Clase abierta contra la intervención de la Universidad de las Madres

Este viernes 23 de junio, se desarrolló una clase pública en apoyo a la Universidad de las Madres, con la participación de la decana de Periodismo, Florencia Saintout; el profesor y referente de los DDHH Martín Gras; la docente e investigadora Silvia Delfino; y el abogado de Madres de Plaza de Mayo Juan Manuel Morente.

La jornada, realizada en las inmediaciones de la Universidad de las Madres, comenzó a las 17 con una Radio Abierta en la que participaron integrantes de diversos centros de estudiantes, organismos de DDHH y organizaciones culturales y políticas. La clase pública, denominada “La educación como derecho en tiempos de un Estado destructor”, se dictó en el marco de la Maestría en Comunicación y Derechos Humanos de la FPyCS-UNLP.

El primero en tomar la palabra fue el abogado de las Madres, Juan Manuel Morente, quien realizó un repaso por las transformaciones del Estado y resaltó que el mismo “ha ido mutando, por eso hay que conocer las oleadas de la historia”. Además, afirmó que en el surgimiento del Estado liberal “la idea de fraternidad fue dejada de lado en la tríada que conformaba con la libertad y la igualdad”. Luego de proponer distintos modelos de Estado y sus encarnaciones en los momentos históricos, afirmó que “el Estado de Bienestar en América Latina fue interrumpido por las dictaduras, luego de las cuales se impuso el neoliberalismo”. En ese sentido, comparó dicha época con la actualidad y destacó que “tenemos que tomar conciencia de la responsabilidad histórica de defender el derecho a la educación”, ya que “responsabilidad viene de responder, de dar respuesta, y supone no ser testigos de la historia sino participar y escribirla, como decía Benjamin”.

Luego tomó la palabra la decana de Periodismo, Florencia Saintout, quien celebró la ocupación del espacio público para la actividad: “hay que honrar las clases”, remarcó y aseguró que “deben ser un espacio público construido entre todos, porque las clases en la universidad pública están cargadas de potencia revolucionaria”. A continuación desarrolló una exposición sobre la historia de la universidad argentina y expuso una serie de desafíos para la educación superior en tiempos de Estado destructor.

Saintout explicó que las universidades argentinas “nacen paridas por luchas de emancipación, con muchísimos dolores, pero dolores de libertad tejidos en una historia de continuidades y rupturas”. En ese sentido, mencionó la reforma de 1918 (con sus límites y contradicciones), las políticas de gratuidad de los primeros gobiernos de Perón, la Noche de los Bastones Largos y la universidad que unió, en los setenta, a obreros y estudiantes, “aquella a la que fueron los hijos de las Madres”. Al continuar con el recorrido histórico mencionó la devastación de la dictadura cívico-militar y el repliegue en la neutralidad durante la década del noventa y resaltó el aporte de la Universidad de las Madres al que conectaron diversos espacios y estrategias de resistencia. “El último momento es lo que pasó durante los 12 años de gobiernos populares”, afirmó Saintout en referencia a las gestiones kirchneristas. “Debemos ver las dimensiones de lo que hemos hecho durante estos doce años de como plataforma de lucha para seguir adelante”, propuso la decana.

“El derecho no es la igualdad de oportunidades -explicó además-, es un derecho de un pueblo a tener universidad, a poder usar, crear y gozar una universidad, que lo tenemos cuando pasamos a la idea de igualdad de posiciones, radicalmente más profunda”.

Para finalizar, la decana pidió “no dejar de preguntarnos por qué queremos una universidad pública en el sur de los sures”, y propuso: “Creo que seguimos creyendo que tiene que ser para todos y todas; una universidad que tome siempre el compromiso de democratizar los saberes valiosos; que desaprenda lo aprendido revisándonos a nosotros mismos porque traemos siglos de colonización, machismo, racismo y clasismo; democratizar adentro de las universidades pero también de toda la sociedad: posiciones como la libertad de Milagro, la no intervención de la Universidad de las Madres, entre otras, nos permiten pensar que somos algo más que una universidad”.

La profesora Delfino centró su intervención en la relación entre derechos, Estado y luchas populares. “Es importante comprender que el derecho a tener derechos no es lo mismo que el derecho a exigirlos y fundamentalmente a organizarnos de manera colectiva para conseguirlos”. En el mismo sentido, diferenció entre “los derechos como dádiva o postergación de incapacidad, y la idea de Estado como responsable de la eliminación de barreras que impiden la vida igualitaria para el conjunto de las personas”.

“Desde diciembre de 2015 estamos diciendo que uno de los problemas cruciales es el negacionismo, porque no alude únicamente a los hechos sino al modo en que vivimos la experiencia compartida como estímulo a las luchas”, afirmó la profesora, para ir enseguida un paso más allá al distinguir entre negacionismo y expropiación: “usan nuestras ideas, espacios y políticas para darlas vueltas, nos expropian el concepto mismo de la organización colectiva”.

Martín Grass cerró la lista de oradores y comenzó con una cita de Max Horkheimer sobre la responsabilidad de las ciencias sociales: “si trabajan para la autosatisfacción académica olvidando el compromiso ético de ayudar a los hombres, la reunión de conocimientos se convertirá en fetiche por sí mismo”.

Continuando la charla en el punto que la había dejado Delfino, el profesor comparó a los derechos con el horizonte: “no tienen un límite, tenemos que apropiarnos de ellos porque sino no existen, el Estado está para permitir que nos organicemos en esa apropiación, pero los derechos son nuestros, con Estado o sin Estado”.

Por otro lado, Grass abordó la pregunta por la conformación de la hegemonía en nuestras sociedades contemporáneas. “No es la pregunta por qué la trompetita miente, sino por qué tantos de nosotros le creemos”, afirmó, y explicó acto seguido que “los medios trabajan sobre un imaginario que ya está construido, la hegemonía dominante, por la cual los sectores dominados interpretan la realidad con los anteojos de los grupos dominantes”.

Al finalizar la clase la estudiante Agustina Suárez, en representación de Centro de Estudiantes del IUNMA, agradeció la participación de los profesores y llamó a seguir resistiendo “porque esta lucha va a ser larga y la vamos a seguir sosteniendo”.