En Luján, Las Madres recordaron los 40 años del pañuelo

La Asociación Madres de Plaza de Mayo conmemoró, este sábado 7, los 40 años en que utilizaron el pañuelo blanco por primera vez, en la peregrinación a la Basílica de Luján de 1977.

El acto se dividió en dos partes. Inicialmente, las Madres entraron a la Basílica, en la que realizaron una manifestación silenciosa en su nave principal. Luego, sobre que está enfrente, la Plaza Belgrano, realizaron un acto político-artístico.

“Las Madres siempre hacemos cosas que parecen de locos. Dijimos ‘vamos a Luján a 40 años de haber venido por primera vez’, y lo hicimos a pesar de estamos siendo tan atacadas. Nos quieren destrozar, se quieren llevar todo. Ayer tuvimos un día terrible, pero las Madres no suspendemos nada de lo que hacemos porque estos son actos políticos indispensables”, sostuvo Hebe en su discurso.

La Madre de Plaza de Mayo recordó que “haber venido hace 40 años, a pie, a Luján, un pequeño grupo, porque no todas se animaron a venir, con el pañuelo, para ser visibles a los hijos, para pedirles a los que rezaban por los obispos, por los Papas, por los enfermos, por los pobres, que había miles de desaparecidos que necesitaban también un rezo. Así conseguimos que rezaran también, todos, a los gritos, por nuestros hijos”.

“Llegamos a la Basílica, agrupadas como pollos, como gallinas, con miedo de volver, porque no era solo llegar sino también volver, volvimos como pudimos, algunas nos quedamos hasta el otro día porque no había en que volver, tiradas en el pasto, llorando”, agregó.

Además, sostuvo: “Aquí estamos. Una vez nos propusimos no llorar, había que llorar en la casa, pero no frente a los milicos ni frente al enemigo, porque el enemigo quiere pueblos débiles, que se sometan, que lloren y que le tengan miedo. Nos hicimos fuertes, muy fuertes, tan fuertes que cuando nos dimos cuenta en la plaza que si tocábamos a algún milico lo ponían treinta días preso, estábamos desesperadas a ver quién podía tocarlos porque sabíamos que al jueves siguiente esos no venían. Algo es algo. Estos hechos que estamos recordando, como el otro día en el Parque Pereyra Iraola la primera asamblea de sesenta madres solas en un bosque. Hoy aquí, a 40 años, yo agradezco que cuando entramos a la Basílica el obispo nos vino a abrazar y a decirnos gracias por tanta enseñanza. Qué diferencia entre aquella vez que nos negaron todo a esta vez que, quizás interrumpiendo una misa, se acercaron para saludarnos”.

Previo a su discurso, se había presentado el coro CUMPA y los periodistas Luis Zarranz y Demetrio Iramain se habían referido al legado de las Madres y al significado de un símbolo como el pañuelo. Tras las palabras de la Presidenta de la Asociación, el final fue con música de Agustín Ronconi, de Arbolito, quien a pedido de Hebe puso ritmo de copla a un poema del escritor Hamlet Lima Quintana.

De vuelta en la Casa de Madres, se proyectaron videos con los saludos de Pablo Llonto, Teresa Parodi, Dilma Rousseff, Víctor Hugo Morales y Florencia Saintout, entre otros, quienes recibieron el pañuelo y expresaron lo que sintieron ante tal reconocimiento de las Madres.

La peregrinación a Luján era una de las pocas manifestaciones públicas que la dictadura cívico militar permitía. Por eso, en octubre de 1977, las Madres de Plaza de Mayo decidieron llevar allí el reclamo de aparición de sus familiares y, para identificarse, surgió la idea de llevar en la cabeza un pañal de tela, como los que habían usado sus hijos. Fueron a la Basílica y pidieron por sus desaparecidos. Ese hecho no salió en los medios periodísticos de la época, pero la gente comenzó a comentar de esas mujeres del pañuelo blanco.

Había nacido el símbolo.

 

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