HEBE EN LA PLAZA: “SI CIERRAN ESCUELAS, TENEMOS QUE ABRIRLAS”

En el primer jueves del año, las Madres realizaron su marcha 2125 acompañadas por muchísimos compañeros y compañeras que, aprovechando una mayor disponibilidad por las vacaciones, se acercaron a Plaza de Mayo para participar del ritual que realizan cada semana alrededor de la Pirámide.

Luego, tras la marcha y antes de los discursos, las Madres decidieron reconocer a Eduardo Beltrami, “Eduardito”, que marcha religiosamente con ellas desde hace 40 años: “Queremos empezar el año diciéndole gracias a Eduardito, que hace 40 años que nos acompaña sin faltar un solo jueves, que cuida el cartel de las Madres más que a su propia vida. Le queremos decir gracias por siempre”, sostuvo la presidente de la Asociación, Hebe de Bonafini, antes de entregarle un pañuelo de venecitas con una placa alusiva.

Emocionado, Eduardito sostuvo que no se lo esperaba y agradeció eternamente a las Madres: “Hoy más que nunca hay que estar en la calle porque el cartel que está ahí enfrente –en referencia a uno que cuelga de los balcones de la Casa de Gobierno– es repudiable”. “Ojalá podamos volver. Hay que estar en la calle. Gracias, Madres”, completó.

Posteriormente, sí, como cada jueves, llegaron los discursos a cargo de la propia Hebe, el filósofo y ensayista Ricardo Forster; y el periodista Luis Zarranz, del área de Prensa de la Asociación.

Zarranz sostuvo que no solo va a ser un año duro, sino que “ya lo estaba siendo”. “Las Madres demuestran que es por acá: en las plazas, en las calles, en el territorio, luchando todos los días para poder vencer al neoliberalismo, para poder vencer al gobierno de Mauricio Macri. Participar en la marcha es renovar ese compromiso”.

En tanto, Forster comenzó compartiendo su emoción: “Es un gigante honor estar en el lugar más digno de toda la historia argentina”. “En el momento más oscuro de la historia argentina, un puñado de mujeres, las Madres de Plaza de Mayo, estuvieron no solo para reclamar por sus hijos si no para reinventar la dignidad y la ética argentina en el momento más sombrío de nuestra historia, para continuar los ideales de aquellos que dieron su vida por una patria más justa, más libre y más igualitaria”, expresó.

No obstante, el filósofo y docente universitario o se refirió sólo al pasado sino que hizo especial hincapié en lo que eso significaba en este momento: “Cada uno de nosotros podrá hacer el recuento de la barbarie del macrismo en Argentina, pero en este año decisivo y definitivo es fundamental entender qué han significado y qué significan las Madres para cargar de potencia la lucha y ganar las elecciones”.

En ese sentido comparó la situación argentina con la que atraviesa el pueblo brasileño con la asunción de Jair Bolsonaro en la presidencia. “Las Madres pusieron los cuerpos para que los milicos no pudieran salir de la dictadura intocados como los hicieron los milicos brasileros”. Así, sostuvo que el movimiento de derechos humanos argentino era “gigante e universal”. “Los 24 de marzo, todas las plazas del país son la expresión multitudinaria que, de una manera única en el mundo, dicen que el presente es hijo de la memoria y que no hay futuro si esa memoria no se convierte en bandera de lucha, ahora”. “El fascismo avanza cuando avanzan las políticas del olvido”, añadió.  

“Depende de nosotros este año, casa por casa, puerta por puerta, en los barrios, en las universidades, en las fábricas, con nuestra familia, hablar de verdad y la verdad es que la Argentina solo se transforma si somos capaces de seguir soñando los sueños soñados por los hijos de aquellas que le devolvieron ayer, hoy y lo seguirán haciendo por toda la eternidad, la ética, el valor, la voluntad y el entusiasmo a la historia argentina y a todos nosotros”, finalizó.

Por último, la presidenta de la Asociación comenzó su discurso agradeciendo a las compañeras y compañeros que vienen apoyando a las Madres: “Fuimos acosadas por este gobierno: nos sacaron tres camionetas, invadieron la Casa, se querían quedar con el archivo y un grupo de compañeros de sindicatos más combativos, junto con algunos intendentes y miembros de La Cámpora, armaron un grupo muy firme y durante todo el año se quedaron cuidando la sede y también nos ayudaron a pagar todas las cosas que tenemos que pagar porque las Madres no les pedimos presupuesto a estos atorrantes que nos sacan los mejor que tenemos, las esperanzas”. “Nunca vamos a pedir nada al enemigo: al enemigo se lo combate”, agregó.

En esa dirección agradeció a los “Amigos y Amigas de las Madres, que están haciendo muchísimo”; a “los compañeros de las Plaza”, por prepararla cada jueves, por “vestirla” con pañuelos; a “Norma, a Susana, a Patricia, al matrimonio Pastor y al Coro Cumpa” por su apoyo para que “todas las semanas podamos alcanzar una cantidad importante de alimentos de buena calidad en dos barrios, no como la Vidal que les manda alimento podrido”.

Siguiendo esa línea, afirmó que “Vidal y Macri son los únicos terroristas que hay en el país porque matar a los niños de hambre y hacer que no haya escuelas es hacer terrorismo puro”.

Además, agregó: “Tenemos que ser creativos: si cierran escuelas, tenemos que abrirlas en los clubes o, como hace la gente en los barrios, desocupar una pieza de nuestras casas para que aprendan a leer y escribir. Quieren pueblos atrasados para poder dominarlos. Tenemos que inventar un lugar para enseñar”. “Nuestros hijos hacían eso: pusieron lo mejor que tenían al servicio de los demás”, añadió.

“Cuando nos quitan algo, inventemos. Pongamos salitas, con muchos médicos que están dispuestos a hacerlo, para que los chicos no se mueran por una pavada. Somos millones, nos tenemos que desparramar por los barrios”, afirmó entre aplausos.

Así, anunció que “La Casa de Paco y Pepa”, donde nació y vivió muchos años y que recientemente fue abierta a todo el público, “empezará a dar clases para adultos el 1 de marzo”.

“Hay millones de niños que no comen. Hay chicos que comen tres veces por semana. Si queremos un país como el que soñaron tantos, los niños tienen que ser fuertes, alegres, educados y tienen que sentir que alguien se ocupa de ellos. No podemos permitir que los jóvenes pierdan la esperanza”. “La esperanza somos nosotros. En vez de quejarnos y vivir mirando la tele, apeguemos la televisión y salgamos a la calle a hacer lo que nos corresponde”, culminó.