos, basta de ser democráticos para ser buenitos. Me cago en los buenos, no soy buena.

Las Madres, compañeros, cuando nos llevaron a nuestros hijos nos volvimos leonas. No podemos ser buenitas, no podemos no insultar, no podemos callarnos, no vamos a negociar. Jamás negociaremos con estos asesinos, jamás nos sentaremos en un sillón ni cerca. Desde que entró al Poder dije que Macri era un dictador y lo sigo repitiendo. Es un reverendo hijo de mil puta y un dictador.

Compañeros, hoy las Madres vinimos a las seis de la mañana a pegar la siluetas. Estuvimos trabajando muchísimos días junto a un montón de compañeros. ¿Saben por qué decidimos hacer otra vez un siluetazo? Porque ahora ya no son las siluetas de nuestros hijos, la consigna es: ‘Queremos nuestros hijos, que digan dónde están. Aquí están, son ustedes’. Gracias compañeros”.