Hebe: “El pañuelo es un gran nido”

Esta tarde, bajo un sol radiante y con temperaturas que superaron los 35º grados, las Madres realizaron la última marcha del año alrededor de la histórica Pirámide de Mayo. A las 15:30, la Plaza se vistió de pañuelo blanco y las Madres comenzaron el ritual que repiten jueves tras jueves, desde hace más de cuarenta años. En esta oportunidad marcharon acompañadas de cientos de compañerxs que, a pesar del calor sofocante que azotaba la ciudad, se hicieron presentes para acompañar, abrazar y marchar junto a ellas.

Al término de la última marcha del año fue momento de los discursos en el espacio de La Hormiguita Colorada, a cargo del director de la revista ¡Ni un paso atrás!, Demetrio Iramain; el periodista Javier “El Profe” Romero; el Secretario de Organización de ATE-Capital, Hugo Bellón; y la presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini.

El primero en hacer uso de la palabra fue Iramain, quien recordó “la gesta popular en la plaza del Congreso y alrededores”, en referencia a la movilización del lunes 18 de diciembre, violentamente reprimida por las fuerzas de seguridad. “Fue un logro popular porque todo el pueblo argentino y todo el mundo logró ver el costo que le genera a este gobierno antipopular y represor, tener que sancionar una ley que va contra los ingresos de los trabajadores. Ya no les sale gratis sancionar una ley contra los trabajadores”, destacó el periodista.

Luego, criticó al Gobierno –amparado y protegido por el conglomerado mediático– en su búsqueda de construir un enemigo interno y de hacer pasar los hechos ocurridos la semana pasada como “violencia antisistema”. “Esa situación no cayó del cielo. La resistencia se viene construyendo hace dos años, la resistencia al plan económico, social y cultural de dominación al pueblo y entrega a los capitales concentrados viene creciendo de forma firme y sostenida”, apuntó Iramain y desnudó la estrategia empleada por el Gobierno de “infiltrar” las movilizaciones con el objetivo de “generar las condiciones para llevar adelante una cacería policial”, una vez que los manifestantes se desconcentran.

Demetrio Iramain consideró que las movilizaciones del jueves 14 y lunes 18 de diciembre significaron “un cambio cualitativo” en cuanto a la escalada de la protesta social. “A pesar de que se sabía que lo que venía era la represión policial, la gente salió aún con más fuerza e incluso lo hizo por la noche, con las leyes a punto de votarse, con el objetivo de demostrar que ninguna represión ni intimidación del Estado frena al pueblo. Estamos seguros de que ese es el camino para torcerle la mano al Gobierno antipopular”. “De aquí al 2019 vamos a frenar a este Gobierno. En las calles primero, y en las urnas después, volveremos a construir un gobierno nacional y popular que reemplace a esta porquería de odio de clase que nos gobierna desde el 10 de diciembre de 2015”, cerró Demetrio Iramain antes de ceder la palabra a su colega Javier “El Profe” Romero.

Para comenzar, Romero agradeció la invitación a hacer uso de la palabra y recordó su primera vez marchando junto a las Madres durante el año 1981. “A partir de ese día empecé a resistir, acompañar y seguir el ejemplo de lucha de las Madres de Plaza de Mayo que siempre fueron un faro, un ejemplo. Aprendí y fui adoptado por ellas. Ellas parieron la historia de la Argentina”.

El periodista rememoró lo ocurrido la semana pasada cuando, por orden del Ejecutivo, Gendarmería Nacional blindó el Congreso Nacional y las calles aledañas brindando una imagen que hacía tiempo no se vivía en nuestro país. “En el Congreso, el lugar donde se deben debatir las ideas, el lugar de la democracia, estaba rodeado de milicos. Esos miles de milicos no querían que nos expresemos, que protestemos”, señaló Javier Romero y agregó: “Si protestábamos nos corrían a palos, a gases, a balas. ¿Qué clase de democracia es la que no deja que el pueblo se exprese? ¿Acaso había Estado de sitio y no nos avisaron? No, no lo dictaron, pero lo emplean de hecho”.

También advirtió que “los que nos gobiernan son los civiles de la dictadura” y recordó que las Madres sortearon “escollos” incluso durante “la noche más oscura de la Argentina: ellas estuvieron ahí, siempre”. Y finalizó: “Si las Madres pudieron vencer a la dictadura, las Madres nos van a mostrar el camino para vencer a los civiles de la dictadura que hoy están en la Casa Rosada”.

Seguidamente, tomó la palabra el Secretario de Organización de ATE-Capital, Hugo Bellón, quien primero agradeció a las Madres y luego realizó una caracterización del gobierno macrista: “La venimos pelando desde que asumió. Desde ese primer momento, sabíamos que nos teníamos que poner en frente de este gobierno, con toda la fuerza que nos daban nuestros compañeros. No sólo defendemos los puestos de trabajo, si no la funciones indelegables que tiene que tener el Estado como pasó en el gobierno anterior, que extendía derechos”.

Además, sostuvo: “Tuvimos 11.500 despidos que podrían haber sido el doble si no nos poníamos enfrente como nos pusimos. Tomamos el Ministerio de Modernización, porque no nos quedó otra. Veíamos como nuestros compañeros se quedaban sin posibilidad de llevar comida a sus casas”. “En todas las conversaciones que tuvimos con los funcionarios había algo que era un común denominador: el desprecio por el Estado y los laburantes”, completó.

En ese tono, postuló: “Hoy se cierran empresas y se despiden compañeros y no hay nadie en la estructura del Estado que haga lo que hacía el gobierno anterior: ponerles un freno”. “Entendimos que tenemos que dejar hasta la última gota para defender los puestos de trabajo porque el trabajo es la dignidad. Este modelo económico viene por nosotros. Es fuerte con los débiles y débiles con los poderosos. Se les quita a los jubilados y se le regala a las mineras, a las sojeras, al campo”, agregó. “No nos tiene que quedar ninguna duda en salir a enfrentar a este gobierno no sólo como trabajadores del Estado, sino como parte del pueblo”, aseguró entre aplausos.

Antes de terminar, se refirió a las manifestaciones en rechazo a la ley previsional y el ajuste: “Fue un antes y después, en el que el pueblo entendió que lo que veníamos diciendo no era una ‘campaña del miedo’, sino la realidad”. “Tenemos que hacernos responsables y poner el cuerpo en todas las luchas”, culminó mientras el público presente entonaba el ya clásico “Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode”.

Por último, la presidenta de la Asociación, estuvo al cargo del cierre: “Les pido que tengan paciencia porque el gas pimienta me hizo horrible”, comenzó con la voz disminuida.

Luego, decidió trazar un paralelismo con un breve corto que vio en la televisión: “Vi un cortito de una ardilla, la más chiquita del bosque, que había tenido 6 hijitos y estaba rodeada de cuervos. Me identifiqué enseguida con la ardilla y la empecé a mirar con más atención. Construyó otro nido a escondidas de los cuervos y fue llevando los hijos de uno, con los cuervos merodeando alrededor. ¿Dónde estudió la ardilla el amor a la vida? ¿En qué libro vio? ¿En qué espejo? Cada vez me identificaba más con el amor a los hijos, el amor sin medida”.

Continuó: “En los últimos meses me sentí como la ardilla, tratando de cuidar y esconder los pichones para que los cuervos no se los lleven. ¿Qué es la construcción que hemos hecho las Madres? La ardilla tenía un nido e hizo otro. Las Madres sin darnos cuenta hicimos el pañuelo, que si ustedes lo miran bien es como un gran nido. En ese pañuelo primero estuvieron cobijados los hijos, como los hijitos de la ardilla. Y después empezamos a crear, como la ardilla, y en eso me di cuenta que había una diferencia: la ardilla estaba sola y yo no. Pero teníamos las dos el mismo amor a los hijos, la misma entrega, la misma desesperación”.

“De repente, se le cae un pichón y ella lo salva. Yo sentí que las Madres, en ese gran pañuelo que es el nido, fueron entrando todos: Prensa Madres, Audiovisuales, el ECuNHi, la universidad nueva que estamos armando, el equipo de profesionales, los compañeros de la Plaza. Todos caben en ese pañuelo. Pero también los pibes: los que no comen. También en ese nido blanco han entrado este año los trabajadores de Madres y los sindicatos que nos han dado una mano impresionante para esquivar a los cuervos”.

“Todos estamos adentro del gran nido que es el pañuelo blanco de las Madres, que va a seguir protegiendo a la gente más humilde, a los pibes chorros, que roban porque no tienen otra salida, a los que están presos, que cuando caen presos los vamos a buscar. La última vez, que fui a Gendarmería, me preguntaron a quién venía a buscar y les dije que yo no tenía clientes, vengo a buscar compañeros que están presos: los vengo a buscar a todos”. “Es un nido enorme cada vez más grande que hemos armado las Madres. Me sentí así: acosada por los cuervos y defendida por ustedes”, concluyó emocionada y entre aplausos.

Por último, sostuvo: “Desde esta Plaza, quiero hacerle un pedido al Vaticano: le voy a pedir al Papa que autorice que una vez por mes no se use para rezar, sino para protestar. Hasta el año que viene”.